Por Carey Gillam, The Guardian, 16 de febrero del 2021.

 Correos electrónicos gubernamentales internos revelaron que el dueño de Monsanto, Bayer AG y cabilderos industriales de CropLife America han estado trabajando de cerca con funcionarios del gobierno estadounidense para presionar a México a abandonar su prohibición gradual del glifosato, un pesticida relacionado con cáncer que es el ingrediente clave en los herbicidas Roundup de Monsanto.

Diversas acciones para proteger los envíos de glifosato a México se han implementado durante los últimos 18 meses, un periodo en el cual Bayer estuvo negociando un acuerdo de $11 mil millones de dólares ante demandas legales por gente de los EU que le acusan por haber desarrollado linfoma no-Hodgkin debido a la exposición de productos con glifosato de la compañía.

La presión sobre México es similar a las acciones que Bayer y cabilderos de la industria química desarrollaron para frenar una prohibición al glifosato planeada por Tailandia en  2019. Los legisladores tailandeses también habían citado su preocupación por la salud pública al promover la prohibición del herbicida, pero dieron marcha atrás después de las amenazas estadounidenses de interrumpir los  intercambios comerciales.

Hasta ahora la campaña de presión para lograr que el gobierno mexicano revierta su política parece no estar funcionando.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, le ha dado a los agricultores hasta el 2024 para dejar de usar el glifosato. El 31 de diciembre, el país publicó un “decreto final” exigiendo no sólo el fin del uso del glifosato, sino también una eliminación gradual del cultivo y consumo de maíz genéticamente modificado, el cual los agricultores rocían con glifosato a menudo, una práctica que generalmente deja residuos del pesticida en productos alimenticios.

El decreto fue emitido con el “propósito de contribuir a la seguridad y soberanía alimentaria” y “a la salud de los hombres y mujeres mexicanas”, de acuerdo al gobierno mexicano.

Esta preocupación de México por la salud de su ciudadanía ha despertado el miedo en Estados Unidos por sus productos de exportación  agrícola, especialmente los herbicidas con  glifosato de Bayer.

Los correos electrónicos revisados por The Guardian provienen de la Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos (UTSR, por sus siglas en inglés) y otras agencias estadounidenses. Detallan preocupación y frustración con la posición de México. Un correo electrónico hace referencia al equipo dentro de la administración de López Obrador como “activistas vocales anti-biotecnología”, y otro correo electrónico asevera que la agencia de salud mexicana (Cofepris) se “está convirtiendo en un gran problema”.

Comunicaciones internas de la USTR exponen cómo la industria agroquímica está “empujando” para que EU “integre este asunto” en el Acuerdo de Libre Comercio Estados Unidos-México-Canadá (USMCA) que entró en vigencia el 1 de julio. Los registros muestran que la USTR hará eso exactamente, decirle a México que sus acciones con el glifosato y cultivos genéticamente modificados generan preocupaciones “en cuanto al cumplimiento” con el USMCA.

Citando discusiones con CropLife, la Agencia de Protección Ambiental de los EU (EPA, por sus siglas en inglés) se indica que unieron esfuerzos discutiendo a través de un correo electrónico inter-agencias “cómo podrían usar al USMCA para trabajar estos problemas”.

Los documentos sobre el tema de México fueron obtenidos a través del Acto de Libertad de Información, solicitado por el Centro para la Diversidad Biológica (CBD, por sus siglas en inglés) y compartidas con The Guardian.

“Estamos viendo más y más cómo la industria de pesticidas usa al gobierno estadounidense para impulsar sus planes de forma agresiva en el escenario internacional y aplastar cualquier intento de otros países para tomar el control de su reserva alimenticia,” dijo Nathan Donley, un biólogo del grupo de conservación de CBD.

Construyendo la alarma

Los registros muestran que la alarma comienzó a crecer a fines de 2019 después de que México anunció que estaba denegando importaciones de glifosato provenientes de China. Al negar el permiso para un cargamento de importación, los legisladores mexicanos citaron el “principio precautorio”, el cual generalmente se refiere a una política de privilegiar la precaución al lidiar con sustancias en las que existe preocupación científica o disputa sobre su seguridad.

En un correo electrónico Stephanie Murphy, ejecutiva de asuntos gubernamentales de Bayer enviado a Leslie Yang, directora de USTR para el comercio internacional y políticas ambientales, Murphy se refirió al rechazo del cargamento de glifosato, diciendo que México estaba “alegando que ‘el glifosato representa un alto riesgo ambiental, dada la presunción de que puede causar daño ambiental serio y daños a la salud irreversibles…”

Murphy preguntó si podría “discutir más la situación” con USTR y si existía “una oportunidad de compromiso del USMCA”. Dijo que el grupo de cabildeo industrial CropLife America estaba comunicándose con el Servicio Exterior Agrícola (FAS, por sus siglas en inglés) del Departamento de Agricultura de los EU y que ejecutivos de Bayer estaban “trabajando muy cerca con FAS” desde la embajada estadounidense en México.

“Hasta el día de hoy, Bayer no ha sido impactado en las importaciones”, pero la compañía esperaba problemas más adelante, advirtió Murphy en un correo electrónico del 5 de diciembre del 2019.

Una reunión entre legisladores estadounidenses y mexicanos fue realizada en enero de 2020 y un “documento informativo” de la USTR, preparado como guía para la reunión, incluía al problema del glifosato como una preocupación clave para ser discutida con Luz María de la Mora, subsecretaria de comercio exterior de México. El documento especificaba como uno de los puntos a discutir la preocupación de los Estados Unidos de que el rechazo de importaciones de glifosato fue realizada “sin una justificación científica clara”.

En febrero del 2020, Murphy de Bayer se comunicó nuevamente con Yang de la USTR, enviándole información que fue recolectada durante una reunión en la cual el ministerio de recursos ambientales y naturales de México “asegura tener evidencia científica sobre los efectos peligrosos del glifosato, y donde también planea realizar un estudio particular para México, con la asistencia de organizaciones internacionales”.

Para marzo, las acciones de México sobre el glifosato y cultivos genéticamente modificados necesitaban “atención urgente”, de acuerdo a una carta enviada del presidente de CropLife Chris Novak, a Robert Lighthizer, embajador de USTR, con copia a directores de la USDA y la EPA. Las acciones de México fueron “incompatibles con las obligaciones de México bajo el USMCA”, de acuerdo a una carta de CropLife.

CropLife está financiada por Bayer y otras compañías agroquímicas.

Murphy de Bayer envió más correos electrónicos a Yang de USTR sobre la necesidad de “involucramiento político de alto nivel”.

Después en mayo, Lighthizer le escribió a Graciela Márquez Colín, ministra de economía de México, diciendo que los problemas con cultivos OGM y glifosato amenazaban con socavar “la fortaleza de nuestra relación bilateral”.

Novak de CropLife envió una carta en agosto de 2020 agradeciéndole a funcionarios de gobierno por “toda su ayuda” pero dijo que se necesitaban más acciones, ya que México ha “cesado virtualmente de procesar registros de nuevos productos de pesticidas”.

Más que las ventas de glifosato en riesgo

Durante los meses de correspondencia entre esos correos electrónicos, ejecutivos industriales le dijeron a legisladores gubernamentales de EU que temían que restringir el glifosato llevaría a imponer límites a otros pesticidas y podría sentar precedente para que otros países hicieran lo mismo. México también podría reducir los niveles de residuos de pesticidas permitidos en los alimentos, adivirtieron los ejecutivos industriales.

“Si México extiende el principio precautorio” a niveles de residuo de pesticida en alimentos, “$20 mil millones de dólares de exportaciones agrícolas anuales de EU a México estarán en riesgo”, le escribió Novak a legisladores de EU.

Exportaciones de maíz y soya a México particularmente estarían en riesgo si el país dejara de permitir residuos de glifosato en alimentos, de acuerdo a las comunicaciones entre la industria y la USTR.

La industria agroquímica y reguladores de EU aseguran que los niveles de pesticidas en los alimentos no son dañinos, pero muchos científicos están en desacuerdo y dicen que hasta pequeñas cantidades podrían ser peligrosas.

México es un socio de comercio clave para EU, contabilizando $614.5 mil millones de dólares en mercancías importadas y exportadas durante 2019. Exportaciones clave a México incluyen alrededor de $3 mil millones de maíz. Dado que un 90% de producción de maíz estadounidense está genéticamente modificada, la prohibición del maíz OGM sería un gran golpe a los agricultores estadounidenses.

No es claro si los esfuerzos para empujar a México a cambiar su posición respecto a la prohibición gradual de la importación de glifosato está en camino dentro de la nueva administración de Biden. La USTR no respondió a una solicitud de preguntas.

Bayer también declinó responder a preguntas sobre las acciones de la compañía en México, pero dijo que el glifosato y los cultivos genéticamente modificados son seguros y las restricciones de México podrían “causar grandes interrupciones” para los agricultores mexicanos e impactaría en la seguridad alimentaria en el país.

Un vocero de la EPA dijo que la agencia se involucra regularmente con funcionarios en México y “no ha tomado ninguna acción regulatoria contra las decisiones de México acerca del glifosato o maíz OGM”. La agencia ha ofrecido compartir sus descubrimientos científicos con el gobierno mexicano, dijo su vocero.

Novak de CropLife le dijo a The Guardian que las acciones de México para prohibir el glifosato sentaron “un peligroso precedente” que ignora las necesidades de agricultores y “socava la integridad de estándares científicos como la base para el comercio global”.

Traducción por Mariana Escalante, Asociación de Consumidores Orgánicos. 

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