Por Angélica Enciso L., La Jornada, 1º de junio de 2018

Elena Álvarez Buylla Roces, Premio Nacional de Ciencias 2017, durante una conferencia en el Palacio de Bellas Artes, llevó a los oyentes a un viaje sobre el trabajo que ha realizado con las plantas, que la llevó a estudiar la especie única de México, la Lancandonia Schismatica, el estudio sobre el desarrollo del cáncer epitelial y las investigaciones sobre el maíz.

Al final cerró con un llamado al próximo gobierno para frenar la contaminación transgénica de maíz, a establecer medidas para que esos granos tóxicos no lleguen a la mesa de los mexicanos ni se contamine de forma irreversible la semilla.

Como parte del ciclo de conferencias magistrales Encuentro con los premios nacionales, el miércoles por la noche correspondió a Álvarez Buylla Roces, ganadora en la categoría de ciencias, la conferencia Todo comienza con una semilla: la flor, el maíz, la salud y nuestra soberanía en la sala Manuel M. Ponce. Es la primera vez que un premiado en esta categoría hace la presentación de su trabajo en Bellas Artes.

Con una escenografía formada con distintas mazorcas de maíz, desde el blanco hasta el morado, la investigadora del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México, apuntó que tras el descubrimiento del ADN vino un enfoque reduccionista para entender a los seres vivos y precisó que la información de los genes no es suficiente para explicar el desarrollo.

En cuanto a la enfermedad, se refirió a que un enfoque menos costoso en términos monetarios tiene que ver con centrarse en la población saludable, y comentó que empezó a desarrollar métodos de diagnóstico y prevención con el mismo enfoque de desarrollo de las plantas, para entender cómo emergen ciertos estados a partir de sistemas multidimensionales complejos.

Ejemplificó que las causas ambientales inciden en el desarrollo de enfermedades; 95 por ciento de casos de cáncer se atribuyen a factores como la dieta, la obesidad, el tabaquismo, las infecciones y el alcoholismo.

En relación con el maíz, recordó los dos tipos de desarrollos transgénicos que hay en el mercado, el Bt y el Faena que utiliza glifosato, los cuales son impulsados por el negocio. Señaló que hay tres promesas falsas de los promotores de los transgénicos.

Una es que no son equivalentes a los alimentos o semillas que no son transgénicos. La segunda es que se pueden controlar, lo cual ha resultado falso, ya que muy pronto contaminaron 60 por ciento de los acervos de maíz en Estados Unidos. Y el tercero es que son inocuos, lo cual tampoco es verdad, sobre todo porque se utilizan con el glifosato, sustancia que la Organización Mundial de la Salud ha señalado que es cancerígena. Aseveró que sumado a ello, los transgénicos no han ayudado a aliviar el hambre, sino que han producido acaparamiento de tierras y crecimiento de empresas biotecnológicas.

FuenteLa Jornada
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Mercedes Lopez Martinez
Trabajo en la ciudad de México. Doy seguimiento a la demanda contra el maíz genéticamente modificado y a labores de educación sobre consumo orgánico, comercio justo y soberanía alimentaria.