Por República, 9 de enero de 2017

Los datos del estudio han sido cuestionados y criticados, considerándose que existen diversos errores en los procedimientos científicos utilizados.

Hasta la fecha, la aprobación de los alimentos modificados genéticamente se ha basado en el principio de equivalencia sustancial, es decir, un alimento modificado genéticamente es seguro cuando es equivalente en composición y características nutricionales a un alimento tradicional. Pero ahora, una nueva investigación concluye que el maíz transgénico no es sustancialmente equivalente al maíz tradicional, al menos así se demuestra con las pruebas realizadas con el maíz transgénico NK603 también conocido como maíz Roundup Ready, y su homólogo no modificado.

Los expertos explican que el principio de equivalencia sustancial es el punto de partida clave solicitada por los organismos reguladores para evaluar la seguridad de los cultivos y los alimentos transgénicos.

Los investigadores del Kings College de Londres (Reino Unido) explican que su investigación muestra con claridad que existen diferencias significativas entre el maíz transgénico y su homólogo tradicional, apuntan que se aprecia un aumento de la putrescina y especialmente la cadaverina, sustancias potencialmente tóxicas que potencian los efectos de la histamina, provocando el aumento de las reacciones alérgicas. Por otro lado, ambos componentes han sido asociados a la formación de nitrosaminas cancerígenas al reaccionar ante los nitritos en los productos cárnicos.

Afirman también que sus hallazgos refutan las afirmaciones de la industria y los organismos reguladores que han asegurado que el maíz NK603 y su homólogo son sustancialmente equivalentes, por tanto, invitan a que se realice una evaluación más exhaustiva de la seguridad que ofrece esta variedad de maíz transgénico a largo plazo. Algunos representantes de la Soil Association, organización sin ánimo de lucro creada en 1946 por agricultores, nutricionistas y científicos, que apoyan una relación directa entre la agricultura y ganadería ecológica con la salud y el respeto medioambiental, consideran que esta investigación lanza dudas reales sobre la regulación oficial de los cultivos transgénicos en todo el mundo.

Cuando se introdujo el cultivo de alimentos modificados genéticamente en el mercado, muchas de las técnicas científicas de análisis actuales no estaban disponibles, pero ahora, con el uso de estas técnicas se ha demostrado que los dos tipos de maíz son significativamente diferentes, lo que debería obligar a los organismos reguladores a que realizaran análisis más exhaustivos e independientes de los resultados que presenten las empresas biotecnológicas. Como ya hemos comentado anteriormente, se suele revisar la documentación científica aportada por la industria para validar la seguridad de los alimentos modificados genéticamente que presentan.

En la investigación se apunta, además, que la fumigación con Roundup en las cosechas de cultivos transgénicos altera el perfil molecular, lo que representa otra prueba más de que el maíz tradicional y el modificado genéticamente no son equivalentes y por tanto, se pone en entredicho la seguridad del maíz transgénico. Los expertos comentan que en base al principio de equivalencia sustancial, no se llevaban a cabo pruebas de seguridad adicionales, como la reacción de los cultivos ante la fumigación de Roundup.

Los resultados de la investigación no son compartidos por otros expertos, ya que no existe un acuerdo común sobre lo que significa equivalencia sustancial, así como lo que constituye un elemento de comparación adecuado para llevar a cabo las pruebas oportunas. Además, se considera que se pueden malinterpretar los resultados obtenidos, debido a una serie de problemas en el diseño de la investigación, existiendo factores de confusión que complican los análisis realizados.

Citan como ejemplo de errores los datos de los dos tipos de cultivos que corresponden a años diferentes y, sin embargo, se fusionaron inexplicablemente antes de iniciar el análisis, no se ha tenido en cuenta la variabilidad de la zona de cultivo, habiéndose realizado el estudio en un único lugar y sin ninguna réplica biológica en otras zonas de cultivo, no existe evidencia de la presencia y niveles de diferentes tipos de hongos que afectan a los cultivos, algo que podría confundir los datos obtenidos, etc. Aquí podéis leer una extensa crítica sobre el estudio presentado por un científico de la Universidad de California.

El caso es que, según leemos aquí, algunos expertos apuntan que el análisis sólo hace hincapié en la insuficiencia del principio de equivalencia sustancial. ¿Qué grado de equivalencia es necesario?

Si se realiza un análisis detallado de cualquier cultivo se podrán detectar diferencias, sea por haber sufrido el ataque de una plaga o por haber sido tratados con diferentes tipos de productos fitosanitarios, entre otras cuestiones. Cualquier organismo reacciona y genera una respuesta que puede ser detectada por las pruebas científicas actuales e interpretarse como una diferencia.

Todo influye, la zona de cultivo, el estrés por sequía, los tratamientos que recibe la cosecha, los ataques de plagas, etc. Si por estas cuestiones los alimentos transgénicos deberían ser prohibidos, sufrirían las mismas consecuencias los alimentos tradicionales que también tienen este tipo de problemas.

El estudio se ha cuestionado y se considera que no se puede asegurar cuál es el origen de las diferencias encontradas, en resumen, parece que no se han seguido los principios básicos de un diseño experimental y por ello se solicitan más datos de la investigación realizada. Seguramente conoceremos más detalles sobre este trabajo y las críticas que se viertan sobre él, mientras tanto, podéis conocer los resultados de la investigación a través de este artículo publicado en Nature.

FuenteGastronomía y Cía.
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