Por Angélica Enciso L., La Jornada, 07 de agosto del 2020.

Esto fue el martes pasado, mismo día en que envió el documento y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) señaló que el texto iba contra lo planteado por el Presidente y que se había incluido la firma del titular de la dependencia, Víctor Toledo, sin su consentimiento.

El desacuerdo de la Semarnat es porque busca la eliminación del glifosato hacia 2024 –al año se utilizan 20 millones de litros en el país–, mientras en dicho documento la Sader plantea que se realizarían estudios para definir su uso en el futuro. Sólo en 2019 la Semarnat suspendió la importación de 67 mil toneladas de ese herbicida –catalogado por la Organización Mundial de la Salud como posible cancerígeno–, bajo el principio precautorio, informó la dependencia.

En el expediente del anteproyecto, en la Conamer se detalla que se publicó el 4 de agosto a las 9 de la mañana. A las 17:29 horas tuvo una actualización y fue dado de baja por el subsecretario de Alimentación y Competitividad, Víctor Suárez.

Al año, la agroindustria utiliza alrededor de 20 millones de litros de glifosato, sobre todo en cultivos de maíz. La industria tenía resuelto el abasto del químico para el primer semestre, para el segundo ya no contarán con él, señaló hace unas semanas en entrevista Cristian García de Paz, de la asociación Protección de Cultivos, Ciencia y Tecnología.

En una carta enviada hace unas semanas a la Semarnat, la Sader y otras dependencias por académicos y organizaciones como la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas y Greenpeace, en apoyo a la negativa de Semarnat a la importación de glifosato y con la petición de su prohibición en el país para transitar hacia la agroecología, señalaron que estudios científicos confirmaron la presencia de esta sustancia en tortillas y otros productos de consumo humano que se comercializan en el país, a pesar de que su uso comercial está prohibido.

Greenpeace y otras organizaciones han ligado al titular de la Sader, Víctor Villalobos, con la industria de transgénicos. Como subsecretario de Agricultura durante el sexenio de Vicente Fox, a espaldas del Senado firmó el llamado TLC transgénico, un acuerdo con Estados Unidos y Canadá con el cual se dio entrada legal a ese tipo de productos al país sin requisitos de etiquetado, señaló en su momento la investigadora Silvia Ribeiro.

El glifosato está asociado también al cultivo de maíz transgénico. Villalobos, en el contexto de la presentación de su libro Los transgénicos: oportunidades y amenazas en 2007, aseguró que el maíz genéticamente modificado no agrede la cultura ni las tradiciones, y advirtió que si no se realizan siembras experimentales seguiremos hablando de supuestos escenarios. Destacó que las siembras son necesarias para que los mexicanos desarrollen sus propias semillas y dejen de depender de trasnacionales.

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