Por Ana Lilia Rivera y Jesusa Rodríguez, La Jornada, 14 de abril del 2020.

Es una legislación de vanguardia en materia de derechos humanos que busca proteger uno de los pilares fundamentales de nuestra gastronomía, cultura, economía e identidad milenaria.

En este sentido, la ley tiene tres objetivos esenciales:

1. Reconocer al maíz nativo como patrimonio cultural nacional, declarando a las actividades relacionadas con su producción, comercialización y consumo, como un elemento del derecho humano a la cultura, reconocido en el penúltimo párrafo del artículo 4 de nuestra Constitución.

2. Reconocer al maíz nativo como patrimonio alimentario nacional, declarando que su protección en todo lo relativo a su producción, comercialización y consumo, es una obligación del Estado para garantizar el derecho humano a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad, establecido en el tercer párrafo del artículo 4 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y,

3. Establecer los mecanismos institucionales que faciliten el cumplimiento de los dos objetivos mencionados.

Para eso se crea el Consejo Nacional del Maíz Nativo como un órgano de consulta del Poder Ejecutivo federal dedicado a brindar opiniones técnicas en materia de políticas para el fomento y la protección del grano.

Este órgano tendrá una composición multidisciplinaria, plural y democrática de la siguiente forma:

En primer lugar, será presidido por el titular del Ejecutivo federal como primer responsable de proveer, en la esfera administrativa federal, todo lo necesario para garantizar los derechos humanos a la alimentación y la cultura.

Tendrá la participación de las Secretarías que, por su ramo, tienen un papel relevante en la protección y fomento del maíz, como son la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, la Secretaria de Cultura y la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

También reconociendo el papel histórico que han desempeñado los pueblos y comunidades indígenas de nuestro país como creadores originarios del maíz y actualmente como guardianes de su riqueza cultural y alimentaria, el consejo estará integrado por sus representantes y por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, como órgano garante de la participación efectiva de este grupo social.

De igual forma, el consejo se integrará también por representantes de los productores campesinos pertenecientes a ejidos o comunidades agrarias.

Reconociendo la invaluable labor de las organizaciones comprometidas con el campo mexicano y con el fomento y protección del maíz, representantes de dichas organizaciones formarán parte del consejo.

Por último, debido a que una de las finalidades del consejo que están previstas en la ley, es impulsar la investigación y difusión del conocimiento de los maíces nativos en todo lo relativo a su producción, consumo y demás manifestaciones culturales relacionadas, se consideró necesario también la incorporación de representantes de la academia.

Otro aspecto relevante de la ley es la implementación de procedimientos y mecanismos para la identificación de áreas geográficas en las que se practiquen sistemas tradicionales de producción de maíz nativo con el fin de establecer las medidas necesarias para garantizar y fomentar su subsistencia. Asimismo, destaca el establecimiento de la obligación del Estado para fomentar la creación de bancos comunitarios en semillas de maíz nativo por parte de ejidos y comunidades con absoluto respeto a su normatividad interna, usos o costumbres.

Conforme lo anterior, esta ley también contribuye al cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible de la agenda 2030 de la ONU, pues uno de sus alcances es apoyar en el logro de los fines a los programas Hambre Cero, así como Salud y Bienestar, ya que una dieta sana es el primer paso para combatir la diabetes y obesidad que tanto afectan a México.

Esta ley es el resultado de un arduo trabajo parlamentario en ambas cámaras del Congreso de la Unión donde siempre estuvo presente el impulso de miles de ciudadanas y ciudadanos, más de 300 organizaciones civiles y una campaña que reunió a científicos, artistas, campesinos y empresarios, entre otras personas comprometidas con la defensa del maíz.

Por lo anterior, hoy es un día memorable para la historia de la lucha por la soberanía alimentaria, ya que esta ley es la primera a nivel federal que se dedica exclusivamente al reconocimiento y la salvaguarda de esta planta portentosa que, desde la cosmogonía del México profundo, nos hace ser las personas de maíz.

¡Que viva México y que viva el maíz!

ACO
A favor de la salud, la justicia, las sustentabilidad, la paz y la democracia.