Por Alianza por la Salud Alimentaria, 27 de mayo de 2018

Las semillas de amaranto contienen un alto contenido de proteínas que poseen un mejor balance de aminoácidos esenciales que la mayoría de los cereales y leguminosas.

El amaranto es originario de Mesoamérica, y junto con el maíz y el frijol constituía la dieta básica de nuestros antecesores.

El consumo de estos tres granos aporta la proteína ideal para nosotros, por lo que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) consideró al amaranto como el mejor alimento de origen vegetal para el consumo humano.

Nuestro país es el centro más importante de diversidad para el amaranto de grano, por lo que podemos encontrar las semillas y hojas de amaranto en mercados locales para nuestro consumo.

Otra ventaja del amaranto es que tiene un bajo costo comparado con otras fuentes de proteína como la leche, carne y huevos.

Las semillas de amaranto, además de su alto valor nutricional poseen propiedades que contribuyen a mejorar nuestra salud, ya que nos ayuda a disminuir la glucosa en sangre, la presión arterial y el colesterol, además de que tiene propiedades antioxidantes, antitrombóticas, antidiarréicas y antitumorales.

Actúa: Consume el amaranto en formas variadas, por ejemplo, en ensaladas, sopas, licuados, atoles, alegrías, galletas y diversos guisos.

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Fuente consultada: Espitia E. Amaranto: Ciencia y Tecnología. Libro científico No. 2. Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias. Celaya, Guanajuato, México. 2012. 354 pp.

FuenteAlianza por la Salud Alimentaria
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