Por La Jornada, 15 de junio de 2017

Las comunidades mayas de Hopelchén y Tenabo, en el estado de Campeche, denunciaron que el clima de intimidaciones y amenazas ha aumentado en contra de los pobladores que se oponen a la siembra de soya transgénica en dicha región, llevada a cabo por la empresa trasnacional Monsanto.

En un comunicado, los habitantes de ambos pueblos manifestaron su preocupación por las intimidaciones, amenazas, falta de libertad, de seguridad y de buena fe en el proceso de consulta que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenó hacer con respecto a los permisos de siembra de soya transgénica.

Como se ha informado en estas páginas, en 2012 la Secretaría de Agricultura otorgó a Monsanto su autorización para que dicha compañía sembrara soya genéticamente modificada en 253 mil hectáreas de la península de Yucatán, lo cual desató la inconformidad de miles de familias indígenas que se dedican a la apicultura.

Luego de analizar el caso, el máximo tribunal del país determinó en abril de este año que se suspendiera la siembra de soya transgénica en cuatro comunidades del municipio de Bacalar, Quintana Roo, por un lapso de seis meses, hasta que fueran consultados los habitantes de esa zona.

Sin embargo, en vez de ofrecer condiciones para que la consulta sea libre, informada, culturalmente pertinente y de buena fe –como dictan los estándares internacionales en la materia–, diversas instancias de gobierno han presionado y amenazado a quienes se oponen al cultivo de la soya transgénica.

Las autoridades no llegan a las sesiones acordadas, no respetan su palabra en el proceso, y no cumplen con los compromisos obtenidos, poniendo en riesgo nuestros derechos y promoviendo una cultura de impunidad en nuestras comunidades, subrayaron los pobladores de Tenabo y Hopelchén.

De igual forma, consideraron preocupante que las autoridades de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados y de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas van a nuestras comunidades a imponerse y tratar de dividir a nuestra gente, aun cuando les hemos externado la posición de los pueblos mayas de ir juntos en este proceso como una unidad.

Un ejemplo de la tensión que se vive en la zona es que la reunión del pasado 27 de mayo se tuvo que suspender por falta de orden y seguridad, causado por un grupo de aproximadamente 100 acarreados que vinieron a chiflar, mentir, gritar, insultar y amenazar, alertaron los pobladores, quienes dijeron temer que la presión de Monsanto haga que se reforme el derecho constitucional a la libre autodeterminación de los pueblos indígenas.

FuenteLa Jornada
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