Por Dr. Joseph Mercola, Mercola, 17 de junio de 2021.

HISTORIA EN BREVE

  • La industria alimentaria tiene la reputación de utilizar estrategias para tratar de confundir a los consumidores, como lanzar grandes campañas de relaciones públicas que afirman que “alimento procesado” es un término que suele malinterpretarse, esconderse detrás de la propaganda científica del ILSI y utilizar tácticas ilegales para lograr sus objetivos
  • Después de que un boicot y la mala prensa hicieron que Grocery Manufacturers Association (GMA) perdiera su afiliación, en 2020 recuperaron su posición en la industria por el simple hecho de cambiar su nombre a Consumer Brands Association
  • Sin importar el número de veces que los fabricantes renueven, reconfiguren o reprogramen sus ingredientes o métodos de procesamiento, sus productos jamás podrán considerarse una fuente alternativa de alimentos saludables, ya que contribuyen con problemas de salud como la obesidad, la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardíacas, además de que podrían incrementar el riesgo de fracturas óseas

En las últimas décadas, el sistema alimenticio ha cambiado de manera drástica, lo que a su vez ha afectado la seguridad alimentaria y la salud humana. Los documentos corporativos de Nestlé, uno de los mayores fabricantes de alimentos, revelan que el 70 % de sus productos son comida chatarra. Los aceites vegetales y los cambios en la forma en que se cultivan los cereales, vegetales y carnes han alterado de manera drástica la seguridad y la nutrición en general en la alimentación de la mayoría de las personas.

En los Estados Unidos, las personas gastan el 57.9 % de su presupuesto en comida en alimentos ultraprocesados, como los que produce Nestlé, esto significa que más de la mitad de lo que come una persona promedio son alimentos que se puede comprar en la tienda de la gasolinera o en la tiendita de la esquina.

Los alimentos ultraprocesados suelen contener azúcar añadido y representan el 89.7 % del azúcar de la alimentación, aunque provienen de una industria que tiene la reputación de utilizar estrategias para tratar de confundir a los consumidores. Así que es muy importante mantenerse informado, defender sus creencias al votar en las boletas electorales estatales y federales y tomar buenas decisiones al momento de comprar sus alimentos.

Las afirmaciones de salud y bienestar de Nestlé son falsas

El ex director ejecutivo de Nestlé la llamó una “compañía de nutrición, salud y bienestar”, pero el 70 % de sus productos son comida chatarra.

El Financial Times informó sobre una presentación que se envió a los altos ejecutivos de Nestlé Corporation en 2021, en esta presentación, Nestlé reconoció que solo el 37 % de sus ingresos por alimentos y bebidas se ubicaron por encima de 3.5 en una escala de 5 estrellas según el sistema de calificación Health Stars de Australia.

Al utilizar la misma escala, el 96 % de sus bebidas, sin contar el café puro, y el 99 % de sus productos de repostería y helados, tampoco alcanzaron el umbral de 3.5 estrellas.

Según los informes, los ejecutivos de Nestlé están considerando fijar nuevos compromisos con la nutrición y actualizar los estándares internos de nutrición. El director ejecutivo de Nestlé, Mark Schneider, dijo que la compañía reconoce que en la actualidad los consumidores buscan opciones más saludables, por lo que planean convertirse en un líder mundial en tratamientos para las alergias alimentarias.

En una entrevista para Bloomberg, Schneider dijo que, el término “alimentos procesados” suele malinterpretarse, ya que cuando las personas cocinan alimentos enteros en casa, también los están procesando y agregó: “por lo tanto, los alimentos procesados en sí no son algo bueno ni malo”. También estaba muy entusiasmado con la línea de vitaminas que está por lanzar la compañía y señaló: “las vitaminas, los minerales y los suplementos personalizados serán nuestros productos más novedosos”.

Sin embargo, la fuente de vitaminas, minerales y suplementos es crucial para la biodisponibilidad y las propiedades bioquímicas de un producto. Entonces, la pregunta es ¿las vitaminas, minerales y suplementos de Nestlé se producirán de la misma manera que muchos de sus demás alimentos procesados que tienen un alto contenido de azúcar y aditivos?

Y aunque parece increíble de creer e incluso con su pésimo portafolio de productos, Nestlé ocupa el primer lugar en los esfuerzos para fomentar dietas más saludables entre los fabricantes de alimentos y bebidas más grandes del mundo. Financial Times informó que Nestlé señaló:

“En los últimos años, hemos lanzado miles de productos para todos los miembros de la familia, incluyendo los niños, que cumplen con criterios de nutrición externos, también hemos distribuido miles de millones de dosis de micronutrientes a través de nuestros productos que además de ser económicos son nutritivos.

Creemos que una dieta saludable significa encontrar un equilibrio entre el bienestar y un delicioso sabor, esto incluye dejar un espacio para alimentos indulgentes, y claro, consumirlos con moderación. Nuestro objetivo no ha cambiado y es claro: continuaremos trabajando para que nuestros productos sean más ricos y saludables”.

Los fabricantes de alimentos tienen un largo historial de estrategias engañosas

A pesar de las grandes campañas de relaciones públicas de esta compañía, la industria tiene un largo historial de utilizar estrategias para tratar de confundir a los consumidores. La mayoría de los grandes fabricantes de alimentos formaban parte de la Grocery Manufacturers Association (GMA), que antes de 2020, era el grupo de presión más grande y poderoso para la industria de alimentos procesados.

El departamento de propaganda científica de la GMA era el International Life Science Institute (ILSI), juntas, estas organizaciones brindaron su apoyo constante a los productores de pesticidas y a los fabricantes de comida chatarra. En 2014, me referí a la GMA como la organización más malvada del planeta, ya que trabajó arduamente para defender la expansión de los alimentos chatarra altamente procesados, subvencionados, transgénicos y químicamente dependientes.

A lo largo de su historia, la GMA también demostró ser capaz de violar la ley con tal de lograr sus objetivos. Como lo indique en el enlace anterior, durante la campaña electoral de 2013 para etiquetar los alimentos transgénicos en el estado de Washington, la organización utilizó acciones ilegales para ocultar la identidad de los miembros que donaron fondos a la campaña contraria, lo que los protegió de la reacción de los consumidores y ayudó a ganar en las urnas por un margen del 1 %.

Sin embargo, estas acciones ilegales se hicieron públicas y la GMA recibió una demanda por lavado de dinero y violación intencional de otras leyes, se le declaró culpable y tuvo que pagar una multa de 18 millones de dólares. En los años siguientes, la Asociación de Consumidores Orgánicos hizo un llamado para boicotear todos los productos de los miembros de la GMA.

El objetivo era enviar un mensaje claro a la industria alimentaria de que los consumidores ya no tolerarían sus mentiras, engaños y falta de transparencia. Para 2014, las compañías comenzaron a abandonar la GMA y en 2017 la Asociación de Consumidores Orgánicos informó que algunas las empresas que se habían retirado de la organización incluían a Mars Inc, Campbell Soup Co., Nestlé y Dean Foods.

En total, la organización perdió alrededor de 50 miembros entre 2012 y 2017. Antes de esto, el ILSI había pasado desapercibido como un grupo de fachada clásico de la industria alimentaria, pero en 2019, los principales medios de comunicación comenzaron a detectar señales que revelaban su verdadera identidad.

The New York Times publicó un informe de investigación sobre el ILSI que se tituló: “A Shadowy Industry Group Shapes Food Policy Around the World”. en el que se comentó que la organización estaba al borde de la ruina:

“… un escrutinio cada vez mayor, ya que era poco más que un grupo de fachada que promovía los intereses de los 400 miembros corporativos que proporcionan su presupuesto de $ 17 millones, entre ellos Coca-Cola, Dupont, PepsiCo, General Mills y Danone”.

GMA cambió de nombre, pero no sus objetivos

Para 2018, los ejecutivos de GMA reconocieron que era hora de un cambio, ya que cada vez más miembros abandonaban la organización, por lo que, a principios de 2020, la compañía modificó su nombre a Consumer Brands Association con la misión de “abogar por la rentabilidad, el acceso y la innovación de los productos; eliminar la confusión del consumidor; y resolver grandes problemas en el mercado”.

El cambio de marca devolvió la vida a esta organización, que tuvo un incremento del 30 % en su número de miembros. Regresaron miembros como Campbell Soup Co., Hostess Brands, Butcher Box y Sargento Foods, entre otros. Jeffrey Harmening es el presidente de Consumer Brands Association y casualmente el CEO de General Mills Inc.

La lista de miembros actual incluye, en parte, Abbott Nutrition, Coca-Cola Co., Kellogg Co. y Procter & Gamble. Los miembros minoristas incluyen Amazon.com y Target Corporation.

Según Jay Byrne, exjefe de relaciones públicas de Monsanto en 2001, cambiar la forma de pensar de las personas sobre la industria es sinónimo de una guerra cibernética. Dijo: “Imagine el Internet como un arma, o la utilizas o tu oponente lo hará, pero alguien terminará perdiendo”.

Los alimentos ultraprocesados no son saludables

En los Estados Unidos, el 42.5 % de los adultos mayores de 20 años tienen obesidad y en total, el 73.6 % tiene sobrepeso u obesidad y aunque estas estadísticas ya son alarmantes, la American Obesity Association sugiere que para 2025 el 50 % de la población podría tener problemas de obesidad, además predice que para el 2030 esta cifra incrementará al 60 %.

Detrás de este incremento continuo en el peso de las personas hay una pregunta con una respuesta compleja. Sin embargo, es probable que los alimentos ultraprocesados tengan un papel protagónico en este problema

y sin importar el número de veces que los fabricantes renueven, reconfiguren o reprogramen sus ingredientes o métodos de procesamiento, sus productos jamás podrán considerarse una fuente alternativa de alimentos saludables. De hecho, Nestlé está considerando eliminar o reemplazar los estándares para los “postres” en su línea de alimentos, lo que reduciría el porcentaje de alimentos que se clasifican como “comida chatarra”.

Esto es lo que Nestlé dijo sobre su justificación para alterar los estándares que identifican los alimentos ultraprocesados “saludables”: “Creemos que una dieta saludable significa encontrar un equilibrio entre el bienestar y un delicioso sabor, esto incluye dejar un espacio para alimentos indulgentes, y claro, consumirlos con moderación.

Sin embargo, estos “alimentos indulgentes”, como los llama Nestlé, son en gran parte responsables de las crecientes tasas de obesidad de obesidad en el mundo occidental. Los Institutos Nacionales de Salud realizaron un estudio riguroso, aleatorizado y controlado a pequeña escala, para analizar si el consumo de alimentos ultraprocesados incrementaba las calorías y el aumento de peso.

Durante el estudio, los investigadores midieron el consumo de energía, el cambio de peso y tomaron medidas metabólicas. Su objetivo era determinar si los alimentos procesados eran un problema en sí o si las personas que comían alimentos procesados ya tenían problemas de salud que no estaban relacionados con su dieta.

La evidencia demostró que, a diferencia de una dieta sin procesar, cuando se consumen alimentos ultraprocesados la persona promedio incrementa su consumo en 459 calorías al día, por lo general a la hora del desayuno y el almuerzo. En las dos semanas que los participantes llevaron una alimentación a base de alimentos ultraprocesados, incrementaron un promedio de 1.98 libras, mientras que cuando no llevaron la misma alimentación, perdieron la misma cantidad de peso.

Este tipo de alimentos no son aptos ni siquiera para los animales. En un estudio que dirigió Eric Berg, Ph.D., de la Universidad Estatal de Dakota del Norte, los científicos alimentaron a los animales con la típica dieta occidental. Sin embargo, el experimento tuvo que detenerse de manera temprana, ya que los veterinarios consideraron que era inhumano para los animales.

Además de la obesidad y las condiciones de salud relacionadas, la evidencia sugiere que comer alimentos ultraprocesados puede tener un efecto negativo en la fuerza ósea e incrementar el riesgo de fracturas. La evidencia científica demuestra que sin importar la forma en que la industria trate de disfrazarlos, los alimentos ultraprocesados representan un riesgo grave para la salud.

ACO
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