Por Robert F. Kennedy, Jr., The Defender, 04 de febrero del 2021.

“Gates tiene un autoconcepto Napoleónico y un apetito que deriva del poder y el éxito puro, sin que nada lo detenga.” – Juez Thomas Penfield Jackson, juez presidente del caso de infracciones a la ley antimonopolio de Gates/Microsoft.

Los confinamientos globales que Bill Gates ayudó a orquestar e impulsó han dejado en la quiebra a más de 100,000 negocios sólo en los Estados Unidos, y hundió a mil millones de personas en la pobreza e inseguridad alimentaria extrema que, entre otros daños devastadores, matan a 10.000 niños africanos al mes – al mismo tiempo que la riqueza de Gates aumenta unos 20 mil millones de dólares. Su fortuna de 133 mil millones de dólares lo hace el cuarto hombre más rico del mundo.

Gates ha estado usando ese nuevo dinero para expandir su poder sobre la población global. Ha comprado activos devaluados a precios de liquidación y ha maniobrado para conseguir el control monopólico de la salud pública, privatización de prisiones, educación en línea y comunicaciones globales en tanto  promueve las monedas digitales, vigilancia de alta tecnología, sistemas de recolección de información e inteligencia artificial.

Para un hombre obsesionado con control monopólico, la oportunidad para también dominar la producción de alimentos debe ser irresistible.

De acuerdo a la última edición de The Land Report, Gates se ha convertido sigilosamente en el mayor dueño de tierra agrícola en los Estados Unidos. El porfolio de Gates ahora incluye alrededor de 98.000 hectáreas de tierra agrícola estadounidense y casi 11.000 hectáreas de otras tierras de Louisiana, Arkansas, Nebraska, Arizona, Florida, Washington y otros 18 estados.

Thomas Jefferson creía que el éxito de la lucha ejemplar de Estados Unidos para suplantar el yugo del feudalismo europeo con un experimento honrado de autogobierno dependía del control perpetuo de la tierra agrícola de la nación por decenas de miles de agricultores independientes, cada uno haciendo una inversión en nuestra democracia.

Así que en el mejor de los casos, la campaña de Gates para engullir las propiedades agrícolas estadounidenses es una señal de que el feudalismo podría estar de moda nuevamente. En el peor caso, sus compras compulsivas son un presagio de algo mucho más alarmante: el control de los suministros de alimentos globales por parte de un megalómano con hambre de poder y un complejo de Napoleón.

Exploremos el contexto de las compras sigilosas de Gates como parte de su estrategia a largo plazo para dominar la agricultura y la producción de alimentos global.

Al principio de 1994, Gates lanzó una campaña internacional de biopiratería para conseguir dominio de integración vertical sobre la producción agrícola mundial. Su imperio ahora incluye vastas tierras agrícolas e inversiones sustanciosas en cultivos OGM, patentes de semillas, alimentos sintéticos, inteligencia artificial, incluyendo trabajadores agrícolas robóticos, y posiciones de mando en gigantes alimentarios incluyendo a Coca-Cola, Unilever, Philip Morris (Kraft, General Foods), Kellogg´s, Procter & Gamble y Amazon (Whole Foods), y en multinacionales como Monsanto y Bayer que promocionan pesticidas químicos y fertilizantes petroquímicos.

Como siempre, Gates coordina estas inversiones personales con subvenciones a los contribuyentes por parte de la Fundación Bill & Melinda Gates, la organización más rica y poderosa de ayuda internacional, sus sociedades financieras con la industria agrícola, química y alimentaria, y su control de agencias internacionales, incluyendo algunas de su propia creación, con un maravilloso poder para crear mercados cautivos para sus productos.

El antiguo Secretario de Estado Henry Kissinger, protegido y socio de David Rockefeller, observó que, “quien controla el suministro de alimentos controla la gente.” En 2006, las Fundaciones Bill & Melinda Gates y Rockefeller lanzaron la Alianza por una Revolución Verde en África (AGRA) de 424 millones de dólares con la cual prometían duplicar la productividad de cultivos e impulsar los ingresos de 30 millones de pequeños agricultores para 2020 mientras reducían la inseguridad alimentaria a la mitad.

El enfoque característico de Gates a los problemas globales es poner a la tecnología y a sus socios de la industria química, farmacéutica y petrolera como única solución. Pero resultó que la “estrategia innovadora” de Gates para la producción de alimentos fue imponer el sistema fallido de agricultura OGM, química y de combustibles fósiles de Estados Unidos a los agricultores africanos pobres.

Las prácticas agrícolas en África han evolucionado imitando a la naturaleza durante 10.000 años y promueven la diversidad de cultivos, la descentralización, la sostenibilidad, la propiedad privada y la auto-organización y control local de las semillas. La libertad personal inherente a estos sistemas locales permite a las familias agrícolas tomar sus propias decisiones y ser los dueños de sus tierras, los soberanos de sus destinos. La innovación continua de millones de pequeños agricultores maximizó los rendimientos sostenibles y la biodiversidad.

En su despiadada reinvención del colonialismo, Gates gastó 4,9 mil millones de dólares para desmantelar este antiguo sistema y reemplazarlo con agricultura de alta tecnología corporativa e industrializada, monocultivos dependientes de químicos, centralización extrema y control vertical. Forzó a las pequeñas granjas africanas a adoptar las semillas comerciales importadas, los fertilizantes de petróleo y los pesticidas.

Gates construyó la infraestructura de la cadena de suministro para químicos y semillas y presionó a los gobiernos africanos a gastar cantidades enormes en subsidios y aplicar sanciones draconianas y control autoritario para forzar a los agricultores a comprar sus insumos caros y cumplir sus dictados. Gates hizo que los agricultores reemplazaran cultivos nutritivos tradicionales como el sorgo, mijo, camote y tapioca por cultivos industriales, como la soya y el maíz, los cuales benefician a los grandes comerciantes de productos pero dejan a los africanos pobres con muy poco para comer. Tanto la nutrición como la productividad se desplomaron. Los suelos se volvieron más ácidos con cada aplicación de fertilizantes petroquímicos.

Así como con la iniciativa de vacunación en África de Gates, no hubo ni una evaluación interna ni responsabilidad pública. El estudio de 2020 “Promesas falsas: la alianza para una revolución verde en África (AGRA)” es el informe del esfuerzo de 14 años del cartel de Gates. La investigación concluye que el número de africanos que sufren de hambruna extrema ha aumentando un 30% en los 18 países a los que Gates apuntó. La pobreza rural se ha propagado dramáticamente, y el número de personas hambrientas en estas naciones se ha elevado a 131 millones.

Bajo el sistema de plantación de Gates, las poblaciones rurales de África se han convertido en esclavas en su propia tierra de un régimen tiránico de insumos de alta tecnología, mecanización, horarios rígidos, condiciones arduas, créditos y subsidios que son las características que definen la “Revolución Verde” de Bill Gates.

Las únicas entidades que se benefician del programa de Gates son sus socios corporativos internacionales, y particularmente Monsanto, de la cual la Fundación Gates compró 500,000 acciones que valían 23 millones de dólares en 2010 (pero después cedió esas acciones por la presión de grupos de la sociedad civil). El mismo Gates hasta filmó comerciales para los OGMs de Monsanto, vendiendolos como la “solución” al hambre mundial.

Como ejemplo de la extraña generosidad de Gates, su fundación aparentemente convirtió sus subvenciones de contribuyentes en ayudas “caritativas” con valor de 10 millones de dólares al gigante de industria agrícola Cargil, para así construir sus cadenas de suministros para la soya OGM en Sudáfrica. Los africanos llaman al programa de Gates “Neocolonialismo” o “Colonialismo Corporativo.”

La Iniciativa AGRA Watch (Alianza para la Revolución Verde en África) de la Alianza Comunitaria para la Justicia Global con sede en Seattle monitorea las políticas agrícolas y alimentarias de Gates. De acuerdo a Heather Day, una representante de AGRA Watch, AGRA es un caballo de troya para la cleptocracia corporativa.

“La Fundación Gates y AGRA aseguran estar a favor de los agricultores, los pobres y el medio ambiente”, me dijo Day. “Pero su enfoque está muy alineado con el de las corporaciones trasnacionales, como Monsanto, y actores de política exterior como USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional). Sacaron ventaja de las crisis alimentaria y climática para promover la agricultura de alta tecnología, centralizada, industrial que genera ganancias para los socios corporativos de Gates pero que degradan el medio ambiente y desempoderan a los agricultores. Sus programas son una forma oscura de filantrocapitalismo basados en la biopiratería y la biopiratería corporativa.”

El activismo climático de Gates (un recordatorio para mis colegas ambientales)

Para cubrir sus planes distópicos para la humanidad con buenas intenciones, Gates ha expropiado la retórica de “sustentabilidad”, “biodiversidad”, “buena administración” y “clima”. Estas causas son todas realidades sombrías que plantean amenazas existenciales para nuestros niños y requieren atención urgente. Sin embargo, el historial de Gates expone que sus buenas intenciones son una fachada para sus objetivos de maximizar su ganancia personal y el control.

Es desconcertante para mí cómo tantos de mis amigos dentro del movimiento ambiental se han creído las artimañas de Gates. En mis 40 años como activista climático, no vi ninguna evidencia que Gates haya financiado de forma genuina la defensa climática; la Fundación Gates brilla por su ausencia en las guerras climáticas.

Los principales grupos ecologistas, el Consejo Nacional de Defensa de Recursos, el Fondo de Defensa Ambiental, Sierra Club, Greenpeace, Waterkeepers, etc., no reciben absolutamente nada de la fundación filantrópica más grande del mundo. Su historial de inversión sugiere que la crisis climática, para Gates y sus secuaces, no es más que una coartada para implementar un control social intrusivo, vigilancia integral para “El Gran Reinicio”, y un enorme despilfarro de geoingeniería de ciencia ficción, incluyendo sus planes dementes y terroríficos de rocíar la estratósfera con cloruro de calcio o agua de mar para alentar el calentamiento global, de desplegar globos gigantescos para saturar nuestra atmósfera con partículas reflectivas para tapar el Sol, o su peligrosa estrategia de liberar millones de mosquitos genéticamente modificados al sur de Florida.

Cuando nos situamos y vemos estas espeluznantes maquinaciones junto con la sarta de vacunas experimentales que impuso a 161 millones de niños africanos anualmente, queda bastante claro que Gates nos considera sus ratas de laboratorio.

Gates también ha escuchado el consejo de Kissinger, “controla el petróleo y controlarás a las naciones;” sus activos energéticos en ningún caso reflejan su antipatía expresada por los gases de efecto invernadero. Las inversiones personales de Gates en hidrocarburos incluyen inversiones masivas en todas las grandes petroleras: Exxon, Chevron, ConocoPhillips y Shell. Es dueño de la compañía de jets más grande del mundo. Su devoción desmesurada por el carbón incluye inversiones gigantescas en las flotas generadoras de carbono más sucias incluyendo Canadian National Railway y CSX Richmond quien es el transportador más grande de carbon al este del Río Mississippi. Gates está creciendo en el futuro del carbono.

Los centros de recolección de información, procesamiento y analíticos de Gates son consumidores voraces de energía y ya son unas de las fuentes más demandantes de energía del mundo. Y, por supuesto, los negocios de Gates con la agricultura química/industrial son todo lo contrario de ser amigable con el medioambiente. Su maíz OGM requiere grandes aplicaciones de fertilizantes, pesticidas, agroquímicos hechos de gas natural y otros insumos derivados de los combustibles fósiles. Él obligó a los africanos, en las palabras de Michael Pollan, a “comer petróleo.” Los agricultores africanos llaman al programa de Gates “agricultura climáticamente estúpida”.

Gates ha aprendido a nutrirse de las crisis globales, ya sean pandemias, crisis climáticas, hambrunas o extinción masiva. El cambio climático le ha dado a Gates la excusa para crear monopolios de semillas, alimentos y agricultura.

En 2008, la Fundación Bill & Melinda Gates anunció 306 millones de dólares en subvenciones para promover la agricultura sustentable de alto rendimiento entre los pequeños agricultores en África subsahariana y el Sur de Asia. Los planes de la fundación implicaban la creación, a través de manipulación genética, de vacas lecheras de alta producción resistentes a sequías, y el desarrollo y proliferación de super cultivos resistentes al cambio climático.

En otras palabras, el cambio climático era solo el disfraz para tapar más geoingeniería maliciosa. Mientras tanto, las políticas agrícolas de Gates están destruyendo los sistemas climáticos del planeta, empujando a millones de especies a la extinción, desertificando el suelo, destruyendo los sistemas de agua y enriqueciendo al Cartel del Veneno.

Así que, un recordatorio para mis compañeros líderes ambientales: ¡Bill Gates no es nuestro amigo! Aún más, Gates ha hecho que millones de estadounidenses desconfíen de la reforma climática, quienes ven sus excusas climáticas en contexto con sus ambiciones para controlar la humanidad y terminar con la actividad económica y libertad personal.

En su mayor parte Gates está haciendo que la mitad de Estados Unidos vea el cambio climático como un espectáculo del “Gran Reinicio” para incrementar la riqueza de los ricos o derrochar la geoingeniería. Es su culpa que no reconozcan el verdadero peligro del cambio climático. Parecemos estar deliberadamente cegados al peligro de Bill Gates, y es nuestra culpa.

Gates genera ganancias de toda esta confusión; la polarización del debate climático paraliza los esfuerzos de reformar de manera que preserva el valor de sus inversiones en carbono. ¡Todos nosotros necesitamos reconocer quién está detrás de esa máscara verde!

Biopiratería

“Una nación que destruye sus suelos se destruye a sí misma.” Carta del Presidente Franklin D. Roosevelt a los gobernadores estatales, febrero 1937

Mucha experiencia e investigación han demostrado que la agroecología basada en la biodiversidad, la libertad de semillas y de alimentos es esencial no sólo para las libertades civiles y la democracia, sino para el futuro de los alimentos y agricultura.

Por miles de años, la innovación de los agricultores y la biodiversidad evolucionaron juntas para crear prácticas más eficientes de producción sostenible de alimentos y biodiversidad. El importante estudio de las Naciones Unidas de 2009 realizado por la Evaluación Internacional de Conocimiento, Ciencia y Tecnología Agrícola para el Desarrollo (IAASTD, por sus siglas en inglés) documenta la evidencia irrefutable que demuestra el abyecto fracaso de la “Revolución Verde” de Gates/Rockefeller para mejorar la agricultura tradicional.

IAASTD desplegó un equipo de 900 de los principales científicos, agrónomos e investigadores para estudiar el problema del hambre mundial. Su reporte integral y definitivo mostró que los cultivos OGM no son la respuesta para los déficits de alimentos o la pobreza rural. Ese reporte concluye de forma definitiva que ni la Revolución Verde de Gates ni sus OGMs pueden alimentar al mundo y al mismo tiempo proteger al planeta.

El análisis completo de IAASTD demuestra que la Revolución Verde que lanzó la Fundación Rockefeller en la India y en México en los años de 1960 fue una catástrofe; el impacto químico de los monocultivos ha socavado la capacidad de la Tierra para sostener la vida y producir alimentos al destruir la biodiversidad, el suelo y el agua, y contribuir al cambio climático.

Las políticas de la Revolución Verde socavan la seguridad alimentaria y nutricional, y empuja a los pequeños agricultores a endeudarse para comprar insumos externos. IAASTD y muchos otros estudios muestran que la Soberanía de Semillas, Soberanía Alimentaria y Soberanía de Conocimiento son el único futuro viable para los alimentos y la agricultura. Las Naciones Unidas y los principales científicos agrícolas han admitido que los OGMs no pueden luchar contra el hambre de forma tan efectiva como la agricultura tradicional.

Bill Gates ha optado por ignorar esta realidad, desestimando la evidencia científica a favor de su fe mesiánica en que él ha sido elegido por Dios para salvar al mundo con tecnología. De acuerdo al Dr. Gates, la salud óptima sólo se alcanza con una jeringa (es el mayor productor de vacunas del mundo).

Asimismo, el Granjero Bill predica que los buenos alimentos sólo se obtienen con monocultivos, pesticidas químicos y fertilizantes, cultivos OGM y semillas patentadas de las cuales él es el dueño. Al construir su imperio agrícola, Gates ha mostrado repetidamente que está dispuesto a ignorar las voces de científicos y agricultores, y a pisotear leyes, tratados, tradiciones, derechos civiles, ciencia y sensibilidades.

Robo de semillas

Desde el comienzo de la Revolución Neolítica hace unos 10.000 años, agricultores y comunidades que habían trabajado juntas para mejorar los rendimientos, características de sabor, nutrición, cualidades en las semillas que mejoran un tipo de crecimiento, valor medicinal y nutricional particular, y la resistencia genética que permite a ciertas semillas florecer en condiciones particulares de suelo y agua o ser resistentes a depredadores.

Esta genética vigorosa e ingeniosa es producto de una colaboración milagrosa entre humanos, naturaleza y su Creador durante las 1.000 generaciones humanas de innovación agrícola intensa. El intercambio libre de conocimiento y semillas entre los agricultores ha sido la base para mantener la biodiversidad y seguridad alimentaria.

Desde 1979, bajo los auspicios del Banco Mundial, un consorcio de centros de investigación agrícola conocidos como el Grupo de Consulta de Investigación Agrícola Internacional (CGIAR, por sus siglas en inglés) ha estado recolectando estas semillas de primera de pequeños agricultores alrededor del mundo y preservándolas en 15 Bancos de Semillas Públicos Independientes situados en varios países. Este proyecto buscó archivar un inventario completo de reservas de semillas campesinas para el beneficio de toda la humanidad para preservar la diversidad de cultivos por milenios.

En los últimos 17 años, Gates ha maniobrado con éxito para hacerse con el control de estas colecciones – abarcan 768.578 semillas – y para afirmar su posesión monopólica de los inventarios de semillas de primera.

A inicios de 2003, trabajando junto con la Fundación Rockefeller, la Fundación Bill & Melinda Gates inyectó 720 millones de dólares al proyecto de Banco de Semillas de CGIAR. Como el mayor fondeador de CGIAR, Gates usó su palanca financiera para forzar la fusión de los 15 centros legalmente independientes del CGIAR en una entidad legal, una iniciativa siniestra que él llama “Gates Ag One.” Después orquestró la transferencia de investigación y semillas de instituciones de investigación científica a corporaciones de productos básicos como Bayer y Cargill con los cuales él se asoció. De esta manera está saqueando, despojando y privatizando la colección de semillas más prometedoras provenientes de agricultores indígenas alrededor del mundo.

El director de Ag One de Gates, Joe Cornelius, es un antiguo ejecutivo en Bayer Crop Science. Antes de eso, él era el Director de Desarrollo Internacional de Monsanto. Trabajando con Cornelius, Gates ha perfeccionado las técnicas que Monsanto inició en 1980 cuando lideró la iniciativa para propagar los OGMs, y para patentar semillas. Gates se ha hecho el Comandante General en la guerra pirata de la industria de la información para saquear y monopolizar la información genética común de millones de plantas cultivadas por campesinos durante siglos.

Gates financia Diversity Seek (DivSeek), un Proyecto global que lanzó en el 2015 para mapear los genomas y secuencias de genomas de las reservas de semillas de campesinos guardadas en bancos de semillas. DivSeek y Gates Ag One son las puntas de  lanza, que “extraen” información de semillas para “censurar” bienes comunes. En otras palabras: para finalizar con las demandas de propiedad pública.

Usando inteligencia artificial (AI) y tecnologías digitales, los secuaces de Gates en DivSeek y Gates AG One escanean estas semillas y categorizan su información genética para mapear, patentar y robar el patrimonio de semillas global de la humanidad. Gates impulsa su proyecto de patentes al usar la tecnología CRISPR para editar selectivamente los genomas de las semillas nativas, haciendo cambios suficientes para resistir a retos de patentes.

El principal objetivo de Gates es generar variedades de Revolución Verde diseñadas para responder a insumos químicos producidos por los socios del “Cartel del Veneno” de Gates: Monsanto, Bayer, Dow/DuPont, CropLife, BASF, Syngenta, Corteva, etc. En resumen, Gates deliberadamente despoja a la semilla de su integridad y diversidad, borrando la historia evolutiva y sus vínculos con el suelo, y lo reduce todo a un simple “código.” De esta manera, Gates captura nuestra diversidad genética del planeta, la reescribe, patenta su código, roba las semillas de la humanidad y las casa con conglomerados químicos.

Al centralizar los Bancos de Semillas y manipular las leyes de propiedad intelectual, Gates ha lanzado una campaña de “colonialismo genético” para robar a los campesinos y agricultores indígenas del mundo sus semillas conseguidas con esfuerzo y conocimiento.

“La meta de Gates Ag One es tomar el control de la diversidad genética de este planeta,” me dijo la Dra. Vandana Shiva, activista por la libertad agrícola.De acuerdo a Shiva, Gates continúa subvertiendo y saboteando tanto la soberanía de semillas de los campesinos como la soberanía de semillas de los países. ‘Gates Ag One’ es una declaración clara de su intención de crear un imperio sobre la vida y la biodiversidad, sobre los alimentos y agricultura, y sobre nuestro sustento.” En el proceso, dice Shiva, “Gates está financiando los experimentos infernales de Frankenstein que profanan la creación de Dios.”

Los ciudadanos, gobiernos y organizaciones agrícolas han escrito muchas leyes y los gobiernos han adoptado tratados internacionales de protección de la biodiversidad, entre ellos la Convención de Diversidad Biológica (CBD) y el Protocolo de Bioseguridad de Cartagena de la CBD. Al engatusar funcionarios de gobierno, manipular leyes de propiedad intelectual y reescribir regulaciones de semillas, Gates ha sido capaz de sortear o pisotear estos estatutos y tratados, y de evadir las estructuras de gobernanza multilateral que los gobiernos establecen para prevenir que corporaciones globales secuestren la biodiversidad del planeta y las semillas como bien común de campesinos y agricultores.

Organismos Genéticamente Modificados (OGMs)

La fe misionera en la tecnología como solución para cualquier mal humano, desde la inseguridad alimentaria y enfermedades hasta la salud climática, explica su promoción obsesiva de los OGMs. La ferviente idolatría a los OGMs y a las tecnologías de edición genética le impide ver las montañas de evidencia científica evaluada por pares y advertencias de agrónomos, nutriólogos, toxicólogos y otros científicos que cuestionan su seguridad.

Las vacunas y medicinas OGM son pilares de su proyecto de salud pública, y Gates financia la investigación, el desarrollo y la proliferación de OGMs como la cura para cualquier problema agrícola. Por ejemplo, él financió a Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna, las dos químicas CRISPR que ganaron los premios Nobel del 2020 por edición genética.

Gates también fue uno de los mayores accionistas de Monsanto, el impulsor más agresivo de OGMs y pesticidas del mundo. La misión central de Gates Ag One es oponerse a cada evaluación independiente científica o de seguridad en un intento precipitado para imponer sus OGMs, semillas patentadas, alimentos sintéticos y medicinas experimentales.

Uno podría esperar que su apuesta por Monsanto y sus asociaciones con compañías de alimentos procesados, químicos y de petróleo desacreditarían las pretensiones de Gates de convertirse en un defensor de la salud pública. Pero las inversiones masivas de Gates en medios de comunicación (una exclusiva de la revista Nation del 2020 revela que la Fundación Gates se ha asegurado que Gates tenga una imagen favorable pagando 250 millones de dólares en subvenciones a medios de comunicación incluyendo NBC/Universal, BBC, NPR, The Guardian, Le Mond, Al Jazeera, y otros “para influenciar a los medios”) le han aislado del escrutinio y el escepticismo habitual de los medios a los planes diabólicos de especulación y a la absoluta hipocresía de los multimillonarios locos por el poder.

El dinero manda, y los mil millones que Gates y sus aliados farmaceúticos vierten anualmente en el periodismo público y comercial han convertido a Gates en el favorito de los medios. Usa la cobertura bisemanal que le dan programas de notícias líderes de las diferentes cadenas para mostrar su poder hipnótico y dominar la escena caracterizada por las preguntas fáciles y la deferencia aduladora de los sumisos presentadores (con la excepción de Norah O’Donnell), incluyendo a Anderson Cooper (CNN), David Muir (ABC), Ari Melber (MSNBC), y Chuck Todd (NBC), quienes con mucho gusto se tragan sus pronósticos ostentosos en temas que van desde la salud pública a políticas económicas y agrícolas.

Evasión de la regulación gubernamental 

La riqueza y poder de Gates también le permiten evadir las iniciativas gubernamentales para regular la proliferación de los OGMs. En 2011, cuando India introdujo una moratoria en los cultivos genéticamente modificados de Algodón Bt y Roundup Ready de Gates, Gates trasladó sus operaciones a Bangladesh. Cuando la Corte de Justicia Europea determinó que los organismos editados genéticamente y los OGMs deben ser fuertemente regulados para proteger la salud pública, Gates lanzó una campaña de cabildeo para la desregulación por toda la comunidad europea.

Gates actualmente está desplegando sus miles de millones para organizar ataques contra las leyes de OGMs y edición de genes en muchos países que han impuesto estándares de seguridad. Cuando los científicos y reguladores alegan que ese tiempo es esencial para evaluar con exactitud la seguridad de la edición genética y los OGMs, Gates declara que “¡el Tiempo es el enemigo!”

En 2017, un grupo de derechos humanos alemán, Heinrich Böll Stiftung (HBS), publicó evidencia de una campaña secreta de Gates para evadir restricciones impuestas democráticamente a sus experimentos de manipulación genética de alto riesgo. HBS liberó más de 1.200 correos electrónicos que el grupo obtuvo bajo las leyes de Libertad de Información de E.U. Esos documentos mostraban que la Fundación Bill & Melinda Gates contrató un espía turbio de la industria agrícola/biotecnológica para montar un ataque de espionaje encubierto para corromper funcionarios de las Naciones Unidas y sabotear los esfuerzos internacionales de prohibir una nueva tecnología diabólica llamada “genética dirigida.”

La genética dirigida está en la vanguardia de la modificación genética, biología sintética y edición genética. Son herramientas que eligen los eugenistas y aquellos que buscan construir el “futuro transhumano” tecnocrático que Gates y sus secuaces de Silicon Valley promueven.

Los científicos usan tecnología CRISPR para editar genes dentro de los cromosomas de un organismo para reprogramar ADN, apagar las reglas normales de la herencia genética y “llevar” la característica inducida artificialmente a una población entera y expandirla a generaciones futuras. Su capacidad de alterar permanentemente el genoma de una especie entera hace de la genética dirigida el instrumento biológico de más poder.

La tecnología de edición de genes podría facilitar los planes de Gates para crear y patentar especies de plantas y animales nuevas y mejoradas, o para exterminar especies que desaprueba. Una de sus metas es usar la genética dirigida para insertar “genes suicidas” para erradicar la especie de mosquito que contagia el Zika o la malaria entera, un objetivo del Proyecto Target Malaria, en el cual la Fundación Gates ha invertido 40 millones de dólares. El Dr. Anthony Fauci, protegido y socio de Gates por mucho tiempo y un entusiasta de la genética dirigida, dijo a StatNews, “deshacerse de ellos sería una bendición.”

Los críticos discuten que la genética dirigida representa un riesgo de bioseguridad existencial para la humanidad debido a su capacidad de cambiar o eliminar especies enteras y de alterar catastróficamente los ecosistemas. También son el arma biológica suprema; las mentes más satánicas en muchas agencias militares y de inteligencia codician a la genética dirigida para crear súpersoldados o para obtener “genes apocalípticos.” Los críticos temen que algún día las naciones usarán los “genes genocidas” para erradicar ciertas razas o características indeseables.

Los Archivos de genética dirigida de HBS revelan el liderazgo del ejército de E.U. en el desarrollo de la tecnología de genética dirigida. La Agencia de Investigación de Proyectos de Defensa Avanzada de los E.U. (DARPA) ha gastado aproximadamente 100 millones de dólares para investigar la genética dirigida. Los otros inversores principales de genética dirigida son los Institutos de Salud Nacional del Dr. Fauci (NIH), y la Fundación de Bill & Melinda Gates, la cual ha invertido 75 millones de dólares en investigar los genes suicidas y de anti-fertilidad.

En la Convención de las Naciones Unidas de Biodiversidad Biológica 2016 (COP 13) en Cancún, 179 organizaciones internacionales, incluyendo la Fundación Heinrich Böll, votó porque la ONU impusiera una moratoria global sobre la genética dirigida. Los oponentes de esta tecnología también hicieron circular una carta con el título “Un llamado para la conservación con consciencia: no hay lugar para la genética dirigida en la conservación.” A los ambientalistas les preocupan las consecuencias no deseadas si los genes suicidas o de extinción saltan a otras especies.

Los correos electrónicos de genética dirigida revelan que en reacción a la resolución de la COP13, la Fundación Gates contrató a “Emerging Ag,” una empresa privada de relaciones públicas sospechosa de espionaje y con enredos siniestros con la industria farmacéutica y agrícola, para sabotear y cerrar la coalición diversa y unificada que se oponía a la genética dirigida.

La Fundación Gates le dio a Emerging Ag 1,6 millones de dólares para “reclutar una coalición secreta de académicos para manipular el proceso de toma de decisiones de la ONU sobre la genética dirigida.” Los correos electrónicos revelan que la campaña de Gates fue parte del plan del billonario para “combatir a los proponentes de la moratoria sobre la genética dirigida.” Emerging Ag movilizó en secreto a 65 supuestos “científicos independientes” que se dejan alquilar, “Biostitutos” en la jerga del sector, y funcionarios públicos en un grupo de expertos en línea, el Foro en Línea de la CBD de la ONU sobre Biología Sintética. Un alto ejecutivo de la Fundación Gates dio instrucciones diarias a estos operativos corruptos sobre cómo sabotear las regulaciones, socavar la ciencia, desacreditar a los defensores, corromper el proceso y subvertir la democracia.

En apoyo a su campaña, Gates financió de forma simultánea un informe elaborado por la Academia de Ciencias Nacional de los E.U. en 2016 que respaldaba la genética dirigida. La DARPA co-financió el informe de encubrimiento con la Fundación Gates. Como lo notó The Guardian después de la liberación del informe de la Academia Nacional de Ciencias de los E.U.:

“La misma agencia de investigación de defensa de los E.U. (DARPA) que pagaron por el estudio de la NAS han dado a conocer que están centrando todos sus esfuerzos en la investigación de genética dirigida y desarrollo de organismos sintéticos ‘robustos’. No hay ninguna razón para estar preocupados.”

Como observó Jim Thomas del Grupo ETC: “el hecho de que el desarrollo de la genética dirigida esté siendo principalmente financiado y estructurado por el ejército de los E.U. genera preguntas alarmantes sobre este campo en su totalidad.”

En apoyo de esta campaña coordinada con Emerging Ag, la Fundación Gates manipuló a tres miembros, que estaban bajo el control de Gates, del comité de expertos de la ONU conocido como AHTEG (Grupo de Expertos Técnicos Ad Hoc) sobre Biología Sintética. Gates y Emerging Ag lo consiguieron y la ONU rechazó la moratoria.

El papel de la Fundación Gates, como demuestran los archivos de Genética Dirigida, en el saboteo de la campaña de movimientos ambientales contra esta peligrosa tecnología confirma que Gates y su fundación son un cartel ilegal y deshonesto con desprecio por los procedimientos, la democracia, la ciencia, la ley, la opinión pública, la salud pública y la seguridad de la humanidad.

Guerra química contra la salud humana

La creciente evidencia señala el tipo de alimentos cultivados industrialmente y procesados que Gates apunta como los principales responsables de las epidemias de enfermedades crónicas que están devastando la salud humana y debilitando a infantes alrededor del mundo.

Los OGMs más populares del mundo están diseñados para facilitar el rociado aéreo de pesticidas. La técnica de Monsanto de insertar genes para hacer a los cultivos agrícolas resistentes a los venenos herbicidas permite a la Industria Agrícola despedir a trabajadores agrícolas de campo y reemplazarlos con aviones (o drones) que saturan paisajes (y alimentos) con toxinas en aerosol como el glifosato y neonicotinoides.

Desde la proliferación de los pesticidas químicos en los 1940, más de la mitad de aves cantoras de Estados Unidos han desaparecido, la mayoría de las poblaciones de abejas e insectos del mundo se han derrumbado y los niveles de enfermedades crónicas en los Estados Unidos se han elevado un 54% a la par con el incremento del uso de pesticidas.

Como señaló Vandana Shiva, “Gates ha declarado la guerra química no sólo contra la naturaleza sino contra nuestros sistemas metabólicos del cuerpo y la simbiosis en el microbioma intestinal con su obsesión con los pesticidas y herbicidas, y su campaña para intercambiar la humanidad por OGMs.”

Alimentos sintéticos: el thriller distópico de ‘Gates’ 

La agenda de poder, ganancias y control de Gates parece liderar su compromiso para producir los llamados alimentos “transhumanos” de laboratorios y sus inversiones masivas en la manufactura de comida procesada.

Gates llama a la carne sintética “el futuro de los alimentos.” Mantiene inversiones en compañías que hacen pollo y huevos vegetales y otros que hacen comida con insectos. Gates es dueño de patentes o de patentes pendientes por más de 100 sustitutos animales, del pollo al pescado. Está involucrado fuertemente en Motif FoodWorks, una compañía que hace una variedad de alimentos e ingredientes sintetizados en laboratorios. En 2015 co-fundó Breakthrough Energy con sus amigos billonarios Jeff Bezos, Michael Bloomberg y Mark Zuckerberg – el llamado “Club de los que se aprovechan de la Pandemia.” (Los multimillonarios estadounidenses han aumentado su riqueza 1,1 trillones de dólares desde que inició el confinamiento, mientras que el número de estadounidenses pobres creció 8 millones.)

Esa colaboración tiene grandes apuestas en Beyond Meat, de la cual son co-propietarios con Tyson Foods y Cargill. Beyond Meat hace tacos de pollo vegetales OGM y llenos de pesticidas. Gates y su Club de Chicos Billonarios también tiene posiciones importantes en Impossible Foods, la cual usa calor y presión para producir hamburguesas sintéticas y salchichas Bratwurst de soya OGM. Los resultados de laboratorio muestran que la carne de imitación de la compañía contenía niveles de glifosato 11 veces más altos que su competidor más cercano. Seth Itzkan de Soil4Climate escribió:

“Impossible Foods debería ser llamado ‘Patentes Imposibles.’ No es comida, es software, propiedad intelectual. Hay 14 patentes, de hecho, en cada mordida de Impossible Burguer. Es IFood, la siguiente aplicación asesina. Descárgatela con un sabor extra. Esto probablemente atrae a Bill Gates, su súper inversor.”

Otro de los proyectos de Breakthrough es Memphis Meats, el cual formula un tejido parecido a la carne diseñado en un sustrato de sangre de vaca. Un optimista Bloomberg predice que los ingresos de carne sintética alcanzarán 3.5 mil millones de dólares para el 2026.

En junio de 2020, los “hermanos Breaktrhough” invirtieron 3.5 millones de dólares en Biomilq, una compañía que produce leche materna sintética de “glándulas mamarias humanas cultivadas y células epiteliares.” Gates no ha explicado si la leche tendrá los anticuerpos maternos – presentes en la leche materna auténtica – que actúan para proteger a los bebés de enfermedades infecciosas, o si las siguientes generaciones de niños Biomilq necesitarán baterías adicionales provenientes de las vacunas OGM de Gates.

Escéptica, Vandana Shiva observa que Bill Gates “quiere despojarnos de proteínas y grasas buenas y sanas y hacernos adictos a su basura cultivada en laboratorios sintética.”

Gates es el creador y mayor donador de la filial de las Naciones Unidas, GAVI, una falsa agencia gubernamental que él creó para impulsar sus creaciones diabólicas químicas, médicas y alimenticias, y realizar experimentos infames de vacunas en africanos e indios. Desde 2014, la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas, financiada por la Fundación Gates por la cantidad de casi 850 mil dólares ha impulsado agresivamente el uso de proteína de insectos – particularmente para los pobres. GAVI califica a avispas, escarabajos, grillos y otros insectos como fuentes de alimento “poco utilizadas”.

Siguiendo la iniciativa de Gates, GAVI tiene confianza en que los insectos pronto serán un suplemento alimenticio importante para niños pobres y malnutridos.

Tal vez en previsión de ese feliz día, la Fundación Gates ha invertido en una compañía de Sudáfrica que hace proteína comestible de gusanos cultivados. La fábrica de la compañía da hogar a billones de moscas y produce 22 toneladas diarias de gusanos que se alimentan de desechos de mataderos, municipales y domésticos. Ya que los mercados siguen siendo inmaduros para los gusanos como alimento humano, Gates vende su alimento hecho de gusanos a operaciones industriales de carne como las del socio de Gates, Tyson Foods, para alimentar pollos enjaulados, y a granjas de pescado a gran escala como las de Unilever, una multinacional de 58 mil millones de dólares, que tanto es socio de negocios de Gates como beneficiario de las inversiones de su peculiar caridad pública.

Como es normal, Gates también movilizó a las agencias internacionales que controla y las corporaciones grandes con las cuales se asocia para liderar su agenda de comida falsa incluidos, más notablemente, el Foro Económico Mundial (FEM) financiado por Gates, el cual reúne a los billonarios del mundo en Davos cada año para planear y tramar el futuro político y económico de la humanidad.

El presidente del FEM, Klaus Schwab, es el autor del influyente libro, “COVID-19: El Gran Reinicio”, el cual el FEM aparentemente ha enviado por correo a la mayoría de los funcionarios electos del mundo, hasta a ejecutivos provinciales.

Schwab alega que la gente poderosa debería de usar la crisis del COVID para imponer controles autoritarios, vigilancia dominante, nuevos modelos económicos opresivos y un único gobierno mundial a una humanidad atribulada, aterrorizada y obediente. El Gran Reinicio es el plan del FEM para reconstruir una nueva economía controlada sistemáticamente después de la pandemia de COVID-19.

Schwab y el Príncipe Carlos revelaron “El Gran Reinicio” en una reunión del FEM en mayo del 2020. Es una visión para implementar en todo el mundo un estado totalitario y autoritario de vigilancia manipulado por tecnócratas para manejar a poblaciones traumatizadas, mover la riqueza hacia arriba, y servir a los intereses de oligarcas multimillonarios de élite. Para “reiniciar” las políticas alimentarias globales, el WEF ha promovido y se ha asociado con una organización llamada Foro EAT, el cual se describe a sí misma como “Davos por los alimentos.”

El co-fundador de EAT es Wellcome Trust, una organización fundada, financiada y relacionada con el creador de vacunas GlaxoSmithKline, con el cual Gates está muy involucrado. La mayor iniciativa de EAT se llama FreSH, la cual la organización describe como un esfuerzo para liderar la transformación del sistema alimentario. Los socios del proyecto incluyen a Bayer, Cargill, Syngenta, Unilever y al gigante corporativo Google.

El Foro EAT trabaja con estas compañías para “añadir valor al negocio e industria” y “establecer la agenda política.” Para extender este proyecto para hacer ganancias, ETA colabora con casi 40 gobiernos municipales en Europa, África, Asia, Norteamérica, Sudamérica y Australia. La organización también asiste al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), financiado por Gates, en la “creación de nuevas directrices dietéticas” e iniciativas de desarrollo sustentable.

De acuerdo con Frederic Leroy, un profesor de ciencia alimentaria y biotecnología en la Universidad de Bruselas, la red EAT está trabajando estrechamente con algunas de las mayores compañías de carne de imitación, como Impossible Foods y otras compañías de biotecnología, para reemplazar alimentos nutritivos y sanos con los brebajes modificados genéticamente en laboratorios de Gates.

“Lo formulan como sano y sustentable, lo cual por supuesto es mentira,” Leroy le dijo a The Defender.

La Dra. Shiva también se mofa de las afirmaciones propagandísticas de Gates que sus carnes OGM son para alimentar a niños y para acabar con el cambio climático:

“Lo que realmente buscan al fabricar comida falsa procesada en laboratorios es patentar nuestra comida, no alimentar gente o salvar el clima, como Gates y sus amigos biotecnológicos simulan. La dieta propuesta por EAT no se trata de nutrición, se trata de grandes empresas y de una adquisición corporativa del sistema alimentario.”

Leroy añadió: “compañías como Unilever y Bayer y otras compañías farmacéuticas ya son procesadoras químicas, muchas de estas compañías están bien posicionadas para generar ganancias de este nuevo negocio alimenticio que gira alrededor de procesar químicos y extractos necesitados para producir estos alimentos hechos en laboratorios a escala mundial.”

Alimentos fortificados

 Alimentos sintéticos y OGM tienden a ser bajos en micronutrientes vitales que apoyan la salud humana. El glifosato, por ejemplo, funciona como quelante. Mata hierbas al filtrar los minerales que forman los bloques de la vida. Los cultivos de granjas expuestos al glifosato tienen mucho menos valor nutricional que los alimentos naturales.

La gente que come alimentos procesados, sintéticos y OGM de Gates tienen el estómago lleno y al mismo tiempo están malnutridos a nivel clínico. Gates se está apresurando para resolver este problema comprando tecnologías y asociándose con compañías como Roche y Kraft que fortifican alimentos artificialmente con minerales y vitaminas. Simultáneamente está promoviendo leyes en países en vías de desarrollo para hacer mandatos de fortificación de alimentos. Estas leyes benefician a compañías de pesticidas y alimentos procesados en detrimento de agricultores tradicionales y orgánicos. Dado que compañías estadounidenses como Roche, Kraft, General Foods y Philip Morris ya fortifican su queso procesado y cereales, son los entusiastas socios de Gates en esta estafa.

A principios de mi carrera, vi este timo perpetrado por otro estafador de la industria alimenticia. En 2003, estaba representando a miles de pequeños agricultores polacos en la batalla para mantener a las fábricas de puerco industrial Smithfield Foods fuera de Polonia.  El vice primer ministro, Andrzej Lepper, me dijo que los funcionarios de Smithfield le ofrecieron un soborno de 1 millón de dólares para apoyar una ley que requiere que los mataderos instalen tecnología de higiene de primera incluyendo grifos de sanitarios operados con láser. Smithfield sabía que la ley tendría el efecto de sentenciar a 2.600 mataderos operados por familias que hacían la salchica kielbasa característica de Polonia. Siendo la única entidad que podría costear los láseres, Smithfield obtendría por tanto el control monopólico de la capacidad de los mataderos de Polonia y el 100% de sus exportaciones lucrativas de kielbasa.

Gates tomó sus leyes de fortificación de alimentos del manual de jugadas de Smithfield. Al hacer mandatos para que todos los alimentos sean fortificados, los productos Kraft como Cheez Whiz y American Singles, y su Kool-Aid y Tang fortificados con vitaminas, están posicionados para desplazar al queso y leche de cabra producido localmente en mercados de pueblos y han dejado en la quiebra a los pequeños agricultores africanos.

Para promover su agenda de alimentos fortificados obligatorios, Gates creó otra de sus convenientes organizaciones casi-gubernamentales, la Alianza Global para la Nutrición Mejorada (GAIN) para asistir a compañías multinacionales de alimentos (socios de negocios de Gates) en cabildear por tarifas favorables y tasas fiscales para los alimentos procesados y fortificados, y la revisión regulatoria más rápida de productos nuevos en países seleccionados. El consorcio de Gates GAIN también le da a gobiernos locales dinero para estimular la demanda de alimentos fortificados a través de campañas de relaciones públicas a gran escala o al ofrecer “sellos de aprobación” gubernamentales para productos alimentarios corporativos.

Gates, GAVI y GAIN

 Gates modeló su proyecto GAIN después de su programa de vacunas global de billones de dólares (GAVI). Al enmascararlo como una agencia de salud pública, GAVI ha movilizado con éxito a agencias públicas y la industria privada para usar de manera rentable vacunas sin probar, experimentales o desacreditadas, y generalmente mortales, para inocular a niños pobres en países en vías de desarrollo.

Siguiendo el modelo GAVI, Gates lanzó su programa GAIN de 70 millones de dólares en la Sesión Especial sobre Niños de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Su colaboración incluye las agencias de la ONU que Gates controla, como el Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud y UNICEF, y las compañías grandes de alimentos procesados como Philip Morris y Kraft, en las cuales tiene inversiones.

De acuerdo a Vandana Shiva, el objetivo de GAIN es “coordinar campañas que presionan a países africanos y asiáticos para dar subsidios obscenos, exenciones fiscales y otras preferencias a los alimentos procesados.”

Algunos expertos están preocupados por la idea que Bill Gates y compañías alimentarias multinacionales estén haciendo equipo para colonizar sistemas alimentarios en países sin desarrollar, y vender alimentos procesados bajo el estandarte de salud pública.

El Dr. Mark Hyman, autor bestseller del New York Times y Director de Estrategia e Innovación en el Centro Clínico de Cleveland de Medicina Funcional, me dijo:

“… a pesar de ocasionalmente ser fortificados con vitaminas y minerales, los alimentos procesados están llenos de azúcar, almidón, aceites procesados, colores artificiales, preservativos, pesticidas y sodio que contribuyen a la doble carga de obesidad y desnutrición y la epidemia de enfermedades crónicas. En todo el mundo, 11 millones de personas mueren cada año por exceso de alimentos ultra-procesados y falta de alimentos sanos protectores, haciendo de los alimentos procesados el asesino número uno del mundo.”

El Dr. Hyman llama a esos alimentos “el opuesto” de la nutrición. Shiva está de acuerdo. “ El programa GRAIN,” dice Shiva, “no busca realmente resolver la desnutrición sino obligar a las naciones para que les abran las puertas de acceso a sus mercados y así eliminar a los productores locales.”

Los alimentos fortificados son soluciones técnicas ilusorias para problemas socioeconómicos complejos. Las soluciones sociales y económicas funcionarían mejor a largo plazo,” argumenta  el Profesor Marion Nestle. Nestle es la reverenciada ícono alimenticio y de nutrición que ocupa la Presidencia de Nutrición y Estudios Alimenticios Paulette Goddard en la Universidad de Nueva York. Nestle, autora de Políticas de Alimentos: Cómo la Industria Alimenticia Influencia la Nutrición y Salud, declara:

“Con excepción de la sal yodada, los alimentos fortificados cuestan demasiado, no pueden alcanzar sus objetivos, o su alcance es demasiado limitado para hacer lo que deben de hacer. Veo estas leyes como resolver un problema para las compañías que hacen estos productos, sin abordar las deficiencias de nutrientes y calorías. No soy fan de los alimentos fortificados. Quiero una amplia variedad de alimentos reales que sean más disponibles y menos caros, y producidos localmente. Así que estaría de acuerdo con los críticos. Deseo que la Fundación Gates invierta en proyectos para promover producción pequeña, de alimentos locales.”

Inteligencia artificial: eliminando a los agricultores del mundo 

Gates dice que quiere revivir las economías de granjas al transformar la agricultura con Inteligencia Artificial súper eficiente y de alta tecnología para crear “granjas del futuro.” De acuerdo a Gates:

“Antes todos teníamos que salir y sembrar. Apenas obteníamos suficiente comida, cuando el clima era malo la gente moría de hambre. Ahora a través de mejores semillas, fertilizantes, muchas cosas, la mayoría de personas no son agricultoras. IA nos traerá una nueva productividad enorme.”

Sobre todo, quiere que se implemente rápido. “La aceleración computacional” de Gates acelerará la adopción de estas innovaciones benéficas para lograr sus ambiciosos planes para entregar innovaciones científicas a los pequeños agricultores antes de que el cambio climático destruya sus rendimientos.

Pero Shiva advierte a los agricultores estadounidenses, que ya se están ahogando en deudas, que sean cuidadosos con las promesas de Gates de ayudarles:

“Cuando Bill Gates obligó a los agricultores de la India a usar sus tecnologías diabólicas de ‘rescate’  por la fuerza, el único que se benefició fue Gates y sus socios multinacionales. Le dio dinero al gobierno y a una compañía llamada Digital Green e hizo promesas extravagantes para transformar digitalmente la agricultura de la India y comprando funcionarios gubernamentales .

“Bill Gates puso cámaras y sensores electrónicos en los hogares y campos de los agricultores de la India. Usó sus celulares, los cuales les regaló, y sus instalaciones de fibra óptica y 5g (persuadió a la Compañía Indian Telecom para que la financiara) para catalogar, estudiar, robar la información sobre cultivos de los agricultores, prácticas indígenas y conocimiento agrícola gratis. Después se la volvió a vender como información nueva. En lugar de transformar las granjas digitalmente como prometió, transformó a los agricultores de la India en información digital. Privatizó sus semillas y sacó provecho del trabajo del sistema público. Arrancó sus activos de conocimiento y genética de semillas nativas, e instaló semillas OGM y otras prácticas ridículas.” Shiva añade, “su plan fue sacar a los pequeños agricultores de la tierra y eventualmente mecanizar y privatizar la producción de alimentos.”

Christian Westbrook, investigador agrícola y fundador del podcast en línea, “Ice Age Farmer,” se consuela con que los agricultores estadounidenses conocen la historia de Gates en la India y África: “sabemos quién es Bill Gates, y sabemos los daños que les hizo a los pequeños agricultores en México, África e India. Sabemos que estas compras de tierra recientes aquí son sólo el inicio de la Revolución Verde 3.0. Quiere chupar la esencia democrática de los parajes agrícolas estadounidenses y nuestras familias agrícolas, para robar nuestro modo de vida, nuestro conocimiento, nuestras semillas y nuestra tierra.”

Westbrook señala el hecho que, como todos los tramposos, Gates siempre está apresurado:

“Su estrategia es mantener a todo el mundo moviéndose tan rápido que no pueden ver la estafa. Siempre nos está diciendo que el cambio climático no puede esperar, que necesitamos acelerar el acceso a estos productos y la adopción de sus tecnologías, que la investigación no está sucediendo lo suficientemente rápido.”

Westbrook me dijo que la plática interminable de Gates sobre “acelerar el proceso” y sus extravagantes promesas de nuevas tecnologías milagrosas, de “inversión,” y de sociedades “públicas-privadas”, todas son parte de esta estafa. “Sigue diciéndole a todo el mundo que necesitamos ‘acelerar, acelerar, acelerar.”

Muchos agricultores dicen que no les importa ser rescatados por Gates. Westbrook dice que piensa que Gates pretende que su expansión varonil por los E.U. le sirva como insignia, como escaparate para su catálogo de tecnologías digitales para agricultores estadounidenses. “Lo está haciendo por las mismas razones que trajo esta tecnología a las granjas de la India: para robar su conocimiento, y sacarlos de su tierra.”

Tren Loos, un ganadero y activista agrícola del medio oeste de sexta generación, me dijo que los agricultores tienen una reacción instintiva contra los billonarios “jugando Monopoly” con la tierra agrícola estadounidense:

“Competir con unos bolsillos tan profundos dificulta mucho las cosas para jóvenes agricultores o hasta para aquellos que han cultivado por generaciones. Ciertamente crea una barrera para ellos. Cuando la gente con este tipo de riqueza empieza a comprar granjas, hace que nos preguntemos qué es lo que realmente traman. Nadie quiere rentar tierra de Bill Gates, o trabajar como su aparcero.”

Westbrook dice que cree que Gates está persiguiendo unos objetivos más oscuros. Como Shiva, Westbrookk cree que Gates y otros están usando los pretextos de las amenazas climática, de biodiversidad y la pandemia zoonótica para sacar a las personas del negocio agrícola y de sus granjas. Y hay evidencia para respaldarlo. La Fundación Gates tiene un gran interés en Alphabet, la compañía padre de Google. Alphabet inventó robots de “inhalado de cultivos”, diseñados para reemplazar agricultores y ganaderos, como parte de su proyecto “Mineral”. Su proyecto “Moonshot” está “desarrollando y probando una variedad de prototipos de software y hardware con base a los avances en inteligencia artificial, simulación, sensores, robótica y más.”

Un año después de comprar Whole Foods, Jeff Bezos (Gates tiene una inversión considerable en Amazon) también inventó granjas verticales controladas por robots que también minimizan el involucramiento humano con la agricultura.

Westbrook dice, “quiere sacar a la gente de las granjas, sacar a los animales, y tenernos a todos comiendo carnes vegetales y proteína de insectos.”

“Gates habla sobre la agricultura como una reliquia arcaica, pintoresca, sucia, peligrosa, ineficiente y bárbara del pasado que nos amenaza porque incrementa el peligro del cambio climático y los riesgos de pandemias globales al poner a los humanos en contacto peligroso con microbios,” dice Howard Vlieger, un agricultor de Iowa que ha trabajado como asesor de cultivos y ganado en los E.U. y Canadá desde 1992.

Vlieger es un experto en los impactos de pesticidas y OGMs en los productos alimentarios y suelos. “El objetivo de Gates es alejar el mundo “de la agricultura animal sustentable y humana que celebra nuestro contacto con el suelo y encuentra la buena salud en nuestras interacciones respetuosas con la naturaleza y acercarlo a las vacas artificiales y a un paradigma químico sombrío. Ambas cosas son características de una distopia vertical. Su visión se centra en los alimentos contaminados y sin sabor y la separación del hombre de la naturaleza.”

“Parece que Gates no entiende la alegría que la gente ordinaria, gente como nuestra familia, obtiene de la agricultura,” me dijo Nicolette Niman. Niman es una ganadera y agricultora de California, y la autora de los libros “Righteous Porkchop” (Chuleta Justa) y “Defending Beef” (Defendiendo la Res). Su esposo Bill es el fundador del Rancho Niman, una cooperativa de cientos de criadores de ganado y de cerdos sustentables de los E.U. que venden carne de res y puerco de alta calidad orgánica producida en operaciones sustentables y alimentadas con pasto.

“La ganadería y agricultura regenerativa enriquece las vidas humanas inmensurablemente. Es un trabajo retador, basado en nuestro contacto íntimo con la tierra. A lo sumo, la buena agricultura busca entender y seguir los modelos de la naturaleza,” dice Niman. Niman afirma que parece que Gates tiene muy poco interés en la sabiduría de la naturaleza:

“No parece entender que nuestro compromiso con el suelo, y la alegría que obtenemos de nuestro contacto con la tierra, nuestra compleja relación con nuestros animales, hasta con las penurias y dificultades, son las fuentes de nuestra libertad y nuestro orgullo, y nuestra felicidad al ser dueños de nuestros destinos.”

“Necesitamos construir un mundo que respete la auto-determinación individual, el trato humano de los animales, y la buena administración de nuestros suelos. Necesitamos entender que una relación sana con la naturaleza no sólo es vital para nuestra salud y clima, sino que es fuente de dignidad, libertad y enriquecimiento en nuestra era post-industrial.”

Al usar tecnologías de amplio espectro, todos estos activistas de varios continentes expresaron su incomodidad con la tendencia de Gates de mirar a la población, en lugar de a personas, y ver el manejo de la población como un problema con necesidad urgente de sus soluciones tecnológicas.

“Gates ve al bosque, no a los árboles,” observa Vllieger. “Y hasta cuando mira hacia el bosque, parece que sólo ve pies tablares o leña, y cómo puede nivelar los paisajes por dinero y masificar a la gente.” Vlieger continúa:

“El hábito de Gates de ver cada dificultad humana a través del lente de alguna solución tecnológica desde la cual puede generar ganancias va más allá de la miopía, más bien se trata de sociopatología, realmente. Gates es un sociópata peligrosamente poderoso con 137 mil millones de dólares y una visión de una tecnocracia vertical. ¿Eso preocupa a alguien?

Westbrook dice que Gates, Cargill y Tyson son un poderoso cartel en una misión para acabar con la agricultura animal y alejar a los humanos de las granjas. “Es una ‘agricultura de reemplazo’”, dice Westbrook. “Hasta usan esa palabra, ‘agricultura alternativa.’”

La visión de Westbrook sobre el futuro distópico del totalitarismo tecnocrático imaginada por Bill Gates suena como una teoría de conspiración sin fundamentos si uno ignora toda la evidencia que le apoya. Predice que muy pronto, en meses, no años, veremos escasez de alimentos modificados y presiones para vaciar y “mejorar” los paisajes rurales con tierras agrícolas vacías y reemplazar los trabajos agrícolas con robots e inteligencia artificial.

Westbrook predice los esfuerzos gubernamentales para impulsar poblaciones hacia las mega ciudades y ciudades inteligentes donde los negocios están cerrados, los trabajos son escasos y la mayoría de nosotros dependerá de un ingreso básico universal pagado en monedas digitales, revocable, por supuesto, en casos de incumplimiento o desobediencia. Westbrook predice un escenario “donde el ganado humano sea completamente dependiente del gobierno por dinero y alimentos, y todas las personas estén en un mismo lugar en las ciudades inteligentes y sean monitoreadas fácilmente por los tecnócratas del Gran Reinicio de Gates.” Continuó Westbrook:

“Están cerrando la producción de alimentos y de hecho, más y más ampliamente, están cerrando toda la actividad económica, toda la actividad humana, acorralándonos en sus ciudades inteligentes. Es bastante desagradable. Y ahora que tenemos estas pandemias, tuvimos que implementar ley marcial médica, y dado que todo es una crisis de salud, también vamos a tener que tomar el control de todas sus producciones de alimentos y sus semillas nutritivas. Unieron esas dos cosas.”

El tiempo nos dirá si la pesadilla de Westbrook es sólo una teoría conspirativa paranoica; eso espero.

Cumbre de Sistemas Alimentarios 

En 2009, Bill Gates, un billonario sin cargo público ni gubernamental o portafolio diplomático, lanzó su proyecto de vacunas global con un discurso a las

Naciones Unidas. Anunció la donación de 10 mil millones de dólares y declaró el lanzamiento de su “Década de Vacunas.” Su estrategia se desplegó como máquina aceitada. Las contribuciones de Gates le aseguraron control acorazado sobre la ONU. Como Foreign Affairs reportó, “pocas iniciativas de políticas o estándares normativos establecidos por la Organización Mundial de la Salud son anunciadas antes de haber sido vetadas de forma casual por el equipo de la Fundación Gates.”

Gates creó y financió poderosas imitaciones de agencias gubernamentales como PATH, GAVE, CEPI y la Colaboración Brighton, para impulsar vacunas en países en desarrollo, consolidar su control sobre la salud pública, y para preparar el terreno para el golpe de Estado de la vacuna global que había pre-agendado para el 2020.

En enero de 2019, la OMS declaró diligentemente, citando evidencia no específica, que la “indecisión por la vacuna” fue una de las amenazas principales para la salud mundial. Siguiendo el camino marcado por esta afirmación, el cártel médico de Gates puso en marcha campañas en cada estado de E.U. y en países alrededor del mundo orquestadas por políticos financiados por farmacéuticas para introducir leyes de obligatoriedad de vacunas y de eliminación de las exenciones.

Dos meses después, el presidente del poderoso Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Adam Schiff, otro de los beneficiarios financieros de Gates, exigió que los medios sociales y las compañías mediáticas comiencen a censurar “desinformación sobre las vacunas”, un eufemismo para cualquier afirmación que se aleja de los pronunciamientos de la industria farmacéutica y gubernamentales. Gates tiene inversiones enormes en Google, Apple, Amazon y Facebook. Todas estas compañías comenzaron a censurar las críticas de sus vacunas fervientemente.

Un año después, el brote de COVID-19 dió a Gates y a su cartel de vacunas una oportunidad muy conveniente para consolidar su control sobre la humanidad. Un artículo de mayo de 2020 escrito por Derrick Broze en The Last American Vagabond observó que, “al rastrear las inversiones de la Fundación y las relaciones de Gates podemos ver que casi cada persona involucrada en la lucha contra el COVID-19 tienen relación con Gates o con su Fundación por dos grados o menos.” Esas relaciones le dieron a Bill Gates y a su Fundación una influencia indiscutible sobre la respuesta a la pandemia.

Gates declaró repetidamente, en apariciones en prácticamente cada programa de televisión y en cada plataforma de medios, que toda la actividad económica debería cesar hasta que todos los 7 mil millones de humanos estuvieran vacunados y tuvieran pasaportes de inmunización. Su Década de Vacunas que inició con su aparición en la ONU ha ido sobre ruedas. Bajo el liderazgo del fiel y antiguo protegido de Gates, Fauci, el Departamento de Salud y Servicios Humanos estadounidense aprobaron la exención de responsabilidad por las vacunas COVID y prometieron 48 mil millones de dólares de dinero de contribuyentes para comprar y distribuir una comitiva de vacunas experimentales nuevas, muchas de las cuales son propiedad de Gates.

El control de Gates sobre el proceso ha sido total. La ejecución que ha hecho de su predicción sobre la vacuna fue elegante y sin fallas. Y ahora los sustitutos de Gates están usando el mismo libro de jugadas para impulsar su agenda alimentaria totalitaria.

Durante la plenaria del 14 – 18 de octubre de la Sesión No. 46 del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la ONU, el Secretario General de la ONU, António Guterres, anunció la convocatoria para una Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU en 2021. Guterres reconoció que la Cumbre ha sido solicitada por la Organización de Alimentos y Agricultura de la ONU (FAO), el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Foro Económico Mundial (FEM). Bill Gates y su fundación financiaron generosamente y controlan las cuatro organizaciones.

Se pone peor: Guterres designó a la Dra. Agnes Kalibata como Comisionada Especial de la Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU.  Kalibata es la Presidenta del programa AGRA de Gates/Rockefeller que orquestó la notoria Revolución Verde fallida de Gates en África. Kalibata es la líder perfecta para presentar AGRA al mundo. La Cumbre, ella predice, reunirá a todos los principales interesados en una asociación público-privada “hacer de los sistemas alimentarios inclusivos, adaptados climáticamente y resilientes y apoyar la paz sustentable.”

La Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU anunció una agenda paralela a la presentada por el FEM cuando celebró su Conferencia del Gran Reinicio en junio de 2020. En su investigación sobre la Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU, AGRA Watch (el grupo de defensa de base que monitorea a Gates y su fallida Revolución Verde en África) descubrió que de las 12 personas involucradas en la Cumbre, 11 tienen conexiones fuertes con la Fundación Gates. En algunos casos, estas organizaciones fueron financiadas directamente por la Fundación Gates y en otras, Gates financió programas específicos que tenían funciones importantes.

Kalibata le recordó a los participantes de la Cumbre de Sistemas Alimentarios sobre la urgencia. Dijo que les quedaban sólo 10 años para acelerar la transformación de nuestros sistemas alimentarios para cumplir las Metas de Desarrollo Sostenible con respecto al clima, la nutrición y la respuesta pandémica.

La Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU presentará el plan de la “Década de la Alimentación” de Gates como parte de la agenda alimentaria mundial que se completará en 2030. Solo podemos rezar para que el próximo nuevo plan de salud de Gates para la humanidad no implique el mismo nivel de violencia traumática a nuestros derechos civiles, a nuestra economía global, a las tradiciones de nuestra civilización, al idealismo de las democracias y a nuestra autodeterminación que acompañó su “Década de las vacunas” de 2020.

Conclusiones

La Fundación Gates no es una filantropía convencional. Brinda un apoyo minúsculo, si es que lo hay, a causas populares como la Wounded Warrior Foundation, ASPCA o grupos ambientales, de derechos de voto o de derechos civiles.

Es una filantropía armada que Gates lanzó en 1994 para resucitar su reputación después de que el caso antimonopolio de Microsoft lo expuso como un manipulador mentiroso, estafador, ladrón y con la intención de controlar el monopolio criminal de los canales de información global.

Desde entonces, Gates ha invertido 36 mil millones de dólares en la Fundación Gates, que tiene un valor de 46,9 mil millones de dólares, sobre el cual él y su esposa ejercen un control total. La fundación ha donado solo 23,6 mil millones de dólares en subvenciones caritativas, y estos “obsequios” incluyen miles de millones en donaciones deducibles de impuestos a empresas en las que Gates está involucrado, como Merck, GlaxoSmithKline, Novartis, Sanofi.

La brillante mente de Gates ideó este esquema para formar una fundación que proteja sus ingresos y le permita aprovechar el dinero de los contribuyentes invirtiendo las ganancias de la fundación en proyectos que multipliquen su riqueza y amplíen su poder y prestigio público, y evadir impuestos.

Usando esta estructura, puede hacer donaciones deducibles de impuestos a empresas que posee en parte y obtener ganancias personales y para la fundación, al mismo tiempo que evade impuestos, y aún más, eso le permite ocultar su dinero de muchas maneras. ¡Es beneficioso para todos! Gates ha desplegado su fundación como la encarnación de sus instintos básicos de monopolio y control, un vehículo para el filantrocapitalismo despiadado que secuestra el acceso público y desdibuja las líneas entre los intereses públicos y corporativos, oculta las agendas de lucro privado con una retórica elevada de espíritu público y le otorga el control monopólico sobre la salud pública, los sistemas de soporte vital de nuestro planeta, nuestra economía y nuestra gente.

Gates ha hecho de su fundación una herramienta para consolidar los esfuerzos de sus compañeros multimillonarios, los cargos que él controla y sus socios comerciales de Big Pharma, Dirty Energy, alimentos transgénicos, Telecom y Big Data, y los periodistas comprados y sin criterio que se benefician colectivamente de las crecientes miserias del mundo distópico que han creado para el resto de nosotros. Gates y sus compinches, aduladores y secuaces infunden miedo a las pandemias, al cambio climático, a la extinción masiva, y ofrecen su solución de nuevas tecnologías como la salvación, la cual sólo él tiene la capacidad de implementar.

Incluso mientras consolida el control sobre nuestros sistemas de salud y alimentos, Gates está promoviendo las monedas digitales, y llama a estos sistemas una “prioridad humanitaria global“. (La conclusión final de Kissinger es: “quién controla el dinero puede controlar el mundo“), y en la financiación de infraestructuras terrestres y espaciales y 5G, de centros de análisis del tamaño de una ciudad y de chips biométricos para extraer y recolectar nuestros datos y biodatos usados como mecanismos de vigilancia, lucro y control.

Gates está planeando una flota de satélites que podrá inspeccionar cada centímetro cuadrado del planeta las 24 horas del día. Estos sistemas sin duda serán útiles si las poblaciones se inquietan por las estructuras políticas y económicas que despojan a los ciudadanos del poder, hacen los ricos más ricos y condenan a la mayor parte de la humanidad a una supervivencia sin sentido y sin esperanza.

La Dra. Vandana Shiva, defensora de la democracia y la libertad agrícola, dice que el filantrocapitalismo de Gates es una “fuerza destructiva con el potencial de empujar el futuro de nuestro planeta hacia la extinción y el colapso ecológico”. Shiva acusa a Gates de utilizar el capitalismo filantrópico para acelerar la adquisición corporativa de nuestros sistemas de semillas, agricultura, alimentos, conocimiento y salud global. “Financia la manipulación de la información y promueve la erosión de la democracia, todo en la búsqueda del poder personal y las ganancias”.

Shiva dice que la Fundación Gates ha impulsado una “alianza profana” entre el gran capital, las instituciones de ciencia y tecnología y los gobiernos para establecer un imperio global sobre la vida, a través de monocultivos, patentes y monopolios diseñados para destruir el mundo natural basado en la diversidad, la autoorganización y la libertad.

“Has visto la maldad que pueden hacer con las vacunas en nombre de la salud pública”, me dijo Shiva. “Bueno, ahora él controla la tierra. Controla la semilla. Controla la comida. Él tiene el poder supremo para hacernos morir de hambre a todos”.

Traducción por Mariana Escalante, Asociación de Consumidores Orgánicos y Meritxell Sole, Regeneration International.

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