Por La Jornada, 28 de febrero de 2019

Científicos descubrieron que entre 50 y 100 por ciento de los animales que habitan en las profundidades de los oceános ingieren plástico, publicó este miércoles la revista Royal Society Open Science.

Un equipo de investigadores halló por primera vez microplásticos en las entrañas de minicrustáceos que viven a 11 kilómetros de profundidad, lo que demuestra que ningún ecosistema marino se libra de esta contaminación.

Los expertos de la Universidad de Newcastle utilizaron módulos de aterrizaje de aguas profundas para sacar muestras a la superficie y detectaron en los intestinos de 90 animales la presencia de microplásticos.

Mediante el estudio identificaron el consumo de plástico en las poblaciones de anfipodos de Lysianassoidea en seis fosas oceánicas de todo el borde del Pacífico (Japón, Izu-Bonin, Mariana, Kermadec, Nuevas Hébridas y las trincheras Perú-Chile), a una profundidad de 7 mil a 10 mil 890 metros.

Más de 72 por ciento de los individuos examinados contenían al menos una micropartícula y hasta ocho.

El hallazgo probablemente signifique que no queda un solo ecosistema marino que no se vea afectado por los desechos antropogénicos, destacó Alan Jamieson, líder de la investigación.

Impacto devastador a largo plazo

Señaló que encontrar niveles tan extraordinarios de estos contaminantes en uno de los hábitats más remotos e inaccesibles de la Tierra es muestra del impacto devastador a largo plazo que la humanidad está teniendo en el planeta.

El especialista comentó que aunque el plástico existe alrededor de hace 60 años, en ese periodo se han producido más de 8 mil 300 millones de toneladas, casi todos los cuales todavía existen en la Tierra en una forma u otra –predominantemente como residuos–, ya sea en vertederos o en el medio ambiente.

Sólo una pequeña proporción de plástico, menos de 9 por ciento, se recicla, lo que significa que se siguen produciendo toneladas de ese material virgen todo el tiempo.

Los expertos estiman que en la actualidad unos 300 millones de toneladas de plástico ensucian los océanos, lo cual representa una amenaza para los ecosistemas marinos y la vida silvestre.

Aseguran que a la velocidad que dicho elemento abre camino hacia el mar, superará a los peces para 2050.

Nailón, polietileno, PVC…

Nailón, polietileno, PVC, seda sintética… En total, 65 ejemplares, es decir, más de 72 por ciento, contenían al menos una micropartícula.

Esperaba encontrar algo, pero no que ciento por ciento de los ejemplares del lugar más profundo del mundo tuvieran fibras en las entrañas. Es enorme, explicó Jamieson.

El científico, especialista en la exploración submarina que ha descubierto varios abismos, no suele estudiar la contaminación del plástico.

Sin embargo, su equipo tenía a su disposición los anfípodos recolectados entre 2008 y 2017 mediante trampas colocadas en el fondo.

Decidieron, pues, explotar esta colección incomparable para contribuir al debate de actualidad sobre esta lacra.

Es hora de aceptar que las micropartículas de plástico están en todas partes, deploró Alan Jamieson.

El impacto de la ingestión de las micropartículas por parte de estos organismos que se hallan al principio de la cadena alimentaria en los abismos es desconocido, pero el riesgo de obstrucción es evidente.

Subrayó, además, el riesgo de una contaminación química.

Una vez dentro de la cadena alimentaria, hay una gran probabilidad de que se instale un círculo perpetuo por el que una presa transfiere los microplásticos a su depredador.

FuenteLa Jornada
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