Por Diana Manzo, Biodiversidad LA, 17 de junio de 2022.

Los comuneros insisten en que la lucha debe ser por la propiedad social y colectiva, e insisten en ratificar y revitalizar a la Comunidad Agraria de Juchitán y sus anexos (Unión Hidalgo, Chicapa de Castro, La Ventosa y El Espinal),, que desde hace cuatro décadas por motivos políticos y electorales, dejaron a un lado la lucha comunal agraria.

Como anexo, los comuneros de Unión Hidalgo resaltan que es importante retomar la lucha agraria para la defensa del territorio, al manifestar que la privatización de las tierras ha sido parteaguas importante para la entrada de megaproyectos, como los eólicos y mineros en la zona.

“Las tierras no se tocan más”, asegura Carlos Manzo, defensor y comunero zapoteca, quien reconoce que las tierras agrarias han pasado por una cadena de inconsitencias a nivel estatal al protocolizarlas, encabezando los síndicos municipales y posteriormente los notarios públicos, entre otros funcionarios que han privilegiado la propiedad privada.

Acompañado de Oscar Marín, presidente de los bienes comunales de Unión Hidalgo, los comuneros resaltaron la importancia de retomar la lucha agraria, debido a que han pasado cuatro décadas desde la última asamblea, que ocurrió en 1986 en la ciudad de Juchitán.

El padrón de comuneros de Unión Hidalgo es de un listado de mil 141 comuneros, de los cuales 400 están vivos entre los 70 y 80 años de edad, por lo que actualmente buscan el relevo con sus hijos y que no se pierda la lucha agraria que sus padres encabezaron en los años 70 y 80.

“En el caso de Unión Hidalgo, actualmente hay dos conflictos limítrofes, el primero con Niltepec y el segundo con San Dionisio del Mar. Ya se encuentra ante el Tribunal Agrario, son un total de 4 mil 500 hectáreas que, si no se da la lucha, quedarán en manos de otras personas ajenas a la comunidad. Se trata de voltear la mirada a lo nuestro, a lo que nos pertenece y a lo que es de todos como comunalidad”, recalcó Oscar Marín.

Norberto Altamirano, vocero de la comunidad agraria de Unión Hidalgo, señaló la importancia de que los comuneros de Juchitán y los anexos retomen y ratifiquen la lucha agraria, que es la única forma de hacer frente a los megaproyectos como los parques eólicos que aún pretenden instalarse en la zona, pero también contra el Corredor Interoceánico, uno de los proyectos privilegiados del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

La lucha contra las eólicas

En el 2010, un grupo de mujeres y hombres zapotecas de Unión Hidalgo lucharon por su territorio ante la instalación del parque eólico de la empresa española “Desarrollos Eólicos Mexicanos”, que lo hizo sin consulta indígena.

Las críticas en su contra no cesaron, pero ellos resistieron. A 12 años de ese momento, siguen pensando que reconstituir las tierras agrarias es la verdadera defensa del territorio, porque de no hacerlo, los megaproyectos llegarán y el territorio estará en disputa.

Andrea Matus Manzo, mujer biinizá y activista, puntualizó que la lucha debe ser de todas y todos, pero que son precisamente las mujeres quienes han dado la lucha colectiva, la cual debe fortalecerse todos los días, sin que exista una división social.

Señaló que a pesar de que la Secretaría de Energía (Sener) ha dado a conocer la cancelación de la continuidad de la consulta indígena por el parque eólico Gunaa Sicarú, aún hay una disputa por la tierra y el territorio en Unión Hidalgo.

“Buscamos la reconstitución integral de las tierras, no es un llamado sólo a las personas que tienen un estatus privado de la tierra, sino también a los hombres y sobre todo a las mujeres que estamos en el interior del territorio, las que los caminamos y vivimos, porque son tierras comunes”, explica Matus.

Los comuneros zapotecas dejaron claro que la decisión de cancelar la consulta no fue por ellos, sino que fue una acción que ejecutó la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la Sener, pero que eso no implica que no lucharán por la reconstitución de sus tierras agrarias como parte de un anexo de los Bienes comunales de Juchitán, que desde hace cuatro décadas está obsoleto.

Fuente: Desinformémonos

Imagen de Ollin M en Pixabay 
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