Por Redacción EFE:Verde, EFE: Verde, 01 de octubre del 2019.

Así lo manifestó hoy en Roma Antonio Lattuca, coordinador del programa de agricultura urbana de esa localidad ubicada en la provincia de Santa Fe, a 300 kilómetros de Buenos Aires.

Lattuca participó en un seminario en la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en el que afirmó que la agricultura urbana puede ocupar “espacios públicos permanentes, no solo en momentos de crisis”, y servir de acceso a una mejor alimentación.

El programa de agricultura urbana en Rosario tuvo su génesis en 1987 con una huerta comunitaria en terrenos baldíos de una villa miseria donde las personas desocupadas podían acudir a plantar sus propios alimentos.

Huerta de la crisis

Entre 2002 y 2005 se configuraron las llamadas “huertas en la crisis”, en las que participaron miles de familias cuyos miembros habían perdido su empleo.

“Conseguimos generar esperanza en aquellas personas, recuperar tierras degradadas, instalar las primeras ferias y vender por primera vez verduras sin agroquímicos”, expresó Lattuca.

La siguiente etapa fue la inserción de la agricultura urbana en el Plan director de la ciudad con vistas a mejorar el derecho a la alimentación de la población.

El responsable destacó que las ferias se convirtieron en el “motor de todo el proceso”, “lugares centrales de la ciudad en los que se estrechaba el vínculo entre los que producían alimentos y los consumían, entre el centro y la periferia”.

Compostaje

Desde entonces han promovido el compostaje con desechos reciclables de la ciudad y los abonos verdes, las cosechas de agua y los secaderos solares para aumentar el valor de productos como el tomate.

También han impulsado las huertas en las casas, la formación de técnicos, el intercambio libre de semillas, las “redes de confianza” como alternativa a los certificados ecológicos y en 2016 decidieron extender su proyecto de “cinturón verde” a las zonas periurbanas.

“Queremos sumar a los agricultores a la agroecología”, dijo Lattuca, que se mostró abierto a convivir con otros modelos de agricultura, consciente de que la producción de soja –apoyada con el uso de químicos- es muy importante para la provincia desde el punto de vista económico.

Asimismo, instó a mejorar las condiciones de vida de los productores y aumentar la escala de producción ecológica, a la que destinan plenamente 73 hectáreas mientras otras 142 hectáreas están aún en transición. EFE

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