En los últimos años, escuchamos que ciertas especies de animales o plantas, se extinguen. Noticias que nos indican que algo no estamos haciendo bien y nos deberían invitar a ponernos en acción. Recientemente escuchamos de la muerte de millones de abejas y puede ser que pienses: “¿ y qué más da?, suena triste, pero a mí en qué me afecta”. Lo cierto es que las abejas tienen una fuerte relación con nuestra supervivencia, al ser polinizadoras de gran cantidad de nuestros alimentos.

Se estima que un 84% de los cultivos que destinamos a nuestra alimentación depende del trabajo de los polinizadores. Dentro de los polinizadores encontramos que la gran mayoría de especies polinizadoras son silvestres, e incluyen más de 20.000 especies de abejas, algunas especies de moscas, mariposas, polillas, avispas, escarabajos, tisanópteros, aves, murciélagos, y otros vertebrados.

Además de los alimentos de origen vegetal, piensa que si tomas leche, comes queso o carne, estos alimentos vienen de animales que comen alfalfa u otras plantas, que también necesitan a los polinizadores. Por otro lado están las fibras que necesitas para tu ropa como el algodón, plantas medicinales para cuidar tu salud, entre otros elementos que garantizan nuestra calidad de vida, que también dependen de los polinizadores.

Los polinizadores constituyen símbolos espirituales muy importantes en muchas culturas. La mención a las abejas en pasajes sagrados de todas las principales religiones del mundo pone de relieve su importancia para las sociedades humanas a través de los milenios.

Colibrí alimentandose de flores y polinizando.

La lista de cultivos que necesitan ser polinizados es importante. La diversidad de nuestra dieta peligra y por lo tanto la posibilidad de obtener todos los nutrientes que necesitamos para sobrevivir.

Los únicos alimentos que no dependen de las abejas para ser polinizados son:

  • Todas las hojas verdes
  • Brassicas: Brócoli, coliflor, calabaza y colinabo
  • Los tubérculos y verduras de raíz como los betabeles y nabos
  • La mayoría de las legumbres como los chícharos y los frijoles
  • El maíz, que como otras plantas de las que su polinización es por el viento, dándoles una sacudida ayuda a distribuir el polen.
  • Hierbas, como el sacate limón.
  • Apio
  • Cebollas y poros
  • Plátano que necesita a los pájaros y murciélagos para su polinización
  • Coco que es polinizada por los insectos y murciélagos
  • Higos que dependen de más de 800 tipos de avispas para su polinización
  • Tequila, que depende de los murciélagos.
  • Los tomates, berenjenas y chiles, pueden ser polinizados manualmente o con el viento.

Si no hay polinizadores olvídate de las frutas, aguacate, semillas, nueces, aceites, café, chocolate…

Los nutrientes que nos aportan estos alimentos que no necesitan a las abejas, son insuficientes para que nuestro cuerpo se mantenga sano. Con tan poca diversidad de alimentos, tendríamos carencias de lípidos, ácidos grasos esenciales, vitaminas y minerales. Si las abejas y los demás polinizadores que también están en peligro, mueren, nosotros poco a poco los alcanzaremos. Es una clara conexión de toda la vida que habita el planeta.

En algunos países como Brasil y Holanda, se reconoce la importancia que tiene que en las guías alimentarias, no sólo se hable de nutrientes, sino de la importancia del origen de estos elementos esenciales para nuestra existencia y de cómo se relacionan con la existencia en equilibrio de todo lo que nos rodea.

La FAO también nos dice: “Las dietas sostenibles son aquellas que generan un impacto ambiental reducido y que contribuyen a la seguridad alimentaria y nutricional y a que las generaciones actuales y futuras lleven una vida saludable. Además protegen y respetan la biodiversidad y los ecosistemas, son culturalmente aceptables, accesibles, económicamente justas y asequibles y nutricionalmente adecuadas, inocuas y saludables, y optimizan los recursos naturales y humanos “

Las causas de la muerte de las abejas son varias y actúan de forma aislada y en conjunto. La pérdida y deterioro de hábitats, cambio del uso de los suelos, enfermedades y parásitos, especies invasoras o cambio climático son factores determinantes pero sin duda este declive es debido a un modelo de agricultura que tiene un uso desmedido de plaguicidas y  monocultivos.

Una de las soluciones a largo plazo para frenar este preocupante declive de insectos polinizadores, fomentar su salud, pero también la biodiversidad terrestre en general y nuestra propia salud tiene nombre: agricultura ecológica. La agricultura ecológica es la única que trabaja con la naturaleza y no en su contra y nos ofrece alimentos sanos y sabrosos.

Un mundo sin polinizadores es descolorido, triste, aburrido, pero sobretodo muy poco viable. Es urgente tomar acciones, la buena noticia es que hay formas en las que puedes apoyar a que tanto abejas como otros polinizadores sigan viviendo.

Algunas acciones que puedes hacer son:

  1. Elige alimentos orgánicos que son amigables con las abejas
    Los estándares orgánicos prohíben el uso de neonicotinoides y plaguicidas tóxicos. Compra alimentos en tu tianguis orgánico local.
  2. Planta un jardín amigable para abejas
    Utiliza plantas nativas que florezcan escalonadamente en distintas estaciones para que las abejas encuentren alimento todo el año. Proporciona agua limpia y zonas verdes para que las abejas silvestres aniden.
  3. Utiliza métodos de cultivo orgánico
    Para controlar las plagas de manera segura, utiliza soluciones caseras y bio-control, como las catarinas en lugar de plaguicidas tóxicos.
  4. Compra productos amigables para polinizadores y abejas
    Busca cultivos agroecológicos y libres de neonicotinoides en flores, árboles y arbustos. Acércate a viveros y tianguis orgánicos de tu ciudad y pregunta por sus métodos de cultivo. Consume más para que crezca la demanda y con ello existan más viveros y tianguis orgánicos cerca de ti.
  5. Siembra plantas benéficas para las abejas con bombas de semillas
    1. Mezcla tres partes de arcilla o tierra de arcilla, tres partes de composta y una parte de semillas de flores silvestres.
    2. Humedece lo suficiente para formar bolas pequeñas.
    3. Sécalas al sol.
    4. Tira tus bombas de semilla en un lote abandonado o en alguna área verde y ve cómo crecen tus plantas amigables para las abejas.
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