Por Alejandro Calvillo, Sin Embargo, 16 de junio de 2022.

México cuenta con una de las mayores diversidades biológicas y culturales del mundo. La diversidad de ecosistemas y de culturas y tradiciones se manifiesta de muy diversas formas y una de ellas es la cultura culinaria, la cocina. Cocinar es una de las expresiones más profundas de la cultura que va desde el contacto profundo con la tierra y los seres vivos que la habitan (vegetales y animales), hasta la representación del mundo y las festividades que le dan significado y que siempre van acompañadas de platillos especiales para la ocasión.

Oaxaca es de una enorme riqueza cultural y biológica y, sin duda, una de las regiones del planeta con la más rica cultura culinaria. Esta cultura se transmite, principalmente, por generaciones entre las mujeres mientras cocinan. Y este conocimiento está íntimamente ligado a la siembra, a la diversidad de los cultivos, al aprovechamiento de plantas silvestres y al cuidado de los animales de traspatio.

Desgraciadamente, en Oaxaca como en todo el país, la invasión de la comida chatarra, ha comenzado a desplazar fuertemente la alimentación tradicional, convirtiéndose en la peor amenaza de salud en la entidad.

El daño de la comida chatarra se manifiesta en la salud de las personas y en la contaminación del planeta. Sus primeros daños se dan en la salud bucal, en las caries y pérdidas de piezas dentales. Sigue con el sobrepeso, la obesidad y, como una de sus consecuencias más graves, la diabetes. Con el alto consumo de comida chatarra y bebidas endulzadas que existe en México, el mayor de América Latina, no es de extrañar que estemos en los primeros lugares de sobrepeso, obesidad, diabetes y muertes por diabetes.

Oaxaca se encuentra en los primeros diez lugares de los Estados con mayor cantidad de muertes por diabetes en nuestro país. Entre 2010 y 2020, en Oaxaca las muertes por diabetes casi se duplicaron. Los riesgos de morir por diabetes se acentúan, se disparan, entre las poblaciones indígenas, entre las poblaciones que no tienen seguridad social y en las poblaciones de ingresos bajos. Ahí es donde más daño hace la chatarra y los refrescos.

Oaxaca ha expresado su resistencia cultural de muy diversas formas, desde impedir que el símbolo de la comida rápida se instalara en la plaza principal de su capital, un McDonald’s, hasta iniciativas de diversas comunidades para sacar la chatarra por el daño que hace a la salud o por la basura que genera.

Ningún otro Estado en la República se ha puesto a la vanguardia, junto a otras naciones y ciudades del mundo, como lo ha hecho Oaxaca frente a la chatarra al haber impulsado dos iniciativas de ley. En mayo de 2019 el Congreso de Oaxaca aprobó la prohibición de la venta, distribución y usos de botellas desechables de plástico y los envases y embalajes desechables de unicel. El 5 de agosto de 2020, el Congreso de Oaxaca dio otro paso aprobando la reforma a la Ley de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del estado para prohibir la distribución, venta, regalo y suministro de bebidas azucaradas y alimentos chatarra a menores de edad.

Las iniciativas de ley corresponden a procesos globales como los acuerdos que comienzan a darse en Naciones Unidas para el retiro del mercado de los plásticos de un solo uso y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para proteger a la infancia y adolescencia de alimentos y bebidas no saludables. Se trata de las mismas empresas que producen la chatarra y las bebidas embotelladas y que son las principales responsables de la contaminación por basura, por plásticos.

El Gobierno del PRI en el Estado, que recién perdió las elecciones, se negó a aplicar estas leyes aprobadas en el Congreso. El Secretario de Salud fue denunciado públicamente por no cumplir con lo que el legislativo del Estado había resuelto. Las organizaciones agrupadas en la campaña #OaxacaSinChatarra presentaron amparos contra estas autoridades y las denunciaron públicamente. Era evidente que la cercanía del Gobierno saliente con los intereses de las corporaciones de la chatarra y las bebidas endulzadas impidió que las resoluciones del Congreso fueran aplicadas y que prevaleciera el interés económico privado sobre el bien público en salud y medio ambiente.

Las iniciativas del ley han respondido a un sentir de la población oaxaqueña que ha encontrado su expresión en la red de organizaciones de la sociedad civil que se han agrupado en la campaña #OaxacaSinChatarra.

El objetivo de la campaña #OaxacaSinChatarra  se presenta de esta manera: “Concientizar sobre los cambios de hábitos alimenticios para que ello redunde en una buena alimentación, salud y bienestar no solo de las niñas niños y adolescentes, sino también de la población en general, así como contribuir a una nueva cultura de alimentación sana que no considere el consumo de comida chatarra , sino por el contrario, que se rescate la cultura, que consuma productos locales lo que sin duda impactará en las economías locales y comunitarias cercanas. Que la sociedad retome como consumo principal las frutas, verduras, legumbres, semillas que se producen en los contextos locales”.

Las organizaciones de “OaxacaSinChatarra” trabajan en muy diversas áreas, promoviendo la salud en la población escolar, promoviendo iniciativas de interés público en el congreso local, apoyando la agricultura sustentable y nutritiva, protegiendo las tradiciones culinarias, defendiendo los derechos de la infancia, promoviendo la salud alimentaria. Entre estas organizaciones están:  el Espacio Civil de Oaxaca, Centro de Apoyo para la Educación y Creatividad Calpulli A. C., Red por los Derechos de la Infancia en México, Consorcio Para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca A.C., Espiral por la Vida A.C., El Poder del Consumidor, Mano Vuelta A.C., Piña Palmera A.C. Alianza por la Salud Alimentaria y Puente a la Salud Comunitaria A.C.

Imagen de Didgeman en Pixabay
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