Por La Jornada Maya.

La miel producida en la península de Yucatán es apreciada en otros lugares del mundo como Alemania y Arabia Saudita, que importan 80 por ciento de lo que generan cinco mil productores en Campeche, lo que mantiene el cuidado de las abejas, sin embargo, hay otro factor que también las protege y además mejora la economía de las comunidades: el consumo local. El 20 de mayo es el Día Mundial de las Abejas, declarado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para hacer conciencia de su importancia como polinizadores y el riesgo de perderlas porque con su extinción, gran variedad de alimentos como frutas y verduras desaparecerá.

Una de las recomendaciones del organismo internacional es comprar la miel pura producida en las localidades, ello permite que el dinero regrese a las comunidades, cuiden sus colmenas y mejore la calidad de vida de los pobladores.

Comerciantes y pequeños productores coinciden en que todos salen ganando, se impulsa la economía de la región. Esto estimula a los apicultores a seguir trabajando y obtener un precio justo por su labor.

Incluso mediante el trueque pues en ocasiones los mismos apicultores necesitan trajes especiales u otros materiales y reciben como pago esos insumos, en vez del efectivo.

Sin embargo, la deforestación y el uso de agrotóxicos para combatir plagas, que implementan los propios apicultores, amenazan severamente a las abejas, la producción lo refleja.

El organismo internacional Greenpeace advierte que al reducirse el número de abejas, el planeta enfrentará un desequilibrio ecológico, pérdida de la biodiversidad, lo que amenazaría la seguridad alimentaria: “Sin abejas, nos espera una dieta “aburrida” y “monocromática” pero, sobre todo, carente de nutrientes fundamentales para nuestra salud”, advierte la agrupación.

La solución ya está planteada, menos deforestación, menos uso de agrotóxicos y más consumo de la miel natural producida en las comunidades.

Otra recomendación es sembrar vegetación local. Tan sólo en Yucatán hay 849 especies consideradas como melíferas, es decir, 63 por ciento de la flora del estado. Esto significa que más de la mitad de las plantas regionales son buenas para las abejas.

Foto de Anete Lusina en Pexels

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