Por Cecilia Abreu, La Jornada Maya, 23 de diciembre de 2021.

“No hay nada más ecológico, no hay nada más sustentable que utilizar lo que ya tienes”, Osiris Camacho, fundadora de Territorio Común.

Antes de vivir esta celebración, recuerda que tus festejos no tienen por qué convertirse en una huella negativa para el ecosistema y aplica las R de la ecología, comenzando por rechazar cualquier artículo que puedas sustituir con algo que ya tengas o que sea de un solo uso para terminar en la basura o reciclaje.

Osiris Camacho, fundadora de Territorio Común, señala que lo principal y más fácil de sustituir son los desechables, “ya cualquier cosa de un solo uso”; pero, si aún así optan por utilizarlos, sugiere reutilizarlos tanto como sea posible y, cuando su vida útil termine, no tirarlos a la basura, sino llevarlos a un centro de reciclaje o compostar si utilizan de cartón.

“Incluso se pueden turnar en la familia para lavar los trastes, es un trabajo muy colaborativo que te recuerda esos lazos que tienes que revivir con tu familia”.

También recomienda que, si desean estrenar en la cena navideña, no compren ropa en grandes industrias de fast fashion, sino que acudan a espacios donde venden ropa de segunda mano o que cuenten con economía circular o materiales sustentables en su elaboración.

“Las personas tenemos el derecho de preguntar de dónde vienen esos materiales y las marcas están tan acostumbradas a no explicar o comunicar con qué trabajan que ya les mueve si alguien llega a preguntarles de dónde son, cómo fabrican y qué pasa después”.

Y este tipo de cuestionamientos, apunta, puede hacerse no solamente con la ropa, sino también con la comida, en particular con la que consumirán en la cena navideña porque “si bien el veganismo es una práctica muy completa que sanaría todo el mundo si todos fuéramos veganos, si es tradicional y vas a comer carne, conocer espacios donde se produce de una manera responsable”.

Desde su perspectiva, incluso al momento de regalar los residuos pueden evitarse o disminuirse a lo menos posible, “es una tarea bien linda, hay que pensar en la otra persona, es un tiempo totalmente de empatía”.

Lo primero, considera, es pensar qué le sería útil a la otra persona, pero incluso este momento puede transformarse en una invitación para que también se una a disminuir sus residuos en su día a día. “puede ser un popote reutilizable o unos cubiertos que traigan un estuche y te lo puedas llevar a todos lados o un vasito plegable […] El punto es que te lo puedas llevar a todos lados para que no consumas desechables”.

Entre los detalles, opta igualmente por productos como desodorantes que vengan en latas que pueden rellenarse o en empaques compostables como el cartón, jabones sólidos sin empaque, shampoos y acondicionadores también sólidos sin empaque y “es preferible comprarle a las empresas locales que a las grandes industrias”.

Y envolverlos, comenta, tampoco tiene que ser motivo de generar basura con un papel que compramos solamente para cubrir el regalo y luego tirarán a la basura, “hay que aprovechar las cajas que recibimos con algunos productos, decorarlas, es tiempo de ponernos creativos”. Pero también reutilizar bolsas de papel, regalar en bolsas reutilizables para las compras.

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