Por Enrique Méndez, La Jornada, 24 de julio del 2019.

La medida se aprobó, a pesar de que la industria de alimentos y bebidas envió 20 cartas a la comisión y de que el PAN presionó para retrasar la discusión. Con los cambios se busca que la información, independiente de la etiqueta con los ingredientes de cada producto, permita a los consumidores de manera consciente quienes decidan si consuman esos productos.

El dictamen aprobado por 24 votos a favor y dos abstenciones del PAN, explica que el etiquetado frontal de advertencia en alimentos y bebidas no alcohólicas constituye la única fuente de información de los consumidores.

Martha Tagle (MC) señaló que se trata de una medida necesaria y urgente, frente a la crisis de salud causada por el consumo de productos y bebidas con altos niveles de azúcar, grasas y sodio.

Actualmente, dijo, para conocer el contenido de esos tres ingredientes, “se requiere tener calculadora, una vista portentosa, lupa o lentes potentes para poder ver”.

La modificación se toma, además, añade el dictamen, para cumplir con el respeto a la protección del derecho a la salud, a la información y la alimentación, principalmente en relación con el interés superior del menor.

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