Por Alejandro Calvillo, Sin Embargo, 07 de junio de 2023.

Durante años, el Consejo de la Publicidad, presentado como “La Voz de las Empresas”, ha mantenido una campaña que, en la práctica, normaliza el consumo de tabaco y alcohol entre la población mexicana. El consumo de tabaco y el consumo de alcohol son, sin duda, los consumos adictivos con mayores daños a la salud entre la población mexicana. El Consejo de la Publicidad, con el financiamiento de la Fundación Río Arronte normaliza así un consumo, el del tabaco responsable de la muerte de 60 mil mexicanos anualmente, y el consumo de alcohol que provoca alrededor de 50 mil muertes cada año. Los daños del alcohol pueden imaginarse si consideramos que 20 millones de mexicanos y mexicanas presentan un consumo problemático de alcohol, por mucho, la mayoría son hombres. Sabemos que el consumo problemático provoca trastornos mentales y de comportamiento, asociados a diversas formas de violencia y depresión, difícil de estimar.

¿Cómo una campaña de supuesto sentido social contra el daño de estos productos, en el fondo, es una campaña que normaliza su consumo? Esto no es de extrañar cuando en el Consejo de la Publicidad están directa e indirectamente representadas las industrias del alcohol y el tabaco. Estas empresas siempre han buscado apoderarse de la narrativa social, de las campañas públicas para “haciendo como que hacen”, mantener y normalizar el consumo de sus productos aumentando sus ganancias. 

El descaro está en la campaña “No está chido…”. Las imágenes y mensajes de esta campaña, que ya ha durado años, se venían centrando en las frases “No está chido fumar siendo menor de edad”, “No está chido que los niños beban alcohol”. La propia página de la campaña se explica así: “El movimiento ‘NO ESTÁ CHIDO’ busca evitar el consumo de alcohol y tabaco en niñas, niños y adolescentes promoviendo la comunicación y unión familiar; la realización de actividades deportivas y culturales; y brindando fuentes de información sobre las consecuencias del consumo de estas sustancias”.

Cuando se diseña el mensaje de una campaña, tanto en texto como en imagen, se debe evaluar el mensaje directo y sus diversas interpretaciones secundarias. Cuando se dice que no está chido que los niños beban alcohol o fumen, se infiere que esta chido que los adultos fumen y beban alcohol. En un evento público, en 2019, en un foro sobre los determinantes comerciales de la salud, se le denunció directamente a un funcionario de la Fundación Río Arronte que financia está campaña al Consejo de la Publicidad, que este era un mensaje contrario a la salud.

La campaña, ante las críticas, comenzó a hablar de aquello que, si estaba chido como realizar actividades en familia, hacer deporte, hacer música, mostrando a los adultos con niñas y niños. En el fondo no cambió nada, no se enfrentó la realidad del consumo de alcohol en México, cuando estamos en un país donde el consumo problemático de alcohol alcanza a más de 20 millones de personas. La asociación del consumo de alcohol con la violencia familiar, la violencia de género y la violencia comunitaria en México es muy alta, y esto afecta a millones de familias, especialmente, a niños, niñas y mujeres.

El mayor daño, la mayor incitación al consumo de tabaco y alcohol entre los menores es el ejemplo de los adultos, especialmente, en casa, en los eventos familiares. Si hubiera una campaña realmente interesada en proteger la salud de los menores frente al tabaquismo y el consumo de alcohol estaría dirigida a desnormalizar su consumo. Basta ver las campañas realizadas en otras naciones:

Cómo los niños y niñas nos ven cuando bebemos

Los niños aprenden el ciclo del alcohol

Cómo normalizar el consumo de alcohol

Vivimos en un país que, aunque el consumo anual de alcohol por persona es bajo en referencia a otras naciones, no lo es en relación a la ingesta esporádica y alta de alcohol. Existe una cultura de la embriaguez y que exige desnormalizarla. Niñas y niños ven a su padre emborracharse en las fiestas, ven como algo común de los adultos sus cambios de humor, de conducta, la violencia intrafamiliar, muy comúnmente del padre contra la madre, contra ellos mismos.

La campaña de “No está chido…” que sin duda normaliza el consumo de alcohol y tabaco entre los adultos, puede entenderse como una más de las campañas de estas industrias para maquillarse sin afectar su negocio, al contrario.

Sabemos que la Fundación Río Arronte y el Consejo de la Publicidad responderán con algunas imágenes de la campaña donde aparecen adultos acompañando a los menores,  promoviendo actividades saludables en vez del consumo de alcohol, pero el fondo de esta campaña está, como lo establecen públicamente, en criticar el consumo de estos productos entre los menores, no tocan el daño que provoca el alcohol entre los adultos y cómo su consumo normalizado es la peor amenaza, el peor ejemplo para los menores, y como es un elemento de profundo deterioro del ambiente familiar y comunitario en el que crecen. 

ACO
A favor de la salud, la justicia, las sustentabilidad, la paz y la democracia.