Por Tito Efraín Díaz, El Tribuno, 19 de enero de 2022.

El resultado se vio reflejado en los llamados 10 elementos de la agroecología, los cuales fueron aprobados internacionalmente como marco para tender un puente entre las dimensiones normativas y operativas, y poder conducir a los agricultores hacia la sostenibilidad.

Desde la FAO apoyamos a los Estados miembros en la ampliación de la escala de los enfoques agroecológicos y por esa razón desarrollamos, en colaboración con muchos actores, una herramienta llamada Tape (Tool for Agroecology Performance Evaluation), que permite realizar un diagnóstico de los sistemas enlazando aspectos productivos, sociales, económicos, ambientales, culturales y políticos.

La herramienta cuenta con un diseño simple y requiere un mínimo de capacitación para recolectar datos a campo en países y contextos diferentes. Además, utiliza un software gratuito y de código abierto, funcional también sin conexión, y se puede traducir fácilmente a diferentes idiomas. En Argentina se llevaron a cabo aplicaciones de Tape, tanto en el periurbano hortícola de Córdoba como en el Área Metropolitana de Rosario. Dichos ejercicios aportan evidencias de los múltiples aportes de la agroecología en diferentes contextos.

Desde lo urbano, la ciudad de Rosario es una referencia importante en la producción sostenible de alimentos basado en la producción agroecológica, que se extendió al cinturón verde y que hoy alcanza a 40 hectáreas distribuidas en 7 Parques Huertas y 8 Huertas Productiva Grupales, además de huertas hospitalarias, escolares y terapéuticas. Incluye a más de 300 huerteros que comercializan de manera directa a los consumidores y producen unas 2.500 toneladas al año de hortalizas.

Hoy los agricultores en general se encuentran ante un aumento creciente de los costos de producción, y algunos utilizan altas dosis de agroquímicos que pueden impactar negativamente sobre los recursos naturales y la salud de los ecosistemas y la población. Además, en los últimos 20 años Argentina perdió 100 mil productores, agravando la crisis de migración rural-urbana con dificultades de reinserción en nuevas actividades y contextos. En este escenario la agroecología propone soluciones de bajo costo, locales y sostenibles, porque promueve el uso eficiente de los recursos de la propia finca; el reciclaje del agua, los nutrientes, la biomasa y la energía; el aumento de la agrobiodiversidad y la gestión sostenible de los recursos naturales.

Consciente de esto, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP) puso en funcionamiento una Dirección Nacional de Agroecología (DNA) dentro de la Secretaría de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional, la cual promueve este paradigma de producción y consumo basado en un enfoque sistémico y holístico. A su vez, en junio de 2021 ingresó al Congreso un proyecto de Ley para el Fomento a la Agroecología, para lograr dos objetivos: soberanía alimentaria y cuidado ambiental.

En la misma línea, el Ministerio de Desarrollo Agrario de Buenos Aires lanzó un Programa Provincial de Promoción de Agroecología como estrategia para estimular las economías locales, repoblar espacios rurales, asegurar la producción local de alimentos nutritivos, empleo rural digno y reducir el impacto ambiental de los sistemas productivos.

Ya existen en todo el país 60 municipios comprometidos con la propuesta de fomentar la agroecología, generando mercados, ferias, encuentros de intercambio de conocimiento.

Los desafíos actuales requieren respuestas sistémicas y reconciliar las dimensiones económica, ambiental y social. La agroecología puede darnos esa oportunidad para generar una conversación necesaria y urgente sobre la transformación.

ACO
A favor de la salud, la justicia, las sustentabilidad, la paz y la democracia.