Por Redacción El Salto, El Salto, 02 de noviembre de 2021.

El 31% de las muestras de agua superficial tomadas en España entre 2015 y 2019 tienen restos de glifosato, un herbicida que provoca graves problemas en la salud y en el medio ambiente, según denuncia un reciente informe de Ecologistas en Acción.

Se trata del herbicida más vendido en España y los datos proporcionados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y analizados por esta organización ecologista confirman la “elevada presencia” de glifosato en los ríos y en las aguas subterráneas en España.

Su relación con distintos tipos de cánceres, malformaciones y desórdenes genéticos son todavía objeto de polémica pese a décadas de denuncias e investigaciones científicas sobre los efectos de este plaguicida creada por Bayer-Monsanto.

En todas las demarcaciones hidrográficas españolas hay presencia de estos agentes contaminantes. En el 31% de las muestras se detectó la presencia de glifosato. En el 22% de las muestras, se supera el valor límite establecido como referencia

“Algunas de las superaciones de los valores límite pueden ser clasificadas como de extremada preocupación por haberse detectado concentraciones de plaguicidas centenares de veces superiores a los valores de referencia”, señalan en el informe.

Para Ecologistas en Acción, los datos “subrayan las deficiencias de la legislación europea y española y la necesidad de que se legisle con el objetivo de establecer normas de calidad ambiental en aguas superficiales para el glifosato y sus metabolitos de degradación”, el ácido aminometilfosfónico, que también cuenta con una fuerte presencia en el medio acuático español.

En todas las demarcaciones hidrográficas españolas hay presencia de estos agentes contaminantes. En el 31% de las muestras se detectó la presencia de glifosato. En el 22% de las muestras, se supera el valor límite establecido como referencia. En cuanto a su metabolito de degradación, se ha encontrado en el 42% de las muestras. Y en el 17% de los casos, con valores superiores al valor de referencia.

Las aguas subterráneas también se han visto comprometidas por este agrotóxico: el 11% de las muestras dieron positivo en glifosato, un 7% por encima de los valores de referencia.

Cuando se acerca la nueva fecha en la que la UE tendrá que volver a evaluar los miles de estudios sobre el glifosato, se eleva la presión de los gigantes de la agroindustria y las grandes farmacéutica

La patente del glifosato de Monsanto venció en 1991 y actualmente es producido por un gran número de empresas. A partir de 1996 su uso se extendió por medio mundo, vinculado a ciertos cultivos transgénicos creados específicamente para tolerar este herbicida. En España, las cantidades de glifosato comercializado no han dejado de crecer. En 2019, último año con datos disponibles, se vendieron 10.722.777 kilos de glifosato.

Este crecimiento choca con los cada vez más evidentes indicios de su peligrosidad. La Unión Europea lo ha catalogado como una sustancia tóxica con efectos duraderos para los organismos acuáticos y la Agencia Internacional del Cáncer concluyó que había estudios y datos suficientes para establecer una relación entre la exposición al glifosato y determinados casos de cáncer. Sin embargo, la presión del lobby agroquímico consiguió poner en duda los datos de toxicidad y que la UE prorrogara por cinco años, hasta diciembre de 2022, la autorización del glifosato en los países de la Unión.

Cuando se acerca la nueva fecha en la que la UE tendrá que volver a evaluar los miles de estudios sobre el glifosato, se eleva la presión de los gigantes de la agroindustria y las grandes farmacéuticas para conseguir una nueva prórroga o un definitiva aprobación de este agrotóxico.

Image by Jill Mackie from Pixabay

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