Por Brenda Macías, Desinformémonos, 01 de octubre del 2021.

El Dr. César Hernández, del Departamento de Salud, con esta investigación colaborativa busca entender por qué hay una alta prevalencia de estas enfermedades en la población mexicana y, al mismo tiempo, generar antecedentes para que aumenten los valores pronósticos y diagnósticos de evolución de patologías asociadas con la obesidad.

Con esta investigación de ciencia aplicada, la IBERO busca mejorar la calidad de vida de las personas, ya que este trabajo aporta información para fortalecer la medicina personalizada y preventiva.

Diez genes con sus mutaciones se estudian en los laboratorios de la IBERO, a partir de la extracción de ADN de muestras de saliva. Algunos de los genes observados son: MC4R, TCF7L2, ADIPOQ, LEPR y ABCA1, entre otros.

Los polimorfismos que se han detectado en estos genes están fuertemente involucrados con la aparición y el desarrollo de la obesidad y sus comorbilidades, enfermedades metabólicas como diabetes, y otras enfermedades como cáncer y Alzheimer. Las 635 muestras de saliva se obtuvieron gracias al trabajo colaborativo con el EQUIDE durante el levantamiento de las 4ª ENViH, en 22 estados.

El problema obesogénico en México y en el mundo comenzó hace 30 o 40 años por el cambio de convivencia, la modificación de los patrones alimentarios caracterizados por un alto consumo de bebidas azucaradas y grasas saturadas, así como el sedentarismo.

Estos cambios propiciaron que México alcanzara el primer lugar mundial en obesidad infantil y el segundo lugar mundial en obesidad en personas adultas, refirió el Dr. César Hernández, en un video publicado en el Canal de YouTube de la División de Investigación y Posgrado.

Investigaciones sugieren que hace mil o 2 mil años las poblaciones consumían entre 800 a mil 200 kilocalorías con un patrón alimentario moderado, incluso precario, y actividad física constante por aquellas largas caminatas que eran necesarias para la caza. Actualmente, la población humana consume entre 2 mil a 3 mil kilocalorías sin actividad física regular, detalló el académico.

Desde Beringia, origen de la adaptación del gen ahorrador hasta la actualidad: un tiempo de quiebre

En tiempos de estiaje, hace miles de años, el genotipo ahorrador era el responsable de almacenar energía para enfrentar condiciones climáticas adversas. De acuerdo con la literatura especializada, actualmente el gen ahorrador sigue cumpliendo su función y está asociado al aumento del problema obesogénico ante un escenario de alto consumo de grasas saturadas, bebidas azucaradas y sedentarismo, de ahí la importancia de la actividad física, explicó el especialista en síndrome metabólico.

La obesidad como las pandemias están asociadas al consumismo y a los excesos, en otras palabras, al aumento de la riqueza en detrimento del medio ambiente. Y en este momento histórico la humanidad se encuentra en un punto de quiebre por el aumento de la pobreza, el consumo de alimentos altamente calóricos y de baja calidad nutricia. Sin embargo, quizá, considera el académico, la pandemia por COVID-19 permite que las comunidades se reinterpreten y eviten que la humanidad llegue al punto de no retorno. A pesar de todo estamos en un tiempo de esperanza.

El Dr. César Hernández Guerrero es doctor en Ciencias Quimicobiológicas con especialidad en Biomedicina por el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Fue investigador asociado «A» en el Departamento de Bioquímica del Instituto Nacional de Perinatología. Actualmente es académico de tiempo completo del Departamento de Salud de la IBERO.

Los primeros resultados de la investigación fueron reportados en el Seminario Académico del EQUIDE que se transmitió por Facebook Live y puede consultarse aquí: https://bit.ly/3iidd6a

Mensaje completo del Dr. César Hernández Guerrero:

Este material se comparte con autorización de la IBERO

Image by Tumisu from Pixabay

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