Por Dr. Joseph Mercola, Mercola, 19 de septiembre de 2021.

HISTORIA EN BREVE

  • Una vez que afirme que el SARS-CoV-2 es un arma biológica, también debe reconocer que las vacunas antiCOVID no son más que la reproducción genética de esa arma. En otras palabras, también son armas biológicas
  • Las personas involucradas en la financiación de esta arma biológica son las mismas que han interferido con los médicos que brindan tratamiento a los pacientes y las que han estado involucradas en el desarrollo de estas vacunas antiCOVID
  • Los trabajadores de la salud vacunan a las personas con algo para lo que no pueden dar su consentimiento informado, lo que significa que violan su juramento hipocrático
  • Los trabajadores de la salud que administran estas vacunas antiCOVID también violan el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Código de Núremberg, la Declaración de Helsinki y otros estatutos legales

El Dr. Richard Fleming es un autor prolífico, además de físico, cardiólogo nuclear, investigador y abogado. Hablaremos de su último libro titulado “Is COVID-19 a Bioweapon? A Scientific and Forensic Investigation“, que saldrá a la venta el 7 de septiembre de 2021. De hecho, está disponible para preordenar en Amazon. Es un libro con información muy valiosa y una historia que muchos de nosotros no conocemos. Resulta que la creación de este virus no se remonta a un año o dos, sino a dos décadas.

Reconociendo los principios de la ética

Fleming también es revisor científico de más de 16 revistas diferentes. Estaba en la junta externa de revisión clínica de la revista científica The Lancet, pero renunció en protesta por el artículo falso que publicaron sobre la hidroxicloroquina, un acto que considero que demuestra su dedicación a la integridad científica. También renunció al British Medical Journal Open Quality debido a preocupaciones similares.

“Existen personas (poderes fácticos), que piensan que las cosas van en la dirección correcta, pero para mí es muy claro que no están seguros de tener a todos bajo control. La forma en que se maneja todo esto demuestra que están más preocupados porque la verdad salga a la luz. Pero creo que lo que más les preocupa son las consecuencias, y eso es algo obvio”.

Cuál es la verdad

A principios de 2020, Fleming comenzó a investigar opciones para tratar el SARS-CoV-2 con el Método Fleming, sobre el que puede descubrir más información en flemingmethod.com. Con este método, puede medir cómo funciona una determinada intervención a nivel del tejido y cómo la infección o la inflamación responde al tratamiento.

Al final desarrolló 52 combinaciones de tratamientos y en el transcurso de ese estudio, la duración de las hospitalizaciones pasó de entre 5 a 6 semanas a 1 o 2 semanas. Pero también descubrió algo más:

“En el proceso de esa investigación, indagué más y más, e investigué que era lo que pasaba, y eso me llevó al trasfondo de la investigación que muchas de estas personas hicieron”, explica Fleming.

“Se canalizaron decenas de millones de dólares fuera de los Estados Unidos y Anthony Fauci ayudó con todo eso. Estuvo en esos comités. Puede ver las cantidades de todas las donaciones en el libro”.

¿El COVID-19 es un arma biológica?

Aunque la ganancia de función se puede utilizar con fines benévolos, también se puede utilizar con la misma facilidad para propósitos nefastos, “y eso es lo que sucede”, dice Fleming.

“Ve esfuerzos reales para producir virus, en especial coronavirus. Las proteínas Spike de los coronavirus, para ser aún más específicos (como lo demuestro en el libro), las pagó el gobierno federal y detrás de ellos están las personas que dicen que no participaron en la investigación de ganancia de función.

Bueno, sus huellas digitales están en los documentos, en los artículos publicados, en las donaciones o en las patentes. No puede decir que no está involucrado en cosas cuando los documentos demuestran cosas diferentes. Demuestran el trabajo y el dinero que salió del gobierno federal que fue para Peter Daszak en EcoHealth, que fue para Ralph Baric en la Universidad de Carolina del Norte, Shi Zhengli en el Instituto de Virología de Wuhan y otros lugares.

Para mí, como investigador, es obvio que una vez que empiezo a investigar algo, la única forma en que puede evitar que lo haga es poniéndome una bala en la cabeza. De lo contrario, cumpliré mi objetivo. Existen cosas que no están en el libro y que van a salir en la corte penal internacional, ya que las guardo justo para ese momento, ya que este virus es, por definición, un arma biológica.

Viola el tratado de la convención de armas biológicas. Solo analice las definiciones. No aporta nada valioso para la humanidad. Es peligroso. Cuando Fort Detrick y el Departamento de Defensa están involucrados, y cuando vemos este dinero y a las personas que también están involucradas, comprendemos que Estados Unidos jugaba contra China, China jugaba contra Estados Unidos, y comprendemos quién quedó atrapado en medio. Y todavía están jugando en contra.

A falta de un término mejor, este libro es una acusación. En mi faceta como abogado, comprendo que en este libro proporcioné pruebas que llevaría a un gran jurado. Pero, no soy alguien que va a renunciar a enfrentarse a estas personas, ya que existen muchas libertades y derechos que hemos perdido como personas, sin mencionar la cantidad de personas que han perdido la vida.

Mi argumento es el siguiente: la razón por la que murieron es porque no recibieron tratamiento para la inflamación y la coagulación de la sangre, lo cual otros médicos y yo hemos demostrado que funciona. El argumento final es que no se puede matar a alguien que ya está muerto, no pueden hacer nada peor que matar al paciente. Y ya hemos visto cuál es el resultado de no hacer nada. De esa forma, matan al paciente.

En la historia de Estados Unidos, nunca los médicos miraron a los pacientes y dijeron: ‘No podemos hacer nada por usted. Regrese a casa y vuelva cuando empeore.’ Siempre hemos tratado a personas con problemas respiratorios con medicamentos para problemas respiratorios. Siempre hemos tratado a las personas con problemas de coagulación con medicamentos para detener la coagulación.

Y entonces, la razón por la que esto es tan difícil de entender, es porque las mismas personas que participaron en el financiamiento de esta arma biológica son las mismas personas que han interferido con los médicos que brindan tratamiento a los pacientes, y son las mismas personas que han estado involucradas en el desarrollo de estas vacunas”.

Mientras Fleming presenta toda la evidencia en su libro, deja que usted, como lector, decida si el SARS-CoV-2 es una arma biológica o no. Sin embargo, dice, si llega a esa conclusión (y está seguro que lo hará una vez que haya visto la evidencia), “entonces debe reconocer que las vacunas no son más que la reproducción genética de esa arma biológica”. Por lo tanto, las vacunas antiCOVID también son armas biológicas.

Advertencia para los profesionales médicos

Si usted es un médico, enfermero, farmacéutico u otro profesional de la salud que administra estas vacunas antiCOVID, podría ser conveniente que reconsidere su participación en este esquema. Un problema importante es que no hay forma de proporcionar u obtener el consentimiento informado. Como señaló Fleming:

“Si inyecta a alguien con estos medicamentos biológicos de vacunas, significa que lo vacunó contra algo para lo que no puede dar un consentimiento informado, por lo que viola su juramento hipocrático, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Código de Núremberg y la Declaración de Helsinki.

Es muy claro. Ni siquiera es algo que pueda fingir que ya no sucede. Está en la cara de todos. Y puede ver que los poderes fácticos tienen tanto estrés en este momento que engatusan, obligan, manipulan y atacan. Mis amigos en Italia me dicen que las personas vacunadas se comportan de la misma manera que lo hicieron durante la Segunda Guerra Mundial con los judíos y los intelectuales.

Y recordemos, las primeras personas que Hitler puso en los campos de concentración no fueron judíos. Las primeras personas fueron los intelectuales, ya que la única forma de controlar a la gente es al separar a los intelectuales y a los médicos de los demás.

Por lo tanto, la presión que se ejerce sobre la comunidad médica en este país y en países de todo el mundo para que acepte la vacuna, no es más que el equivalente a lo que hicieron Adolf Hitler y las SS durante la Segunda Guerra Mundial cuando arrestaron a los intelectuales. Una [cosa] llevará a otra y en realidad no existe ninguna campaña exitosa para controlar un virus infeccioso.

Lo único que tiene que hacer es leer los documentos de autorización de uso de emergencia. Me sorprende la cantidad de personas que no los han leído. Me sorprende que los médicos no los hayan leído.”.

En flemingmethod.com, puede encontrar varias presentaciones de video y archivos en PDF, en los cuales Fleming revisa los documentos de autorización de uso de emergencia. Gracias a esos datos, Fleming sugiere hacerse algunas preguntas científicas fundamentales, como la siguiente: “¿Existe alguna diferencia estadística en la cantidad de personas que desarrollaron COVID-19 o que murieron entre los vacunados, en comparación con las personas sin vacunar?”

La respuesta que se proporcionó en los documentos es no. No existe ninguna diferencia estadística entre los dos grupos. Las vacunas no reducen la infección por COVID-19 ni la muerte. Existen menos casos en cifras absolutas, pero, en términos estadísticos, no hay diferencia. Agregue a eso el riesgo de efectos secundarios. Si se vacuna, corre el riesgo de desarrollar inflamación y coagulación de la sangre.

Como se señaló antes, administrar de forma obligatoria estas vacunas viola una serie de leyes.

Moderna ha sido consciente de los riesgos durante años

Tal vez haya escuchado que el ARNm de las vacunas antiCOVID está diseñado para permanecer en el lugar de la inyección. Sin embargo, Fleming señala que Moderna sabía que este no era el caso, ya que publicaron una investigación en el año 2017 que demostraba que una vacuna de nanopartículas de lípidos para la influenza terminó en el cerebro, médula ósea, hígado, bazo y casi en cualquier otro lugar de los cuerpos de los animales de prueba.

“Entonces, el hecho de que las personas ahora vengan y digan: ‘Caramba, no esperábamos eso’ es un poco falso”, dice Fleming. “Y creo que hay que preguntarse, ¿por qué el cardiólogo conoce el artículo de 2017 pero los responsables de la tecnología afirman que no?

Y así, lo que ve son personas normales y sanas que responden a una producción masiva de proteínas Spike y las personas sanas deberían tener una respuesta inmunológica masiva. ¿Qué hace esa respuesta inmunológica? Produce inflamación y coágulos de sangre, y después las proteínas Spike atraviesan la barrera hematoencefálica y causan enfermedades priónicas como se ha demostrado en modelos humanizados de ratones y macacos rhesus.

Estoy dispuesto a apostar a que las personas que hicieron este virus de ganancia de función ya lo sabían, porque una de las cosas que hizo que el gobierno y las grandes farmacéuticas me persiguieran en la década de los 90 y a principios de la de 2000, fue porque la investigación que realizaba sobre enfermedades alimenticias e inflamaciones tenía el mismo receptor Neu-5-Ac que la glicoproteína 120 del VIH (que Shi Zhengli puso [en el virus] en 2004) y que se atribuye a lo mismo.

Entonces, las personas que hacían esto hacían un paralelo con mi investigación. Resulta que esa información es fundamental para que este virus pueda adherirse e infectar a las personas justo como lo hace ahora. Por lo tanto, es interesante cómo puede ocuparse de sus propios asuntos, hacer una investigación realmente buena, tratar de responder algunas preguntas y al mismo tiempo exponer a las personas que hacen cosas nefastas”.

Qué puede hacer si en su trabajo le piden la vacuna

En Flemingmethod.com puede descubrir información muy valiosa. Allí también encontrará documentos de muestra para exenciones médicas, religiosas, legales y constitucionales para la vacuna, las cuales puede presentar a su empleador, institución educativa o a cualquier otra persona que intente intimidarlo para que reciba la vacuna experimental antiCOVID.

Él también tiene volantes que puede imprimir y distribuir para exponer sus derechos constitucionales y estatutarios como ciudadano, así como las peticiones para el presidente de los Estados Unidos, el Senado, la Cámara de Representantes y los gobernadores estatales, donde se solicita que investiguen a los responsables de esta ganancia de función que es una arma biológica. Puede encontrar todas esas peticiones en la pestaña “Actions” en la esquina superior derecha. Fleming también anima a las personas a emprender acciones legales.

“Trabajo con varios abogados para presentar demandas en los Estados Unidos, y soy uno de los expertos en la Corte Internacional y los tribunales italianos en demandas por crímenes contra la humanidad. Entonces, la respuesta fundamental a esto será que todos decidan que deben tomar medidas y hacer que los responsables rindan cuentas. Es posible que esto pueda significar que pierda su trabajo.

Pero tiene que analizar bien la información y preguntarse qué tipo de mundo quiere para sus hijos y nietos. Esto no se trata de usted. Ni tampoco de mí. Se trata de los hijos y los nietos.

Lo que sea que les dejemos será algo con lo que vivirán siempre. Si los abandonamos (los padres fundadores no nos abandonaron), entonces somos responsables de permitir que esto suceda. Esto depende de nosotros y no hay una manera fácil. Si alguna vez se preguntó qué habría hecho en la Alemania de los años 30, hoy, lo sabe”.

Casos presentados ante la Corte Penal Internacional

De acuerdo con Fleming, los abogados italianos ya presentaron un caso en los tribunales federales italianos y planean presentarlo ante la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya. Los abogados de seis países diferentes también arman un caso conjunto. Aunque Estados Unidos no ratificó la CPI, los ciudadanos en Estados Unidos aún pueden rendir cuentas ante la CPI.

Las leyes y estatutos en los que se basa incluyen el tratado de la Convención de Armas Biológicas, el Código de Núremberg, la Declaración de Helsinki y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Ahora depende de la CPI decidir qué quiere hacer y cuándo.

“En realidad no importa cuánto tiempo lleve esto ni a quién tenga que llegar. Estoy seguro que existen suficientes personas buenas y honestas en este planeta que, si se comunican y trabajan juntas, el problema cambiará”, dice Fleming.

“Es la misma historia en todo el mundo. Todas las personas con las que he hablado y trabajado en los diferentes países tienen el mismo sentimiento. Los obligan. Sobornan a los ciudadanos, lo cual, como nota, cada vez que el gobierno tiene que sobornar a las personas para que lo hagan, tiene que responder: ‘Si realmente fue una buena idea, ¿por qué tendrían que sobornarme? Sería el primero en apuntarme en la lista’.

Creo que soy el último científico investigador. Después de 53 años, en realidad estoy muy convencido de ser un médico científico. Y me siento muy ofendido cuando Anthony Fauci dice que es ciencia, porque no lo es.

Si estas ‘vacunas’ en realidad funcionaran y hubiera evidencia científica, yo les diría que se las aplicaran. En cambio, lo único que digo es: ‘No lo acepte’. Estas cosas son armas biológicas. No son más que un código genético de un arma biológica que se hizo, pagó y armó por personas malas. No estoy en contra de las vacunas. Soy anti-estúpido”.

Luchamos contra la campaña de propaganda más grande de la historia

Para terminar, Fleming dice:

“Una de las cosas que quiero decir es para las personas sin vacunar. Cuando observe a las personas vacunadas, dé un paso atrás por un momento y reconozca que muchas de esas personas se vacunaron porque les dijeron que esa era la única forma de proteger a las personas que amaban.

Lo que debemos hacer es tener la inteligencia y la compasión necesaria para mirar a esas personas y decir: ‘Lo entiendo’. Sin juzgar. Si se quedan calladas o algo similar, existen tratamientos disponibles que puede consultar. También los puse en el sitio web.

Pero únanse y apoyen a esas personas, porque de verdad hacían lo que pensaban que era correcto. Muchos de ellos están asustados y tienen mucho miedo. Por cierto, ¿qué tipo de país, qué tipo de mundo, dedica tanto esfuerzo a asustar a sus ciudadanos? Eso dice algo”.

De hecho, esta es sin duda la campaña de propaganda más efectiva en la historia de la humanidad, y es difícil culpar a alguien por fracasar bajo ese tipo de asalto coordinado. La buena noticia es que el sentido común aún no ha muerto. Fleming dice:

“Creo que existen muchas personas preocupadas de que las cosas hayan salido tan mal, por así decirlo. De hecho, me siento muy optimista. Una de las cosas que descubrí al estar aquí en Texas es que el sentido común no ha muerto [y] lo que las personas ya no se dejan engañar tan fácil.

No se trata de convertir a las personas en doctorados, médicos o lo que sea, se trata de ser sincero y honesto con ellos. Las personas tienen una capacidad muy buena ya que cuando se alejan de todas las tonterías que suceden para descubrir la verdad, comprenden todo lo que es basura y manipulación. Entonces, el sentido común es una herramienta realmente muy efectiva para todos. Eso y la compasión.

Antes solíamos sentaros con frecuencia y tener conversaciones con familiares y amigos en los que hablábamos de diferentes cosas y yo no era el único que se decía que no estaba de acuerdo si algo no me parecía. Déjame pensar en eso porque ese es un punto de vista diferente.

Ese intercambio se detuvo cuando nos aislaron, nos encerraron en nuestras casas y controlaron lo que se podía ver en Internet y en la televisión. Bueno, ya retrocedimos lo suficiente como para que el intercambio no comience de nuevo.

Las personas han tenido que luchar para sacar esa información, pero ese intercambio de información y conocimiento es lo que necesitamos para cambiar y, de hecho, controlar todas estas tonterías. Incluyendo el virus, la manipulación, las mentiras, el engaño y el abuso de poder. Usaron nuestro dinero para hacerlo. Usaron nuestras vidas para hacerlo. Usaron nuestros medios de vida para hacerlo”.

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