Por AFSA, Biodiversidad LA, 01 de septiembre de 2021.

Estimado representante de los donantes,

Nosotros, 35 organizaciones de la Alianza para la Soberanía Alimentaria en África (AFSA) y un número cada vez mayor de organizaciones firmantes a nivel mundial, pedimos a su agencia que deje de financiar la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA) y otros programas de la Revolución Verde y que apoye los esfuerzos liderados por África para expandir la agroecología y otros sistemas agrícolas de bajos insumos.

AFSA, la mayor red de organizaciones de la sociedad civil del continente, escribió a los donantes de AGRA en mayo de 2021 pidiendo pruebas de los efectos positivos del programa. La red recibió pocas respuestas y ningunas pruebas.

AGRA ha fracasado inequívocamente en su misión de aumentar la productividad y los ingresos y reducir la inseguridad alimentaria, y de hecho ha perjudicado los esfuerzos más amplios de apoyo a los agricultores africanos.

Más de una década de investigación ha puesto de manifiesto el fracaso de AGRA en sus propios términos. Tras casi 15 años y un gasto de más de 1.000 millones de dólares para promover el uso de semillas comerciales, fertilizantes químicos y pesticidas en 13 países africanos, y otros 1.000 millones de dólares anuales de subvenciones de los gobiernos africanos a las semillas y los fertilizantes, AGRA no ha conseguido demostrar que los rendimientos, los ingresos o la seguridad alimentaria hayan aumentado de forma significativa y sostenible para los hogares de los pequeños agricultores en sus países de trabajo. Desde el inicio del programa de AGRA en 2006, el número de personas desnutridas en estos 13 países ha aumentado un 30%. Incluso en los casos en los que la producción de cultivos básicos aumentó, apenas se redujo la pobreza rural o el hambre. En cambio, se han desplazado los cultivos diversos y resistentes al clima que proporcionan una dieta más variada y saludable a los africanos rurales.

El papel desempeñado por AGRA es muy preocupante por varias razones:

• Persigue un enfoque mal concebido que promueve la producción de productos básicos monoculturales que dependen en gran medida de los insumos químicos a costo de las maneras de vida sostenibles, la fertilidad del suelo a largo plazo, el clima y el desarrollo humano.
• La estrategia de convertir la produccion de los agricultores a semillas comerciales de “alto rendimiento”, fertilizantes y pesticidas perjudica directamente a los agricultores, ya que aumenta su dependencia de las corporaciones y de las largas cadenas de suministro de insumos y perjudica al medio ambiente. También socava la resiliencia y aumenta los riesgos de endeudamiento de los pequeños agricultores ante el cambio climático.
• AGRA utiliza su influencia financiera para promover que los gobiernos africanos a que se centren en aumentar los rendimientos agrícolas a costo del hambre y la pobreza en el continente, incluyendo siglos de explotación de la población y los recursos naturales del continente que no han beneficiado a los africanos.

Con la presidenta de AGRA, Agnes Kalibata, liderando la anticipada Cumbre de Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas como enviada especial de la ONU, el respaldo financiero y la influencia de AGRA permiten que su modelo se presente erróneamente como el camino a seguir para el mundo. De hecho, es parte del problema.

Cientos de organizaciones de todo el mundo han denunciado que la Cumbre sobre Sistemas Alimentarios es un intento de promover una agricultura industrial dirigida por las empresas en todo el mundo siguiendo el modelo de AGRA para África.

En junio de 2021, casi 500 líderes religiosos de toda África enviaron una carta a la Fundación Bill y Melinda Gates pidiendo que ponga fin a su perjudicial apoyo a la agricultura industrial. La carta, enviada por la Instituto de Medio Ambiente de las Comunidades Religiosas de África Austral (SAFCEI, por sus siglas en inglés), rechaza el enfoque actual de la Fundación en materia de seguridad alimentaria, ante la intensificación de la crisis climática, por considerar que causa más daño que beneficio al continente. Piden a la Fundación Gates y a otros donantes de AGRA que escuchen a los pequeños agricultores y dejen de apoyar la agricultura industrial.

Apoyamos las demandas de estas cartas y pedimos a su agencia que escuche las voces de los africanos a la hora de determinar los esfuerzos que apoya.

Considerando que el mundo se enfrenta a grandes crisis humanas, medioambientales y climáticas, es urgente cambiar de rumbo y pasar a un modelo de desarrollo basado en prácticas verdaderamente sostenibles, en la equidad y en la justicia. Los agricultores de toda África han mostrado resultados mucho más prometedores compartiendo conocimientos y trabajando con los científicos para establecer métodos de cultivo de bajos insumos que dejen el control de la producción en manos de los agricultores africanos. Le instamos a que escuche los movimientos de agricultores de todo el continente que han expuesto su visión de un sistema alimentario sano, sostenible y equitativo (como la Declaración de Nyéléni y la Declaración de Addis Abeba).

Como pidieron los líderes religiosos africanos a la Fundación Gates, pedimos “respeto y apoyo a los enfoques holísticos definidos localmente que permitan las transiciones agroecológicas hacia sistemas alimentarios sostenibles en África”.

Por lo tanto, le pedimos que deje de financiar inmediatamente los programas perjudiciales de la Revolución Verde, como el AGRA, para que los enfoques agroecológicos dirigidos por los campesinos y otros sistemas agrícolas de bajos insumos externos puedan prosperar realmente.

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