Por Ofelia Becerril Quintana El Colegio de Michoacán, La Jornada del Campo, 17 de julio de 2021.

Ha transcurrido más de un año desde la emergencia de la crisis de salud pública por la pandemia de COVID-19 en todo el mundo. Sus impactos sociales y económicos han sido devastadores. Dichos efectos también han sido significativos en el trabajo, la vida y la salud de los trabajadores mexicanos que se emplean temporalmente por medio de las visas H-2A estadounidenses o del Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales (PTAT) canadiense. En 2020, persistieron precarias condiciones de trabajo y de vida de los migrantes, vulnerabilidad estructural e inequidad de género, que ya existían antes de la pandemia. los gobiernos y empresarios agroindustriales de Estados Unidos y Canadá consideraron que los trabajadores agrícolas eran esenciales para el suministro de alimentos de la población de aquellos países; sin embargo, su situación de vulnerabilidad fue más evidente y los riesgos potenciales de adquirir coronavirus fueron altos para los y las migrantes.

Crisis económica estadounidense, crisis de salud e incremento de empleo de migrantes mexicanos con visas H-2A

El sistema unilateral de visas temporales H-2A está regulado por las empresas, los reclutadores y los consulados estadounidenses. Según datos del Departamento del Trabajo de Estados Unidos, para 2020, el número de visas H-2A otorgadas a trabajadores agrícolas mexicanos fueron 197,908 (92.7% de un total de 213,394), en comparación con 188,758 mil visas (92.1% de un total de 204,801) en 2019 (Gráfica 1). En síntesis, durante la pandemia se emplearon a 9 mil trabajadores mexicanos H-2A más que en 2019. Este aumento ya se venía presentando desde 2015 con la crisis económica desde 2015 pero es con la pandemia que el gobierno de Estados Unidos legitimó la creciente movilidad y empleo de trabajadores H-2A. De acuerdo con publicaciones de prensa de Estados Unidos, para octubre 2020, el gobierno federal no había establecido medidas de seguridad para contener la propagación del coronavirus en las operaciones agrícolas; sólo once estados intervinieron para exigir a los productores que hicieran pruebas a los trabajadores, desinfectaran los lugares de trabajo, hicieran cumplir el distanciamiento social y proporcionaran equipo de protección; cerca de 20 estados emitieron una guía inaplicable y el resto no hizo nada.

Dependencia estructural de la agroindustria alimentaria canadiense, cancelación y desplome del empleo de trabajadores del PTAT por enfermos y muertos de COVID-19

En el programa binacional (PTAT), los trabajadores mexicanos son empleados desde 1974 y las trabajadoras desde 1989. Según datos de la Secretaría del Trabajo de México, durante la pandemia, se emplearon a 22,156 trabajadores en comparación con los 26,236 trabajadores de 2019; es decir, 4 mil trabajadores del PTAT se quedaron desempleados. Uno de los impactos del COVID-19 fue el desplome del 14% del empleo por medio del PTAT. Otro acontecimiento histórico fue la suspensión del Programa. Primero fue el 16 de marzo, luego de que el primer trabajador mexicano se contagiara de COVID-19 en una granja de Columbia Británica. El Programa se reactivó el 9 de abril después de un acuerdo con el gobierno y empresarios canadienses para garantizar los derechos de salud, laborales y seguridad de los migrantes. Se estableció un examen de salud, el protocolo de medidas sanitarias del viaje en México y a su arribo a Canadá, la cuarentena obligatoria de 14 días recibiendo salario y la garantía del acceso a servicios médicos. El 16 de junio nuevamente se canceló el Programa debido a que dos trabajadores mexicanos habían muerto tras haber contraído COVID-19, además de que otros 302 trabajadores de México habían dado positivo al coronavirus. Una semana después fue reactivado luego de nuevos acuerdos con el gobierno de Canadá.

Los trabajadores agrícolas mexicanos y los impactos del COVID-19 a más de un año

En Estados Unidos, el primer migrante H-2A con coronavirus laboraba en los campos de cultivo de Carolina del Norte. Otros brotes se dieron en las granjas de vegetales y frutas de Florida y California, así como en plantas empacadoras de carne y productos agrícolas en Dakota del Sur y Washington. Economistas estadounidenses estiman que a un año de la pandemia, el número acumulado de trabajadores agrícolas (contratados, no remunerados y migrantes) contagiados de COVID-19 fue de 401 mil trabajadores y de 7,240 trabajadores agrícolas migrantes muertos. Para el caso canadiense, el primer brote se dio en una granja de Columbia Británica y los mayores brotes se presentaron en 17 granjas de Ontario donde se contagiaron más de 1,000 trabajadores, incluidos 496 mexicanos, de los cuales 3 migrantes murieron por COVID-19.

Académicos y organizaciones de migrantes, en el caso estadounidense, proponen que es tiempo de reformar el sistema de visas H-2A; en el caso canadiense sugieren que las condiciones estructurales de vulnerabilidad y déficit de poder en las que se encuentran los trabajadores agrícolas del PTAT, sólo se puede resolver teniendo acceso a la residencia permanente. En México, faltan acciones urgentes de atención binacional para prevenir nuevos brotes de COVID-19 entre trabajadores y trabajadoras agrícolas mexicanos en aquellos países del Norte y en sus familias en sus comunidades de origen pues la migración laboral temporal continuará en los próximos años como estrategia de las políticas migratorias estadounidenses y canadienses. •

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