Por Dr. Joseph Mercola, Mercola, 23 de julio de 2021.

HISTORIA EN BREVE

  • No existe evidencia que respalde la teoría de que el SARS-CoV-2 surgió de un mercado húmedo en China, tampoco se ha encontrado ningún huésped animal ni transmisión de animal a humano
  • El SARS-CoV-2 tiene un activador único en la superficie llamado sitio de división de furina y un código único en los genes llamado dímero CGG-CGG; estos marcadores no existen en los coronavirus naturales, pero se sabe que se utilizaron en la investigación de GOF
  • El SARS-CoV-2 se preadaptó para conseguir una transmisión de persona a persona, otra señal de la investigación de GOF

Un subcomité del congreso de los Estados Unidos, llamó a dos científicos como testigos a una audiencia celebrada el 29 de junio de 2021. Su testimonio agrega evidencia que deja en claro el origen del COVID-19, ya que creen que se filtró de un laboratorio en Wuhan, China, como resultado de una investigación de ganancia de función (GOF).

Muchas personas han expresado que nunca conoceremos el origen, a menos que China o que un denunciante confiese. Pero Richard Muller, profesor emérito de física en la Universidad de California, expreso lo siguiente durante su testimonio: “El virus en sí ya es un denunciante”.

Muller, quien colaboró en esfuerzos científicos que ganaron premios Nobel, afirma que el virus, que salió de China, llevaba consigo información genética sobre sus orígenes.

“En mi opinión, existen cinco puntos de evidencia científica que nos permiten llegar a la conclusión de que, en efecto, se trató de una fuga de laboratorio”, dijo Muller. El Dr. Steven Quay, el primer científico en testificar, llegó a la misma conclusión de que el COVID-19 tiene un origen de laboratorio, según “seis hechos indiscutibles que apoyan esta hipótesis”.

A continuación, se incluye un resumen de la evidencia con la esperanza de que, al revelar el verdadero origen del COVID-19, podamos ayudar a prevenir futuras pandemias y la pérdida de más vidas.

‘¿Podría haber salido de nuestro laboratorio?’

Quay es un médico y científico con una experiencia impresionante, además tiene cientos de artículos publicados que se han citado más de 10 000 veces. Quay posee 87 patentes en 22 campos diferentes de la medicina, ha inventado siete medicamentos aprobados por la FDA y cree que el SARS-CoV-2 provino de un laboratorio en China.

Pero en su trabajo de investigación de 140 páginas, que se parece más a un libro, menciona que prácticamente no hay posibilidad de que el virus SARS-CoV-2 provenga de la naturaleza. ¿Por qué es tan improbable? Imagine todos los átomos del universo y luego imagine tratar de encontrar el mismo átomo dos veces. Eso sería mucho más probable que el virus proveniente de la naturaleza.

Para el 30 de diciembre de 2019, ya había señales. Este fue el día en que la Dra. Shi Zhengli, directora del Centro para Enfermedades Infecciosas Emergentes del Instituto de Virología de Wuhan (WIV), también conocida como “mujer murciélago”, se le informó sobre un nuevo coronavirus que había causado un brote de neumonía y casos similares en el WIV.

La Dra. Shi, quien estudió virus transmitidos por murciélagos desde el 2004, incluyendo los coronavirus similares al SARS, se preguntó lo siguiente: “¿Podría haber salido de nuestro laboratorio?”. Desde entonces, se ha acumulado evidencia de que el COVID-19 tal vez surgió de un laboratorio en China después de que se sometió a algún tipo de manipulación para fomentar la infecciosidad y patología en humanos, conocida como investigación de ganancia de función (GOF). De acuerdo con Quay:

“En los últimos 18 meses, hemos aprendido mucho sobre el origen de la pandemia, pero una de mis frustraciones es que los virólogos y escritores científicos de todo el mundo parecen ignorar lo que se ha aprendido y la inevitable conclusión que existe.

Por inconveniente que parezca, creo que la evidencia establece de manera concluyente que la pandemia del COVID no fue un proceso natural, sino que provino de un laboratorio en Wuhan, China, y que tiene todas las señales de que se manipuló de forma genética para un proceso llamado investigación de ganancia de función”.

Quay habla de seis hechos indiscutibles que sugieren que el COVID se filtró del laboratorio

Quay declaró que existen seis hechos indiscutibles que apoyan la hipótesis de que el SARS-CoV-2 se filtró de un laboratorio.

1.El COVID no comenzó en un mercado de mariscos: en los primeros días del brote, China le dijo al mundo que la pandemia del COVID-19 comenzó en el mercado de Hunan, un mercado húmedo en la ciudad de Wuhan, teniendo en cuenta que la mitad de los casos iniciales estaban relacionados con esa ubicación. Esto es un recuerdo de otros brotes de coronavirus, incluyendo el SARS-Cov-1 (SARS) y el Síndrome Respiratorio de Medio Oriente (MERS, por sus siglas en inglés), los cuales comenzaron en los mercados de animales.

Sin embargo, “después de 18 meses, sabemos que el COVID-19 no comenzó en un mercado de Wuhan por tres razones”, dijo Quay. Primero, ninguno de los primeros pacientes con COVID del mercado de Hunan estaba infectado con la primera versión del virus, lo que significa que cuando llegaron al mercado, ya estaban infectados.

“Cuatro pacientes con la primera versión del virus tenían algo en común”, dijo. “Ninguno acudió al mercado”. En segundo lugar, ninguna de las muestras ambientales extraídas del mercado tenía el primer virus, lo que significa que también llegaron al mercado infectadas.

Además, se analizaron 457 animales del mercado de Hunan y todos dieron un resultado negativo para el COVID. También se analizaron otros 616 animales de proveedores del mercado de Hunan y todos dieron negativo. Los animales salvajes del sur de China (1864 de ellos, del tipo que se encuentra en el mercado de Hunan), también se evaluaron y dieron negativo al virus.

2.El virus no se ha encontrado en ningún animal huésped: los científicos analizaron 80 000 muestras de 209 especies diferentes, pero el virus SARS-CoV-2 no se ha encontrado en ninguna. “La probabilidad de que esto ocurra en una infección adquirida en la comunidad es de aproximadamente 1 en un millón”, dijo Quay. “Esto es lo que se esperaría de una infección adquirida en el laboratorio”.

3.No se detectaron casos de COVID en muestras de sangre antes del 29 de diciembre: si el virus hubiera surgido de forma natural de un animal salvaje, es probable que se hubieran presentado algunos casos. Pero, “después de analizar 9952 muestras de sangre humana almacenadas en los hospitales de Wuhan antes del 29 de diciembre, no hubo ni un solo caso de COVID en ninguna muestra”, dijo.

“Se esperaba que entre 100 y 400 fueran positivos. La probabilidad de que esto ocurra para una infección adquirida en la comunidad también es de aproximadamente 1 en un millón, pero esto es lo que se esperaría de una infección adquirida en el laboratorio”.

4.No hay evidencia de transmisiones de animal a humano: con brotes anteriores de coronavirus como el SARS y el MERS, entre el 50 % y el 90 % de los primeros casos estaban muy relacionados con varias infecciones de animales a humanos. Para el SARS-Cov-2, se examinaron de forma genética 249 casos de COVID-19 y todos se transmitieron de persona a persona.

Para una infección adquirida en la comunidad, dijo Quay: “La probabilidad es similar a lanzar una moneda 249 veces y que siempre salga cara. Sin embargo, esto es lo que se esperaría de una infección adquirida en el laboratorio”.

5.El SARS-CoV-2 tiene dos factores únicos que apuntan a la GOF: el SARS-CoV-2 tiene un activador único en la superficie llamado sitio de división de furina y un código único en los genes para ese sitio llamado dímero CGG-CGG. “Estos son dos niveles independientes de singularidad”, señaló Quay. La furina es un gen codificador de proteínas que activa ciertas proteínas al partir secciones específicas.

Para ingresar a sus células, el virus primero debe unirse a un receptor ACE2 o CD147 en la célula. A continuación, la subunidad de la proteína Spike S2 se debe partir proteolíticamente (cortar). Sin esta abertura de proteínas, el virus se uniría al receptor y no avanzaría. “El sitio de furina es la razón por la que el virus es tan transmisible y por la que invade el corazón, el cerebro y los vasos sanguíneos”, explicó Quay.

Aunque existen sitios de división de furina en otros virus como el ébola, VIH, zika y la fiebre amarilla, no se encuentran de forma natural en los coronavirus, que es una de las razones por las que los investigadores han llamado al sitio de división de furina como la “evidencia irrefutable” de que el SARS-CoV-2 se creó en un laboratorio. El grupo completo de coronavirus, al que pertenece el SARS-CoV-2, no contiene ningún ejemplo de un sitio de división de furina ni código CGG-CGG, dijo Quay.

El análisis bayesiano de Quay sobre los Orígenes del SARS-CoV-2 demostró que encontrar un par de codones CGG-CGG en el sitio de furina del SARS-CoV-2 es “un evento improbable”, y esto se puede utilizar para ajustar la probabilidad de que el SARS-CoV-2 sea de origen zoonótico a solo 0.5 %, mientras que la probabilidad de origen de laboratorio es del 99.5 %.

Además, desde 1992 el WIV y otros laboratorios de todo el mundo han insertado sitios de furina en virus como parte de experimentos de GOF. “Es el único método seguro que siempre funciona y los hace más infecciosos”, dijo Quay. El WIV también era conocido por utilizar pares de codones CGG-CGG.

Quay escribió lo siguiente en su análisis: “Los científicos del Instituto de Virología de Wuhan proporcionaron a la comunidad científica un boletín técnico sobre cómo hacer insertos genéticos en coronavirus y propusieron usar la misma herramienta que insertaría este codón CGGCGG”.

6.El SARS-CoV-2 está optimizado para transmitirse en humanos: el último punto de Quay se centró en la preadaptación del SARS-CoV-2 para transmitirse de persona a persona. “En específico, la parte del virus que interactúa con las células humanas se optimizó en un 99.5 %. Cuando el SARS-1 se contagió por primera vez a los humanos, solo tenía el 17 % de los cambios necesarios para causar una epidemia”. ¿Cómo “aprendió” el SARS-CoV-2 a infectar a los seres humanos de manera tan eficiente en un laboratorio?

Un método de GOF que por lo general se utiliza para optimizar el SARS-CoV-2, explicó Quay, habría sido un pase en serie de laboratorio en un ratón humanizado para desarrollar una neumonía similar a la humana. En resumen, los investigadores infectan al ratón humanizado con el virus, esperan una semana y luego toman el virus del ratón más enfermo. Luego, ese virus se utiliza para infectar a más ratones y el proceso se repite hasta que se obtiene un virus capaz de matar a todos los ratones.

En primer lugar, el desafío es crear ratones humanizados para comenzar el proceso, pero se sabe que parte de la investigación de GOF del WIV involucró ratones humanizados en sus experimentos para determinar qué coronavirus podrían infectar a los humanos, así como la investigación para producir virus que no eran capaces de infectar a los seres humanos.

Otros informes afirman que el WIV llevaba a cabo una investigación donde infectaba ratones con un nuevo coronavirus del SARS de murciélago en 2019, y años antes se publicó un vídeo que mostraba a los científicos del WIV trabajando con poco o ningún equipo de protección mientras trataban con virus vivos.

Además, de acuerdo con Quay, el WIV reconoció que trabajaba con ratones humanizados desarrollados por el Dr. Ralph Baric, en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

Cinco señales adicionales que indican un origen de laboratorio

Muller estuvo de acuerdo con el testimonio de Quay y agregó cinco puntos propios, lo que solidifica aún más la probabilidad de que el COVID-19 se haya originado en un laboratorio.

1.Ausencia de infecciones prepandémicas: al igual que Quay, Muller descubrió que la ausencia de infecciones prepandémicas en más de 9000 muestras tomadas en Wuhan era muy sospechosa. “Es inaudito”, dijo. “No sucedió con el MERS ni SARS”.

2.Ausencia de un animal huésped: Muller destacó la Carta de la revista científica The Lancet de febrero de 2020, en la que un grupo de 27 científicos, incluyendo a Peter Daszak, quien tiene relación con el WIV, condenó las “teorías de conspiración que sugieren que el COVID-19 no tiene un origen natural”.

Si analiza la carta de la revista The Lancet, dijo Muller, esta dice que puede descartar un origen de laboratorio porque China identificó al animal huésped e incluso felicitó a China por su sinceridad. “Este documento en The Lancet, no es claro, y más ahora cuando lo miramos 16 meses después”, dijo Muller y señaló que no se ha encontrado ningún animal huésped.

3.Pureza genética sin precedentes: repitiendo lo que dice Quay, Muller también menciona que la huella genética única del SARS-CoV-2 es diferente a la de otros coronavirus como el MERS y SARS, así como a la de otros tipos de virus naturales. Pero, esto “es justo lo que se esperaría si hubiera pasado por una ganancia de función”.

4.Mutación de la proteína Spike: Muller también destacó las mutaciones únicas en la proteína Spike del SARS-CoV-2. “El hecho de que no existe ninguna forma conocida para que esa mutación de la proteína Spike llegue allí, aparte de que se insertó en un gen de laboratorio, es un argumento muy poderoso”, dijo Muller.

5.El virus se optimizó para atacar a los humanos: esto es algo que nunca ha sucedido en las liberaciones de virus naturales, dijo Muller, “pero sucede si lo ejecuta a través de la ganancia de función”.

Aunque no hay evidencia a favor de un origen zoonótico para el SARS-CoV-2, “cada una de estas cosas es convincente por sí misma”, dijo Muller. “Si tuviéramos alguna de las cinco cosas, deberíamos concluir que la evidencia favorece el origen del laboratorio”. Y no tenemos una de las cinco, sino todas. Muller también compartió una anécdota que ocurrió con un colega suyo, una historia que, según él, es “la más horrible y aterradora que cualquier otra cosa en mi vida”.

En los primeros días de la pandemia, llamó a un amigo virólogo experto para que lo ayudara a revisar la literatura que sugería que podría haber existido una fuga de laboratorio. El amigo dijo que no, por lo que preguntó si alguien de su laboratorio podía hacerlo. Pero la respuesta fue otra vez no. Muller le insistió sobre la negativa, a lo que respondió:

“Si se descubre que alguien en mi laboratorio trabaja en una hipótesis de fuga de laboratorio, China nos etiquetará como sus enemigos, incluirán al laboratorio en la lista negra y ya nunca podríamos colaborar con nada. Colaboramos todo el tiempo con China. Nadie correrá ese riesgo”.

“Es muy aterradora la idea de que China logro interferir para acabar con la libertad de expresión, la libertad de investigación y de pensamiento en Estados Unidos a través de esta colaboración”, dijo Muller y la califica como “una de las conversaciones más escalofriantes que he tenido en mi vida.” Sin embargo, la verdad prevalecerá mientras se destape la teoría de la fuga de laboratorio censurada y la evidencia que la respalde.

Image by fernando zhiminaicela from Pixabay

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