Por Dr. Joseph Mercola, Mercola, 17 de febrero del 2021.

HISTORIA EN BREVE

  • En la fisiología normal, los procesos en sus mitocondrias eliminan el deuterio de su cuerpo. Si el glifosato daña sus mitocondrias, entonces no podrán eliminar el deuterio de forma correcta, por lo que se acumulará en el cuerpo y los niveles elevados de deuterio podrían contribuir a las enfermedades crónicas
  • El glifosato podría desempeñar un papel importante en los casos graves de COVID-19, ya que tener niveles elevados de glifosato en los tejidos puede afectar a las células inmunológicas del cuerpo, por lo que el coronavirus se vuelve más difícil de combatir
  • Una de las principales estrategias para evitar la exposición al glifosato es comer alimentos certificados como orgánicos siempre que le sea posible, así como consumir más productos que contienen azufre, como la leche y mantequilla orgánica de animales de pastoreo, agua de glaciar, grasas de origen animal, hidrógeno molecular y probióticos
  • Además de ser económicos, los suplementos de glicina pueden ayudarlo a reducir los efectos dañinos del glifosato

En esta entrevista, la Dr. Stephanie Seneff, investigadora científica del MIT, nos habla sobre el impacto del glifosato en la salud. Ella acaba de escribir un libro sobre el glifosato titulado: “Toxic Legacy: How the Weedkiller Glyphosate is Destroying Our Health and the Environment”, que espera se publique en junio del año 2021.

Durante mucho tiempo, el glifosato se consideró seguro y se negó que produjera algún tipo de toxicidad. Pero en los últimos años, varios estudios han demostrado que el glifosato produce toxicidad incluso a niveles muy bajos. Seneff también cree que la exposición al glifosato puede ser un factor clave en los casos graves de COVID-19, de lo cual hablaremos a detalle en esta entrevista.

El mecanismo de acción del glifosato

El “gli” en la palabra glifosato representa al aminoácido glicina. El aminoácido glicina en el glifosato tiene un grupo metilfosfonato unido a su átomo de nitrógeno, que es el responsable de sus efectos dañinos y toxicidad.

Después de estudiar la literatura de investigación sobre el glifosato, Seneff llegó a la conclusión de que a veces, al momento de producir proteínas el cuerpo sustituye el aminoácido glicina por glifosato, lo que en algunos casos puede tener consecuencias devastadoras. El cuerpo no puede utilizar las proteínas que se crean con glifosato, ya que a diferencia de la glicina, el glifosato es más grande y tiene carga negativa, lo cual altera las características físicas importantes.

Y a pesar de que Monsanto afirme lo contrario, en 1980 su propia investigación demostró que el glifosato se acumula en los tejidos. Los investigadores de Monsanto sugirieron que se “adhiere” a las proteínas en los tejidos. Este no es un tema muy conocido, incluso en la comunidad de la salud natural.

Ahora bien, si tenemos un análogo falso de la glicina (en forma de glifosato), la proteína que se produce a partir de esa sustancia no funcionará como debería. En su libro, Seneff menciona a detalle todos los aminoácidos en las proteínas que son más susceptibles al daño debido a lo que ella llama una “característica de susceptibilidad al glifosato”.

“Es una biología fascinante, las consecuencias podrían ser devastadoras”, dice. “Realmente creo que podría tratarse de algo grande, ya que va de la mano con el aumento en la incidencia de todas las enfermedades que afectan a nuestra sociedad”.

El aminoácido aromático llamado EPSP sintasa es una enzima crítica que se ve afectada por el glifosato, por medio del mecanismo que sustituye la glicina. Esto se vuelve un poco técnico, pero es importante. La versión vegetal de EPSP sintasa se une a un grupo fosfato en su sustrato fosfoenolpiruvato en un sitio donde hay un residuo de glicina muy conservado (y cuando digo muy conservado me refiero a que es crítico para un funcionamiento adecuado).

Los experimentos han demostrado que, si se cambia el código de ADN para que la glicina sea sustituida por un aminoácido llamado alanina (un grupo metilo adicional), la enzima se vuelve completamente insensible al glifosato en cualquier concentración. Lo que también afecta la unión de fosfato debido al grupo metilo adicional, sin embargo, este problema se puede solucionar al modificar otro aminoácido cercano, mientras se mantiene la insensibilidad al glifosato.

Así que investigadores de Dow-Dupont hicieron exactamente esto con una versión de maíz de la EPSP sintasa utilizando tecnología CRISPR, al final lograron crear una versión sintética de EPSP sintasa que era completamente resistente al glifosato. El documento se títula: “Desensitizing Plant EPSP Synthase to Glyphosate: Optimized Global Sequence Context Accommodates a Glycine-to-Alanine Change in the Active Site”.

La ruta del ácido shikímico es muy importante para los humanos, debido a que esta se encarga de crear aminoácidos aromáticos esenciales que nuestro cuerpo no puede producir. Los defensores del glifosato argumentan que no somos susceptibles a esta sustancia porque nuestras células no tienen EPSP sintasa, de hecho, tampoco tienen la ruta del ácido shikímico.

Esta ruta se encuentra en nuestros microbios intestinales y la utilizan para producir aminoácidos esenciales para el huésped. Por lo tanto, el glifosato daña nuestros microbios intestinales y al hacerlo también daña nuestra salud.

Pero un problema relacionado con el glifosato, que podría ser aún más devastador, es la forma en la que altera una gran cantidad de proteínas que se unen al fosfato, en un sitio en el que suele haber al menos uno y muchas veces hasta tres residuos de glicina muy conservados. El glifosato empuja el grupo metilfosfonato hacia el sitio en el que debería unirse al fosfato. Sin embargo, el fosfato no puede unirse porque el glifosato se interpone en su camino.

Seneff junto con otros colegas, publicó un artículo que describe a detalle los argumentos sobre por qué el glifosato interrumpe específicamente las proteínas que dependen de la glicina para unirse al fosfato, este documento también menciona que el glifosato es una de las características de la insuficiencia renal que padecen los jóvenes trabajadores agrícolas de Centroamérica.

La importancia del deuterio

Laszlo Boros es profesor de pediatría en UCLA y experto en deutenómica, “la ciencia de la discriminación autónoma del deuterio en la naturaleza”. Después de leer uno de los artículos de Seneff, se puso en contacto con ella y le sugirió que investigara el deuterio.

“Quedé impresionada y de inmediato me di cuenta de su relación con el glifosato”, dice. “Esto fue en diciembre del año pasado, y desde entonces comencé a investigar más sobre el deuterio y pude relacionarlo con el glifosato. Lo que descubrí es asombroso, todo esto tiene relación, incluso con el COVID-19.

Este fue un gran año para mí en términos de aprendizaje, logré entender cómo funciona el metabolismo y los daños que le provoca el glifosato, además, también descubrí que el glifosato influye en la capacidad de las personas para combatir el COVID-19″.

En la fisiología normal, las células, las mitocondrias en específico, se encargan de eliminar el deuterio del cuerpo. El deuterio es un isótopo de hidrógeno natural. Por si no lo sabía, el deuterio también se conoce como hidrógeno pesado, porque además del protón y del electrón en el átomo de hidrógeno, también tiene un neutrón.

Cuando las células están sanas, tienen enzimas y orgánulos que les ayudan a eliminar el deuterio. Si sus mitocondrias están dañadas por el glifosato, no podrán eliminar el deuterio de forma correcta.

El deuterio es como el hierro en el sentido de que es esencial en las cantidades adecuadas y tóxico en exceso. El hidrógeno es el átomo más pequeño y más común en su cuerpo. Y a diferencia del hidrogeno regular, el deuterio, al ser un hidrógeno pesado, además de tener un protón y un electrón también tiene un neutrón.

Ahora bien, sus células están rodeadas de agua estructurada, la cual tiene carga negativa y ayuda a producir la energía de su cuerpo al suministrar hidrógeno a los lisosomas y a las mitocondrias. El sulfato es esencial para mantener la consistencia del agua estructurada, por lo que también es muy importante para la salud en general. El glifosato daña el sulfato, lo que a su vez destruye el agua estructurada y esto provoca una producción de energía deficiente en la célula.

“Las mitocondrias tienen una membrana, que tiene una parte dentro de la membrana que es muy, muy importante”, dice Seneff. “Ahí es donde están esos protones y de donde debemos mantener alejados a los deuterones. Esto es lo que me enseñó Laszlo”.

Cómo su cuerpo genera agua sin deuterio

La NOS endotelial (eNOS, por sus siglas en inglés) produce óxido nítrico (NO, por sus siglas en ingles), y por cada molécula de NO que produce, produce dos moléculas de agua que no contienen deuterio. Stephanie cree que el NO creado por eNOS puede actuar como una señal de que se produjo agua sin deuterio. De un modo bastante interesante, este tipo de agua también se produce durante el proceso de inflamación.

“La inflamación está ahí por una buena razón, y la razón es producir agua sin deuterio”, dice Seneff. “Todo se debe a que las mitocondrias no están produciendo su propia agua sin deuterio, que obtienen en parte a través del agua estructurada del sulfuro y a través de enzimas que son capaces de seleccionar el hidrogeno en lugar del deuterio…

El NADH y el NADPH son otras dos coenzimas fascinantes. He estudiado todas las proteínas con el fin de encontrarlas. Son muy interesantes porque transportan este maravilloso hidrogeno que no es deuterio. Cuando observamos toda esta actividad, descubrimos que el citoplasma produce el NADH y lo lleva hasta la mitocondria.

Después, las mitocondrias absorben ese H [átomo de hidrógeno] y lo colocan en el espacio intermembrana. Entonces, todo el proceso termina con la seguridad de que este espacio intermembrana contiene H [hidrógeno] y no D [deuterio].

Esto es crucial porque luego esos protones, una vez que se acumulan, regresan a través de la bomba de ATPasa [ATP sintasa]. Si fueran deuterios en lugar de hidrogeno, destruirían la bomba, al destruirla se liberarían especies reactivas de oxígeno y, por supuesto, no podría producirse ATP”.

Es importante mencionar que la bomba de ATP sintasa funciona como un minimotor. Cuando un átomo de hidrógeno con un protón la atraviesan, funciona perfectamente y produce ATP. Pero, si entra deuterio rompería el motor, ya que tiene un neutrón y un protón, lo que representa el doble del peso del hidrogeno.

Aunque pareciera extraño, el deuterio se encuentra en todo su cuerpo de forma natural, sin embargo, su cuerpo desarrolló una forma compleja de hacerlo inofensivo al meterlo en agua estructurada, donde se vuelve beneficioso porque ayuda a producirla.

Los problemas surgen cuando no se puede producir suficiente agua estructurada que lo atrape. En ese caso, el deuterio anda suelto y provoca una disfunción mitocondrial que afecta la producción de energía y contribuye con el desarrollo de enfermedades crónicas.

El glifosato daña la salud de muchas maneras diferentes

Como señaló Seneff, el glifosato puede dañar su salud de muchas maneras diferentes. Por ejemplo, cita un artículo reciente que demuestra que causa disrupción endocrina, lo que a su vez puede provocar cáncer de mama, problemas reproductivos, obesidad y problemas tiroideos.

Otro artículo demuestra que el glifosato sensibiliza a las células para que sean más receptivas al cáncer después de la exposición a otras sustancias químicas. “El glifosato hace que todo sea más tóxico de lo que debería”, dice Seneff. “Altera su sistema de defensa contra las sustancias químicas tóxicas”. Otras investigaciones demuestran que produce efectos epigenéticos y generacionales, incluso cuando no se pueden encontrar problemas aparentes en la primera generación expuesta.

El glifosato también altera las flavoproteínas, las proteínas que se unen a las flavinas. Muchas de estas proteínas desempeñan un papel importante en el proceso de transferir hidrógeno del NADH o NADPH a otras moléculas, lo que ayuda a transportar el hidrógeno puro a las mitocondrias. Las flavoproteínas tienen un característico GxGxxG en el sitio donde se unen al fosfato en las flavinas. La “G” significa glicina y la “x” es un comodín: cualquier aminoácido, incluyendo la glicina.

Esto significa que tienen al menos tres glicinas susceptibles en esta región crítica de la proteína. Las flavoproteínas son moléculas que facilitan la transferencia de protones y electrones, y saben cómo evitar el deuterio al aprovechar una característica especial del hidrógeno que se conoce como túnel de protones.

El glifosato puede dañar todos estos compuestos que le acabo de mencionar. Una flavoproteína crítica es la succinato deshidrogenasa, la cual varios artículos califica como susceptible al glifosato, dice Seneff. Es la única enzima que desempeña un papel tanto en la fosforilación oxidativa como en el ciclo del ácido cítrico en las mitocondrias.

Además de los aminoácidos aromáticos, la ruta del ácido shikímico es esencial para la síntesis de riboflavina, la cual es una vitamina B y la principal precursora de las flavinas. Esto significa que la exposición al glifosato también puede causar deficiencia de riboflavina. El glifosato también causa daños al:

  • Aumentar la absorción de calcio en las células, lo que causa toxicidad en las neuronas.
  • Interferir con la capacidad de eliminar el glutamato de las sinapsis.
  • Interferir con la disponibilidad del manganeso, esto a su vez interrumpe y evita que el glutamato se convierta en glutamina no tóxica después de que se elimine de las sinapsis. La enzima responsable de la conversión también depende en gran medida de la glicina, que podría ser reemplazada por el glifosato.

El agua sin deuterio podría ser fundamental para el metabolismo

Según Seneff, parece que el agua sin deuterio, un compuesto poco valorado, desempeña un papel muy importante en el metabolismo, ya que su cuerpo tiene muchas formas de producirlo. Por ejemplo, el agua sin deuterio se produce a través de:

La síntesis y el metabolismo de ácidos grasos. Las enzimas que sintetizan los ácidos grasos incorporan el hidrógeno transportado por la NADPH. Este átomo de hidrógeno se seleccionó de forma cuidadosa para garantizar que no sea deuterio. Curiosamente, la lipoxigenasa es una proteína que se presenta durante condiciones de estrés y, según Seneff, es la proteína más capaz para elegir protones en lugar de deuterones.

En los casos graves de COVID-19 se produce en grandes cantidades. Parece que el virus desencadena un aumento de la lipoxigenasa, debido a que el virus captura el ácido linoleico (LA) dentro de la membrana viral. Sin embargo, la lipoxigenasa no es una flavoproteína y tampoco se une al hemo, lo que la hace resistente al daño del glifosato. Entonces, al activarla se convierte en una vía alternativa para solucionar el problema del deuterio mitocondrial.

El SARS-CoV-2 capta el LA de omega-6 mientras atraviesa la membrana celular, y luego el LA provoca que se produzca lipoxigenasa que convierte el LA en leucotrienos, moléculas de señalización que contienen macrófagos dañinos.

Pero en este proceso también se produce agua sin deuterio, al extraer dos átomos de hidrógeno de la grasa y combinarlos con oxígeno para producir agua. Considere que esta es solo otra forma en que el exceso de LA daña su cuerpo, pero con un motivo oculto que solemos desconocer.

Síntesis y metabolismo de esteroles, que incluyen colesterol, vitamina D, cortisol y hormonas sexuales.

Derivados de aminoácidos aromáticos, que incluyen melatonina y neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, así como la hormona tiroidea.

“Todas estas moléculas que pasan por estos complicados procesos se enfocan en llevar agua sin deuterio a las mitocondrias”, dice Seneff. “Quiero decir, es toda una obsesión para las células”. Además, nos habla sobre cómo los procesos que parecen tener efectos dañinos, en realidad son un esfuerzo por curar el cuerpo. Por ejemplo, este parece ser el caso cuando se trata de COVID-19:

“Creo que lo que sea que esté haciendo la biología, lo hace por una buena razón. Puede producir daños, pero es muy probable que hay una buena razón por la que necesita ese daño para sobrevivir a largo plazo. Está tratando de solucionar un problema grave y creo que eso es lo que está pasando con el SARS-CoV-2.

No solo induce esta lipoxigenasa, que produce agua sin deuterio, sino que luego crea este entorno inflamatorio que involucra a las plaquetas, los macrófagos, las células inmunitarias y a las células madre. Todo esto está involucrado en lo que sucede dentro de sus pulmones.

Mientras tanto, también aumenta la producción de ácido hialurónico. El ácido hialurónico puede captar el agua sin deuterio y producir agua estructurada. Entonces, tendrá agua estructurada dentro de los alvéolos de los pulmones y agua líquida en los espacios intersticiales.

Los vasos sanguíneos tienen fugas, los capilares tienen fugas. Por lo que todo se sale de los capilares hacia este espacio intersticial donde hay agua líquida, y está la lipoxigenasa que produce agua sin deuterio.

Entonces, se produce este ambiente de agua sin deuterio, que invita a los macrófagos a entrar, y entonces, las plaquetas liberan sus mitocondrias… las células madre también entran y liberan sus mitocondrias, y luego los macrófagos absorben las mitocondrias, y todo esto sucede en el espacio intersticial de los pulmones donde se encuentra el líquido. Por eso no puede respirar. Siente que se ahoga.

Quizás una de las funciones más importantes de las plaquetas es aferrarse a las mitocondrias y transportarlas hasta los macrófagos bajo condiciones de estrés. Entonces, lo que sucede es que todas estas mitocondrias se liberan en ese espacio intersticial y los macrófagos inducen esta macropinocitosis, donde absorben el agua y todo lo que hay en ella, incluyendo a las mitocondrias, y lo llevan hasta el interior del macrófago.

De hecho, se ha demostrado que las plaquetas pueden liberar mitocondrias en el entorno, y los macrófagos pueden absorberlas y utilizarlas como mitocondrias que funcionan a la perfección. Son procesos realmente asombrosos. Entonces, lo que están haciendo es restaurar la salud mitocondrial de las células inmunológicas”.

El daño por glifosato podría ser un factor importante en los casos graves de COVID-19

Como explicó Seneff, el glifosato daña las células inmunológicas, mientras más años tenga, mayores serán sus niveles de glifosato debido a que ha estado expuesto a esta sustancia durante años y, por lo tanto, sus células inmunológicas están dañadas. Curiosamente, Seneff señala que las comorbilidades de COVID-19 (obesidad, diabetes y presión arterial alta) también son enfermedades cuya prevalencia aumenta drásticamente con el tiempo, exactamente al mismo ritmo que el uso de glifosato en cultivos básicos.

“Entonces, sí, creo que todo se relaciona con el glifosato”, dice. “Si tiene niveles elevados de glifosato en sus tejidos, su respuesta al COVID-19 no será buena, y eso se debe a que [su cuerpo] está tratando de reparar las mitocondrias en las células inmunológicas, para que estas últimas puedan combatir el virus. Si no pueden producir ATP, entonces no pueden hacer su trabajo, por lo que el virus se hace más fuerte.”

Lo importante aquí es que esta es solo otra razón para hacer las modificaciones necesarias en su alimentación con el fin de eliminar su exposición al glifosato. No cabe duda que este químico daña sus células inmunológicas.

Recomendaciones alimenticias

La respuesta a este problema es, en primer lugar, comer alimentos orgánicos siempre que le sea posible. “Dejamos de comprar productos que no cuentan con la certificación orgánica y desde entonces nuestra salud ha mejorado bastante”, dice Seneff. “Y lo juro, esto es completamente cierto, por eso siempre le recomiendo a mis amigos que hagan lo mismo. Creo que al eliminar el glifosato, las mejoras de salud se vuelven evidentes, sin importar cuál es el problema”. Otras recomendaciones incluyen comer o beber más:

Alimentos ricos en azufre, como huevos orgánicos y mariscos Leche y mantequilla orgánica de animales de pastoreo. La mantequilla es uno de los alimentos con menor nivel de deuterio
Agua de glaciar, que es naturalmente baja en deuterio Grasas de origen animal, que también son bajas en deuterio
Hidrógeno molecular Alimentos ricos en probióticos como chucrut y vinagre de sidra de manzana

Además de ser económicos, los suplementos de glicina pueden ayudarlo a eliminar y reducir la toxicidad del glifosato. Recomiendo tomar entre 5 y 10 gramos al día. Tiene un ligero sabor dulce, por lo que puede usarlo como endulzante.

“Todo esto tiene sentido, porque ayudará a reducir el número de moléculas de glifosato”, dice Seneff. “Recuerde, el glifosato intentará sustituir a la glicina al momento de producir proteínas. Así que, si tiene niveles elevados de glicina en su cuerpo, será poco probable que el glifosato logre su objetivo”.

ACO
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