Por Manipadma Jena, IPS Noticias, 11 de febrero del 2021.

En el desierto de Gobi, los días con tormentas de polvo subieron de 18 a 57 entre 1960 y 2007, y en 2000 casi medio millón de personas se vieron afectadas por la sequía. Se prevé que la región septentrional del país se volverá más árida durante este siglo, ya que las precipitaciones anuales disminuyeron siete por ciento durante los últimos 76 años a pesar del aumento de las lluvias invernales.

Además del paisaje seco, los cambios en la disponibilidad de agua son una preocupación seria y creciente en este país sin salida al mar y enclavado entre el sur de Rusia y el norte de China.

“Aproximadamente 90 por ciento de la precipitación anual se pierde ahora por evapotranspiración. La alimentación del ganado es cada vez más escasa (en las estepas)”, comentó a IPS desde Ulaanbaatar, la capital de Mongolia, Batjargal Zamba, quien opera como punto focal del país ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Los medios de subsistencia tradicionales, los más afectados

Entre 1999 y 2002, y nuevamente entre 2009 y 2010, Mongolia se vio afectada por una serie de inviernos,  dzuds en mongol, extremadamente duros que provocaron la muerte de aproximadamente 10 millones de una población estimada de ganado de 44 millones.

El frío extremo y la capa de nieve helada pueden impedir que los animales lleguen a sus pastos y causar muertes masivas, en un territorio donde casi 70 por ciento de los pastizales están degradados, según la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (Jica, en inglés).

Este es un factor de impulso importante para la enorme migración de pastores tradicionales de camellos, yaks, cabras y ovejas a Ulaanbaatar, a orillas del río Tuul en el centronorte del país. La disponibilidad urbana de mejores servicios de salud, educación y mercado se suma como alicientes al éxodo rural.

Casi la mitad de los 3,2 millones de habitantes de Mongolia residen en su capital, y la ciudad se enfrenta a una contaminación atmosférica incontrolable, lo que empeora los impactos climáticos.

Ulaanbaatar, al igual que otras ciudades de Mongolia, tiene concentraciones de contaminación del aire, principalmente por la quema de carbón para calentar los hogares, casi seis veces más altas que las pautas de calidad del aire recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En Mongolia, tradicionalmente seca, las inundaciones repentinas se han convertido en una nueva característica. Dado que el aire más cálido tiene mayor capacidad para transportar humedad en forma de vapor de agua, el calentamiento global ya está provocando lluvias extremas.

En el verano boreal, la temperatura 2,24 ° C más alta de Mongolia está derritiendo la nieve más rápido, descongelando el permafrost, tanto que no solo el vasto desierto de Gobi en el sur se ve afectado, sino que devastadoras inundaciones repentinas han llegado a la capital,  destruyendo carreteras y viviendas por el camino, según contó Zamba.

Estos peligros naturales que se producen por cambios en la dinámica climática frecuentemente afectan a Mongolia con grandes pérdidas y daños a los sectores agrícola y ganadero, obstaculizando los esfuerzos de reducción de la pobreza, causando conmociones económicas y contribuyendo a la migración insostenible del campo a la ciudad.

Con un ingreso por habitante de menos de 4.295 dólares anuales, Mongolia ocupa el puesto número 106 a nivel mundial en ese indicador, según el Banco Mundial.

Medidas de control climático

Según el Ministerio de Medio Ambiente y Turismo de Mongolia, el gobierno ha adoptado una serie de medidas, que incluyen:

  • Programa Nacional de Cambio Climático (2011),
  • Contribución prevista determinada a nivel nacional (2015),
  • Política de desarrollo verde (2015),
  • Visión de Desarrollo Sostenible 2030 (2016), y
  • Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, en inglés) aprobadas en 2019 y recién actualizadas.

El elemento central para implementar el Acuerdo de París sobre cambio climático, de 2015, son las NDC de cada una de las 196 Partes de la CMNUCC. Las NDC son metas nacionales y voluntarias que destacan acciones climáticas,  políticas y medidas que los gobiernos se comprometen a implementar en respuesta a la crisis climática y como contribución a la acción mundial para contener el calentamiento planetario.

Mongolia participa estrechamente en los esfuerzos internacionales para mitigar el cambio climático y sus impactos. Es uno de los 63 países que está siendo apoyado por el Paquete para la Acción Climática Mejorada (CAEP, en inglés), una iniciativa de la Asociación NDC (NDCP, en inglés), surgida en 2016 en el marco de la CMNUCC, para brindar asistencia financiera y técnica a fin de mejorar las NDC y acelerar su implementación.

Las NDC de Mongolia, que describen y comunican las acciones climáticas posteriores a 2020 de su gobierno, se aprobaron en noviembre de 2019. En ellas, Mongolia tiene la intención de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en 22,7 por ciento para 2030, en comparación con el escenario de fines del siglo pasado.

Este objetivo excluye el uso de la tierra, el cambio de uso de la tierra y la silvicultura Para reducir las emisiones, se centrará en el sector energético, a saber, la producción de energía, el consumo de energía y las pérdidas de transmisión. En el sector no energético, se centrará en la agricultura, la industria y la conversión de residuos en energía.

La adaptación en el sector de los medios de subsistencia, especialmente en las soluciones basadas en la naturaleza para la conservación del agua, también se destaca en las NDC.

“Además, si se implementan medidas de mitigación como la captura y secuestro de carbono, tecnologías de conversión de residuos en energía, que son pocas en los países en desarrollo, bajo un mecanismo financiero internacional y apoyo técnico, Mongolia podría lograr una reducción del 27,2 por ciento en las emisiones nacionales totales de GEI”, dijo Zamba.

“Esto incluiría la captura de gas metano de la minería del carbón, la conversión de residuos en energía, particularmente utilizando los masivos vertederos de residuos de la ciudad de Ulaanbaatar”, explicó el punto focal de la CMNUCC.

Además, amplió, “al hacer más verde la región de la estepa, que cubre más de las tres cuartas partes del territorio nacional, el aumento de la cubierta forestal generaría un sumidero de carbono sustancial para su eliminación y la reducción en total (de GEI), hasta 40,9 por ciento”.

Las laderas de las montañas mongolas están cubiertas de especies autóctonas como los alerces y cedros siberianos, piceas, pinos, abedules y álamos.

Desde que asumió en julio de 2020, el actual gobierno del presidente Jaltma Battulga incrementó las acciones para mitigar y adaptarse al cambio climático, mediante un plan de acción climática intersectorial e integral que involucra hasta nueve ministerios.

El CAEP también ha ayudado en varios frentes, haciendo que las acciones climáticas de Mongolia sean más sólidas e intersectoriales.

En el marco del CAEP, el gobierno mongol se asoció desde su llegada con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Banco Asiático de Desarrollo (ADB), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), el Instituto de Crecimiento Verde Global (GGGI) y el Instituto de Ambiente de Estocolmo (SEI), entre otras instituciones.

“El CAEP facilitó la integración de la implementación de NDC en nuestros planes de acción y estrategias nacionales. Mongolia aspira a alcanzar emisiones netas cero para 2050”, estimó Zamba.

Enkhbat Altangerel, director general del Ministerio de Medio Ambiente y Turismo de Mongolia, dijo a IPS desde Ulaanbaatar que  “Mongolia se unió a la Alianza NDC en 2017 y desde entonces ha sido un miembro activo.

“Se alcanzaron varios logros importantes en el marco de la cooperación, como un plan de asociación que se desarrolló y aprobó, y se creó la plataforma en línea y de coordinación de Socios NDC. Esta fue una medida pionera en el campo y actualmente la plataforma funciona como el principal mecanismo de coordinación y seguimiento de NDC a nivel nacional”, aseguró.

La participación del sector privado es esencial y prioritaria en la implementación de políticas climáticas, sostuvo Altangerel.

Ya dos bancos comerciales del sector privado, XacBank y el Banco de Comercio y Desarrollo, están designados como Entidades Acreditadas para el Fondo Verde para el Clima (FVC) y pueden desembolsar créditos ofrecidos por esa institución, dependiente de la CMNUCC, para grandes proyectos solares.

El gobierno también ha propuesto una Corporación de Finanzas Verdes de Mongolia en cooperación con ese Fondo, con la intención de que se convierta en el principal organismo nacional de financiamiento verde.

Se calcula que la implementación de las NDC desde  2019 hasta 2030, incluidos los planes de mitigación y adaptación, costará 11 500 millones de dólares, puntualizó Zamba.

Paso acelerado hacia las energías renovables

Con entre 220 y 260 días despejados y soleados cada año, se conoce a Mongolia como la Tierra del Cielo Azul Eterno. El ADB estima que el potencial combinado de energía eólica y solar del país es equivalente a 2600 gigavatios (GW) de capacidad instalada o 5457 teravatios hora de generación de electricidad limpia por año.

La cantidad es suficiente para satisfacer la demanda de energía del país de alrededor de 1,2 GW, según datos de 2018, y permitirle exportar el resto, pero hay un problema, el sector energético mongol depende del carbón, que emite dos tercios de sus GEI. Por lo barato y abundante, las centrales térmicas a carbón representaron un total de 96,1 por ciento del suministro  de electricidad en 2015.

Pero eso está a punto de cambiar

«Los sectores más emisores son la energía y la agricultura», admitió Altangerel en la entrevista realizada por Skype, «pero en la energía renovable es donde se encuentran nuestros principales logros de mitigación, hasta ahora».

A partir de una mezcla renovable actual  que contribuye con 20 por ciento de la generación total de electricidad –donde dominan la energía eólica y solar, con presencia también de la hidroeléctrica y geotérmica-, se apuesta a contar con un total de 1356 MW para 2030, lo que es el triple de la capacidad instalada ahora.

Para reducir la generación de energía sucia, Mongolia también instalará su primer sistema de almacenamiento de energía de batería avanzado a gran escala en asociación con ADB, facilitado por CAEP.

Las energías renovables también proporcionarán la calefacción urbana en el crudo invierno de Mongolia, donde los pobres de las ciudades utilizan ahora carbón, madera e incluso neumáticos de caucho.

Facilitar las asociaciones del sector privado

La participación del sector privado es esencial en la implementación de acciones climáticas, dijo Altangerel.

“No estamos pidiendo ayuda al sector privado; los estamos coaccionando. ¡Con incentivos, por supuesto!», dijo con humor Zamba. En las economías en desarrollo, las asociaciones público-privadas son esenciales y los gobiernos tienen escasos recursos, consideró.

El gobierno ha priorizado la cooperación con el sector privado en la implementación de las NDC y las políticas relevantes.

Después de que XacBank, una de las grandes instituciones financieras comerciales de Mongolia, se convirtiera en 2019 en la primera entidad acreditada del sector privado para el FVC, el banco desembolsa préstamos ecológicos proporcionados por ese Fondo a grandes proyectos solares.  El Banco de Comercio y Desarrollo fue el segundo.

Mongolia también ha propuesto una Corporación de Finanzas Verdes de Mongolia en cooperación con el mismo FVC, que se convertirá en el principal organismo nacional de financiamiento verde.

“Considerando la eficiencia y el rápido proceso del programa CAEP, nuestro gobierno planea ampliar su colaboración con la Asociación NDC a nivel sectorial para la implementación de objetivos y actividades de NDC específicos del sector”, dijo Altangerel.

T: MLM/Ed: EG

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