Por Dr. Joseph Mercola, Mercola, 14 de enero del 2021.

HISTORIA EN BREVE

  • Aunque algunas vacunas contra el COVID-19 recibieron autorización de uso de emergencia, los ensayos clínicos de la etapa 3 aún no están completos. Los datos de algunos puntos finales ni siquiera se recopilarán 24 meses después de la inyección. Como tal, todavía son experimentales por completo
  • Los efectos secundarios de las vacunas contra el COVID-19 aún son desconocidos. También se desconoce si podría afectar la fertilidad, y eso es una preocupación real ya que la vacuna hace que su cuerpo produzca anticuerpos contra la proteína Spike del SARS-CoV-2, y las proteínas Spike a su vez contienen proteínas homólogas de sincitina que son esenciales para la formación de la placenta. Si el sistema inmunológico de una mujer comienza a reaccionar contra la sincitina-1, entonces podría volverse infértil

En su videoinforme del 24 de diciembre de 2020, titulado “El futuro de las vacunas”, el periodista de investigación James Corbett analiza cómo la nueva vacuna contra el COVID-19 sienta las bases para la experimentación médica no consensuada en todas las personas.

Como señaló Corbett, si el establecimiento médico internacional se sale con la suya, nada volverá a la “normalidad” hasta que las autoridades sanitarias mundiales hayan determinado que existe una vacuna eficaz contra el COVID.

Sin embargo, es posible que no volvamos a la normalidad a la que estamos acostumbrados o esperamos. Desde el comienzo de la pandemia, los líderes mundiales advirtieron que el distanciamiento social, uso de cubrebocas, restricciones para viajar y otras medidas se convertirían en parte de nuestra “nueva normalidad”.

Sea como sea, el discurso que escuchamos de personas como Bill Gates, el Dr. Anthony Fauci y otros líderes mundiales, es que cualquier sentido de normalidad será esquivo hasta que, o a menos que, la población mundial se aplique la vacuna contra el SARS-CoV-2.

Un mundo lleno de vacunas

“Se prepara al público para una campaña mundial de vacunas sin precedentes”, dice Corbett. Sin embargo, un problema importante es que las vacunas actuales contra el COVID-19 aún se encuentran en la etapa experimental. Aunque recibieron autorización de uso de emergencia, aún no han completado los ensayos clínicos de la etapa 3. Los datos de algunos puntos finales ni siquiera se recopilarán hasta 24 meses después de la inyección.

Otro problema es que los efectos secundarios adversos de las vacunas contra el COVID aún son desconocidos debido a la velocidad con la que se desarrollaron.

Incluso si solo hay un caso grave por cada 1 000 personas, eso equivaldría a 100 000 personas dañadas por la vacuna por cada 100 millones de personas vacunadas, un precio elevado para una infección que tiene una tasa de letalidad general por infección no institucionalizada de solo el 0.26 %. Entre las personas menores de 40 años, la tasa de mortalidad por infección es de apenas un 0.01 %, que es más baja que la de la influenza estacional.

Un tercer tema en el que Corbett se centra en su informe es el hecho de que las vacunas contra el COVID-19 son “diferentes a cualquier vacuna que se haya utilizado antes” y “por muy diferentes que parezcan estas vacunas, solo representan el comienzo de una transformación completa de la tecnología de vacunas que se lleva a cabo hoy en día en laboratorios de investigación de todo el mundo”.

Las vacunas contra el COVID-19 podrían ser tan efectivas como se anuncian

En una nota importante, aunque las vacunas de Pfizer y Moderna reportaron tasas de éxito muy altas, su “éxito” solo se mide por su capacidad para disminuir los síntomas comunes del COVID-19, como la tos y el dolor de cabeza.

Como se explica en el artículo: “Cómo se manipulan los ensayos de la vacuna contra el COVID-19“. Las vacunas no se evalúan por su capacidad para prevenir infecciones, reducir el riesgo de hospitalización ni reducir el riesgo de muerte. Y, debido a que la vacuna no puede reducir la infección, las hospitalizaciones o las muertes, no pueden acabar con la pandemia, a pesar de que este es su principal punto de venta. Además, como señaló Corbett:

“Se dice que los estudios involucraron a decenas de miles de personas, pero en el ensayo de Pfizer, solo se reportó que 170 de ellas se ‘diagnosticaron con COVID-19’ durante el ensayo. De ellas, 162 estaban en el grupo de placebo y ocho en el grupo de vacuna.

A partir de esto, se deduce que la vacuna evitó que entre 154 y 162 personas desarrollaran la enfermedad, o el ’95 %’. Pero de acuerdo con el British Medical Journal, ‘se reporta una reducción relativa del riesgo, no de una reducción absoluta del riesgo, que parece ser inferior al 1 %”.

El COVID-19 marca el comienzo de una nueva gama de vacunas

Volviendo al punto principal del informe de Corbett, las vacunas contra el COVID-19 que están en desarrollo son diferentes a cualquier otra vacuna. Son vacunas de ARNm y no funcionan como las vacunas convencionales. En resumen, los ARN son moléculas que codifican determinadas proteínas. El ARN que se utiliza en las vacunas contra el COVID-19 codifica la proteína Spike del SARS-CoV-2.

La idea es que, al inyectar este ARN, sus propias células comenzarán a producir y secretar la proteína Spike del SARS-CoV-2. Su sistema inmunológico responderá a la presencia de esta proteína viral y producirá anticuerpos. Es importante comprender que esta tecnología no está probada por completo, y no se sabe cómo esta programación de ARN podría afectar su salud en los próximos años. De acuerdo con Corbett:

“El término ‘vacunación’ pasó a referirse al proceso general de introducir inmunógenos o agentes infecciosos en el cuerpo con el fin de estimular el sistema inmunológico para combatir las infecciones. Pero no es así como funcionan las vacunas de ARNm.

A diferencia de las vacunas que implican introducir un inmunógeno en el cuerpo, las vacunas de ARNm quieren introducir ARN mensajero en el cuerpo para ‘engañar’ a las células y hacer que produzcan inmunógenos para estimular la respuesta inmunológica.

A pesar del argumento del hombre de paja de que la oposición a la vacuna proviene de personas ignorantes que están preocupadas por ‘recibir una inyección con microchips’, existen preocupaciones genuinas sobre la seguridad a largo plazo de estas vacunas provenientes de la comunidad científica, e incluso de denunciantes dentro de las filas de los propios fabricantes de las grandes empresas farmacéuticas”.

El 1 de diciembre de 2020, dos de esos denunciantes, el Dr. Wolfgang Wodarg, ex presidente de la Asamblea Parlamentaria del Comité de Salud del Consejo de Europa, y el Dr. Michael Yeadon, ex vicepresidente y director científico de Pfizer Global R&D, presentaron una petición a la Agencia Europea de Medicina para que detuviera los ensayos clínicos de fase 3 de la vacuna de ARNm de Pfizer hasta que fueran reestructurados para tratar los problemas graves de seguridad.

Preocupaciones de seguridad

Las cuatro preocupaciones de seguridad especificadas en la petición a la Agencia Europea de Medicamentos son:

1.El potencial de formación de anticuerpos no neutralizantes que pueden provocar una reacción inmunológica exagerada (denominada potenciación inmunológica paradójica o amplificación inmunológica dependiente de anticuerpos) cuando la persona se expone al virus real “silvestre” después de la vacuna.

La amplificación dependiente de anticuerpos se ha demostrado en varios ensayos de vacunas contra el coronavirus en animales. Aunque los animales toleraron bien la vacuna en un principio y tuvieron fuertes respuestas inmunológicas, luego enfermaron muy grave o murieron cuando se infectaron con el virus. En pocas palabras, la vacuna incrementó su susceptibilidad al virus y los hizo más propensos a morir a causa de la infección.

2.La vacuna de ARNm de Pfizer contiene polietilenglicol (PEG) y los estudios demostraron que el 70 % de las personas desarrollaron anticuerpos contra esta sustancia. Esto sugiere que la PEG podría provocar reacciones alérgicas fatales en muchas personas que reciban la vacuna.

De hecho, a los pocos días del lanzamiento de la vacuna, comenzaron a llegar reportes de personas que tenían reacciones anafilácticas muy mortales, lo que creó las advertencias de que las personas con alergias conocidas no deberían aplicarse la vacuna de Pfizer. Desde entonces, los receptores de la vacuna de ARNm de Moderna también han reportado reacciones anafilácticas.

3.La vacuna de ARNm hace que su cuerpo produzca anticuerpos contra la proteína Spike del SARS-CoV-2 y las proteínas Spike a su vez contienen proteínas homólogas de sincitina que son esenciales para la formación de placenta. Si el sistema inmunológico de una mujer comienza a reaccionar contra la sincitina-1, entonces podría volverse infértil.

Este es un tema que ninguno de los estudios sobre vacunas analiza. La vacunación masiva de mujeres en edad fértil contra el COVID-19 podría tener la devastadora consecuencia de causar infertilidad masiva si provoca una reacción inmunológica contra la sincitina-1. La petición establece que esta posibilidad se debe “descartar por completo” antes de que se lleven a cabo estos planes.

4.Los estudios tienen una duración muy breve para permitir una estimación realista de los efectos secundarios. Dependiendo de cuáles sean esos efectos, millones de personas podrían estar expuestas a un riesgo inaceptable a cambio de un beneficio mínimo.

En una entrevista de un fragmento que aparece en el Informe Corbett, Del Bigtree le preguntó a Wodarg cómo podemos asegurarnos de no cometer el mayor error científico de la historia con esta campaña de vacunas. Wodarg respondió:

“Protégete, protege a tus vecinos y amigos para que no reciban esta vacuna y demuestra la evidencia. Tienes que decirles a los políticos que los culparás por lo que hacen. Creo que se trata de una traición. Porque ellos nos traicionan. Y las personas que traicionan por lo general reciben un castigo, y no lo olvidaremos si lo hacen con nosotros”.

El desarrollo de nuevas tecnologías médicas

Aunque las vacunas contra el COVID-19 no contienen microchips rastreadores, de hecho, podemos apreciar un futuro en el que las etiquetas de puntos cuánticos y los biosensores de hidrogel probablemente se utilizarán en las vacunas, y permitirán mucho más que solo identificar o rastrear su estado de vacunación.

Podrán recopilar y transmitir todo lo que sucede en su cuerpo. Se desconocen las ramificaciones de entregar todos estos datos biológicos a una máquina impulsada por inteligencia artificial dirigida por una élite tecnocrática empeñada en poseer todos los recursos del mundo.

Existe un estudio en desarrollo que quiere evaluar cómo un biosensor implantable, que monitorea de manera continua la química de su cuerpo, se puede usar como un sistema de alerta temprana para brotes de enfermedades, ataques biológicos y pandemias al enviar una señal cuando detecta el inicio de una infección. Otras tecnologías médicas en desarrollo incluyen:

  • Vacunas comestibles
  • Los sistemas de administración de vacunas por control remoto, por ejemplo, una esfera de malla de hidrogel que contiene una vacuna se puede inyectar debajo de la piel y, cuando se consume una sustancia en particular que disuelve el hidrogel, se libera la vacuna. La prueba de concepto se puso a prueba en 2014
  • Nanorobots autónomos de ADN que pueden transportar cargas moleculares a sus células
  • Microdispositivos que cambian de forma, llamados “theragrippers” que, cuando se colocan en el tracto gastrointestinal, liberan los medicamentos

Como señaló Corbett:

“Nanobots. Dispositivos bioelectrónicos que cambian de forma. Vacunas por control remoto. Esto no es cosa de ciencia ficción sino de hechos científicos, y el precedente durante la era del COVID para apresurar el uso de tecnologías médicas experimentales y no probadas en la parte posterior de una crisis declarada es el mismo precedente que se podría usar en un futuro para sentar estas tecnologías inyectables en las personas.

Estas inyecciones son parte de un elaborado sistema de control biológico, económico y político que es financiado por poderosos intereses especiales”.

Hechos indiscutibles

Mientras que la élite tecnocrática detrás del Gran Reinicio insiste que no hay nada nefasto en ninguna de estas tecnologías experimentales, incluyendo las vacunas de ARNm, parece inevitable el hecho de que nos llevarán a un futuro que una gran mayoría de personas nunca elegiría, dada la oportunidad. Corbett señala:

“A pesar de las protestas de aquellos como Bill Gates que tienen un interés financiero en estas vacunas experimentales, y las grandes corporaciones farmacéuticas que venden estas vacunas, y los gobiernos sobornados por el cartel internacional de salud pública para comprar estas vacunas y presionar a sus público para aceptarlos, y los medios corporativos que confían en estas grandes corporaciones farmacéuticas para sus dólares publicitarios, algunos datos sobre estas nuevas vacunas contra el coronavirus son indiscutibles:

Son las vacunas más apresuradas de la historia

Los fabricantes se deslindan de problemas si sus vacunas experimentales causan daño.

Los ensayos clínicos que prueban la seguridad de estas inyecciones no han terminado, lo que significa que cada persona que se la aplica se convierte en un conejillo de indias y un experimento médico.

Las vacunas de ARNm de Pfizer y Moderna son parte de una clase experimental de inyección que nunca antes se había administrado a todas las personas;

No se ha probado la capacidad de estas vacunas para prevenir la infección o la propagación del SARS-CoV-2 y no se pretende que lo hagan.

Y no hay ningún dato a largo plazo sobre estas vacunas para determinar cuáles podrían ser sus efectos sobre la fertilidad, el potencial activo del patógeno o cualquier otra reacción adversa grave”.

No se puede negar que esto represente el experimento más imprudente y descarado de la historia del mundo. Nunca antes se había obligado a miles de millones de personas para que se sometieran a un procedimiento médico invasivo y completamente experimental debido a una enfermedad con una tasa de supervivencia superior al 99 %.

Sin duda, las personas que deseen ser los sujetos de prueba en este experimento en curso deberían tener la libertad de convertirse en conejillos de indias para los fabricantes de medicamentos.

Pero cada mandato o compulsión para imponer la vacuna a un receptor que no lo desea sienta un precedente peligroso, un precedente que un día conducirá a una población rastreada y vigilada incapaz de resistir la próxima generación de bioelectrónica inyectable.

Esto no es un juego ni una prueba. Se pide a miles de millones de personas que participen en un gran experimento, no solo un experimento en tecnología médica, sino un experimento de cumplimiento y confianza ciega.

Existe mucha presión para decir que sí y estar de acuerdo con la multitud en este experimento. Pero si perdemos la libertad de decir “no” a esto, entonces podemos perder el control sobre nuestra autonomía corporal y, en última instancia, nuestra humanidad, para siempre”.

ACO
A favor de la salud, la justicia, las sustentabilidad, la paz y la democracia.