Por Dr. Joseph Mercola, Mercola, 06 de noviembre del 2020.

HISTORIA EN BREVE

  • Desde principios de 1990, los científicos han estado desarrollando un castaño americano modificado genéticamente para que sea resistente a un hongo que casi extermino la especie
  • Los bosques ubicados en la costa este de los Estados Unidos alguna vez fueron el hogar de miles de millones de castaños americanos, los cuales mantuvieron a animales y humanos
  • Los granjeros solían engordar a sus cerdos y vacas al dejar que buscaran castañas en otoño, mientras que los Apalaches las cosechaban y vendían

Desde mucho antes de la llegada de los primeros colonos en América del Norte hasta mediados de 1950, había miles de millones de castaños americanos (Castanea dentata) cubriendo los bosques desde Maine hasta Florida. Los árboles podrían crecer más de 100 pies de alto y 9 pies de diámetro. De hecho, se descubrió un castaño de 100 años en Maine en el 2015, con una altura de hasta 115 pies.

Aunque son muy majestuosos, estos árboles también producían frutos secos que se podían comer asados y sin cáscara, o para preparar harina y budines. Los primeros nativos americanos usaban las hojas como medicina y la madera era la primera opción para construir cabañas.

Muchas veces, los primeros 50 pies del tronco no tenían ramas, lo que lo convertía en una excelente opción para la construcción. Los árboles crecen rápido y no se pudren, por lo que fueron una buena opción para crear postes de teléfono y durmientes de ferrocarril.

El New York Times informa que, en 1915, un autor estimó que era el “árbol más utilizado” en los Estados Unidos. A medida que se colonizó América del Norte, los castaños americanos fueron la base de la agricultura de los Apalaches. El New York Times informa que, en 2005, el historiador Donald Davis escribió lo siguiente:

“Con la muerte de los castaños, el mundo entero se vio afectado, al eliminar las prácticas de los Apalaches durante más de cuatro siglos”.

El castaño americano también proporciono alimento a los animales del bosque, incluyendo ciervos, ardillas y osos. A diferencia de los robles con ciclos irregulares de fruto, los castaños producen frutos todos los años. Los agricultores locales dejaban que sus cerdos y ganado se alimentaran de las castañas que habían caído al suelo a finales del otoño.

Una plaga redujo los árboles a arbustos

Cerca del siglo XX, llego un hongo que casi extermino a los castaños americanos en los Estados Unidos por medio de viveros infectados e importados de China. El Centro Nacional de Información sobre Especies Invasoras del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos informa que se identificó la plaga por primera vez en castaños moribundos en el zoológico del Bronx.

El hongo conocido como Cryphonectria parasitica pudo haber llegado en 1893 y no pasó mucho tiempo para que los estados comenzaran a informar sobre la muerte de los castaños americanos. En la actualidad, los árboles son tan inusuales que aparecen en la prensa nacional cada que se descubre uno en la naturaleza.

Sin embargo, como informa The American Chestnut Foundation, el árbol no se ha extinguido por completo, sino que se considera como “casi extinto” ya que el hongo no afecta las raíces. El castaño americano es muy susceptible al hongo, al igual que el castaño europeo. El castaño chino tiene cierta resistencia a la infección, ya que solo causa un pequeño daño en la corteza.

El hongo es un ascomiceto, también conocido como hongos del saco, ya que tiene una estructura en forma de saco con cuatro a ocho esporas en etapa sexual. Algunos de los ascomicetos más grandes y conocidos son los hongos morel y las trufas. Otros patógenos del mismo grupo incluyen los que causan la enfermedad del olmo holandés y la sarna del manzano.

El hongo puede infectar un árbol a través de pequeñas aberturas en la corteza, algunas tan pequeñas como las que hacen los insectos. El hongo luego crece debajo de la corteza y produce ampollas de color marrón amarillento. La infección se traslada alrededor del tronco, lo que impide el flujo de nutrientes y el agua.

La infección se conoce como plaga, quizás porque las ramas mueren muy rápido. Sin embargo, el hongo puede infectar ramas, tallos y troncos de cualquier tamaño. Crece muy rápido y continúa creciendo después de que el árbol muere.

Dado que la enfermedad no afecta las raíces, la especie continúa sobreviviendo al enviar brotes a través del tocón. Sin embargo, en algunos momentos se ven afectados por la enfermedad. Sin embargo, una encuesta del Servicio Forestal de la USDA encontró que puede haber 60 millones de brotes creciendo en los bosques de Nueva York.

Llegada de los castaños genéticamente modificados

Aunque Estados Unidos ha experimentado la extinción de otras plantas y animales, al parecer el castaño americano tiene un factor emocional que ha causado una modificación genética con la esperanza de recuperar más árboles. El New York Times informa que esto pudo haber comenzado en 1989 cuando Herb Darling recibió una llamada sobre un castaño americano en su propiedad.

El árbol era muy alto y cerca de dos pies de ancho, pero también estaba muriendo por este hongo. Incapaz de salvar el árbol, decidió salvar las semillas. Pero como el árbol no estaba produciendo semillas, buscó un árbol para fertilizar las flores durante la primavera.

Después de un intento fallido, el árbol produjo cerca de 100 nueces. Plantó algunas y envió las otras a Charles Maynard y William Powell, genetistas de árboles de la Facultad de Ciencias Ambientales y Silvicultura de la Universidad Estatal de Nueva York. Así comenzó el movimiento para diseñar un nuevo castaño americano que pudiera resistir la plaga.

Aunque esto tiene el objetivo de que estos árboles comiencen a repoblar los bosques, los resultados pueden ser desastrosos. En un comienzo, Darling buscó el apoyo de la American Chestnut Foundation, pero el grupo no confiaba en la ingeniería genética.

El primer esfuerzo de insertar un compuesto antimicrobiano en los genes del árbol se originó en las ranas. Después de varios años, esto se detuvo cuando el equipo no quería que las personas tuvieran problemas con un árbol que contaba con la genética de anfibios. El siguiente paso fue buscar un gen que resistiera el castaño chino que no tuviera problemas con el hongo.

Sin embargo, como descubrieron los científicos, el castaño chino es un organismo complejo que utiliza muchos genes diferentes para protegerse de la plaga. En 1997, Powell encontró un artículo científico que describía cómo un gen del trigo tenia oxalato oxidasa que protegía una planta contra el hongo del castaño que produce oxalato.

Científicos frustrados por las regulaciones

En 2013, el equipo anunció que logro crear una versión del castaño americano que podría defenderse de Cryphonectria parasitica. Cada versión sucesiva del árbol lleva el nombre de Darling. Este es el Darling 58.

En 2018, Powell habló en una reunión del American Chestnut Foundation para explicar su proyecto de investigación. Advirtió a los asistentes que cómo se habían superado muchos de los obstáculos para producir un árbol genéticamente modificado resistente a la plaga del castaño, ahora enfrentan la aprobación para plantar estos árboles en la naturaleza.

El proceso de aprobación comenzó con un informe de 3000 páginas para la USDA que es la responsable de regular las plantas modificadas genéticamente. El equipo también planea presentar solicitudes para que la FDA pueda examinar la seguridad de los frutos secos, así como con la EPA para revisar el impacto que el árbol puede tener bajo la ley federal de pesticidas. El New York Times informó lo siguiente sobre la reunión:

“‘¡Esto es más complicado que la ciencia!’, Dijo una persona del público. “Lo es”, asintió Powell. “La ciencia es divertida, pero esto es frustrante”. (“Ser regulado por tres agencias diferentes es muy exagerado”, dijo más tarde. ‘Eso detiene las innovaciones relacionadas a la conservación del medio ambiente’)”.

Es importante recordar que liberar organismos modificados genéticamente en la naturaleza conlleva un riesgo. Aunque los investigadores pueden sentirse frustrados por las regulaciones, sin al menos un poco de control ahora en vigor, el suministro de alimentos podría verse muy afectado.

Tal como están las cosas, existe un porcentaje significativo de los alimentos del supermercado que contienen algún tipo de ingredientes genéticamente modificado. El Centro de Seguridad Alimentaria menciona los posibles riesgos para la salud que pueden plantear las alteraciones genéticas de los alimentos. Las cuales incluyen:

  • Toxicidad
  • Reacciones alérgicas
  • Resistencia a los antibióticos
  • Inmunosupresión y cáncer
  • Mala nutrición

No se ha identificado el impacto de los árboles genéticamente modificados

Sin embargo, mientras los científicos le explicaron al New York Times que planean presentar un informe a la FDA para juzgar la seguridad alimentaria de las castañas, Gary Ruskin, codirector de US Right to Know, escribe que la FDA ha aclarado que no evalúan la seguridad de los alimentos genéticamente modificados.

“Como explica Jason Dietz, analista de políticas de la FDA sobre los alimentos genéticamente modificados: ‘Es responsabilidad del fabricante asegurarse de que el producto sea seguro’. O, como dijo Theresa Eisenman, la portavoz de la FDA: ‘es responsabilidad del fabricante asegurarse de que los alimentos genéticamente modificados sean seguros.’”

En un documento técnico elaborado por The Campaign to STOP GE Trees, Biofuelwatch y Global Justice Ecology Project, proponen que el castaño americano GM podría determinar si las personas “apoyarán la biotecnología para conservar los bosques”, al abrir el camino para más árboles de este tipo. Citan al genetista David Suzuki, quien explica lo siguiente:

“Aún estamos comenzando a comprender lo que estamos haciendo. Aplicar estas ideas de una manera tan acelerada es muy peligroso, porque aún se desconocen cuáles serán los impactos a largo plazo de todo esto”.

Mientras Powell y Maynard avanzan con el apoyo del American Chestnut Foundation y otros interesados en poblar el bosque con árboles genéticamente modificados, La campaña STOP GE Trees arroja muchas preguntas sobre la seguridad y el futuro del medio ambiente que no se han solucionado.

“Localizar y monitorear el progreso de todos los árboles GM y su descendencia será casi imposible, en especial durante un largo período de tiempo. Se ha hablado sobre la posibilidad de plantar árboles genéticamente modificados por etapas, para mejorar su seguimiento. Sin embargo, la lógica y experiencia con cultivos GM sugieren que eso no es factible.

Liberar árboles GM en bosques naturales genera algunas preguntas y preocupaciones importantes sobre los riesgos. ¿Los frutos secos GM son seguros para comer? ¿Esto será seguro para los suelos, las vías fluviales, los hongos, los polinizadores y otras especies en los ecosistemas forestales?

¿Será dañino inhalar polen de especies GM? ¿Introducir los arboles GM representa un riesgo para los pocos árboles que quedan, o para los que se encuentran en los programas de reproducción híbrida?

Las abejas, las mariposas, las ardillas, los pájaros y los seres humanos pueden acarrear las nueces y el polen, mientras que el polen también puede ser trasladado por el viento. Una vez que estos árboles se liberen en los bosques, todo será irreversible. No hay forma de evitar que los árboles se propaguen, incluso a través de fronteras culturales o jurisdicciones.

Antes de que podamos evaluar los riesgos, primero debemos saber si contamos con las herramientas, la información, el tiempo y la sabiduría para evaluar los riesgos de manera adecuada. Solo entonces podremos determinar si vale la pena correr los riesgos”.

La biotecnología podría desviar las iniciativas naturales

Anne Petermann escribió en Scranton Times-Tribune que plantar estos árboles abre el camino a otras plantas riesgosas. El hecho es que no es posible reemplazar un árbol salvaje. Peterman dice que esto “no es una restauración, sino un experimento sin control”.

Es imposible tener la misma cantidad de castaños americanos que en el siglo XX. Sin embargo, existen otras áreas de investigación en curso para ayudar a que la especie se recupere. El primero es la cría para crear resistencia. Los investigadores han tratado de cruzar castaños chinos con castaños americanos.

Sin embargo, el castaño chino es mucho más corto y ancho en lugar de ser alto y recto. Aunque el proceso ha sido lento, la American Chestnut Foundation ha tenido cierto éxito en desarrollar un híbrido de castaño americano (15/16) con una mayor resistencia y forma. Buscan impulsar la producción de semillas de ciertos árboles que parecen ser resistentes a las plagas para plantarlos en algunos sitios de prueba.

Otra parte de la investigación se ha enfocado en disminuir la virulencia de los hongos. Los experimentos con castaños infectados demuestran que los hongos habían desarrollado hipovirulencia o una menor toxicidad para los árboles. Los investigadores encontraron ARN bicatenariodentro de los hongos que luego descubrieron que era un virus. El virus causó una menor virulencia en el hongo.

Se cree que este tratamiento podría ser prometedor en Europa y Michigan. Por desgracia, no ha tenido el mismo éxito en la costa este de América del Norte. Los investigadores han podido tratar infecciones individuales, pero esta estrategia depende de la naturaleza. Petermann considera que los árboles genéticamente modificados podrían afectar la reintroducción de árboles naturales.

“No hay forma de saber cómo responderán en la naturaleza debido a que se desarrollaron en un laboratorio de una manera que nunca podría ocurrir en la naturaleza (al forzar los genes no relacionados con el ADN de los árboles).

De hecho, los investigadores que promueven estos árboles no han realizado evaluaciones de riesgo para determinar cómo estos árboles interactuarán en un bosque a lo largo del tiempo, o cómo afectarán la salud”.

Se presentó la solicitud para liberalizar el árbol Darling 58 a la USDA el 17 de enero de 2020. La Campaña Stop GE Tres desarrolló varios puntos de vista para el momento que el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal estaba aceptando comentarios. La fecha límite para los comentarios públicos fue el 19 de octubre de 2020. En este momento, la USDA está revisando los comentarios antes de tomar una decisión.

ACO
A favor de la salud, la justicia, las sustentabilidad, la paz y la democracia.