Por Valeria García López y David Greenwood Sánchez, NACLA, 09 de octubre del 2020.

Las semillas son el insumo esencial de nuestro sistema alimentario. Sin embargo, sabemos muy poco sobre cómo los sistemas de semillas locales se están ajustando a la pandemia de Covid-19. La cobertura de los medios de comunicación tiende a ignorar la producción de semillas y dirigir la atención a nuestro consumo de alimentos. No obstante, la capacidad de los productores de semillas para adaptarse a esta crisis tiene importantes implicaciones para nuestra agrobiodiversidad, seguridad y soberanía alimentaria.

La pandemia de Covid-19 ha obligado a los sistemas de semillas locales de toda América Latina ha adoptar una serie de estrategias diversas para hacer frente a esta nueva realidad. Estos desafíos son compartidos por los pequeños productores de semillas en los Estados Unidos que sirven como una fuente de acceso a semillas orgánicas de calidad para la comunidad Latinx en este país. Por esta razón, es informativo analizar los sistemas de semillas en América Latina y en Estados Unidos de manera integral. También pretendemos llamar la atención sobre la diversidad de iniciativas disponibles para las comunidades Latinxs que esten interesadas en involucrarse más con las semillas.

Nos acercamos a estos temas como académicos-activistas en agroecología y ciencia política. Somos activos en grupos de la sociedad civil en América Latina y Estados Unidos en la defensa de las semillas y de la promoción de sistemas de semillas alternativos y ecológicos.

Respondiendo a la demanda aumentada

Hablamos con grupos comunitarios, bibliotecas de semillas, empresas de semillas, agricultores urbanos y educadores para comprender cómo ha cambiado la producción de semillas durante la pandemia. Para la mayoría de estas organizaciones el desafío central ha sido cómo hacer frente al inesperado aumento de la demanda. Muchas de ellas simplemente no están estructuradas para hacer una ampliación inmediata de la producción. Esto ha creado nuevas tensiones en las operaciones internas. Por ejemplo, Semillas Colibrí, huerto escuela y banco de semillas vivo en Guadalajara, México, nos dijo:

La cantidad que tradicionalmente hemos donado cada año ahora la estamos donando cada semana“Durante este tiempo, nuestros pedidos han aumentado en un 80 por ciento en comparación con otros años, en tanto la cantidad de semillas solicitadas como la demanda de entrenamiento para construir jardines, incluyendo jardines familiares, comunitarios y comerciales. También tenemos un aumento en nuestras donaciones de semillas. La cantidad que tradicionalmente hemos donado cada año ahora la estamos donando cada semana“.

Un fenómeno similar está ocurriendo con las pequeñas empresas de semillas, en su mayoría granjas familiares que tienen recursos limitados. En este contexto, muchos productores han estado trabajando para satisfacer esta demanda mediante nuevas políticas para trabajar de forma segura y con horas extras para cumplir con los aumentos de los pedidos. Incluso con estos cambios hay atrasos de al menos una o dos semanas. Aquí hay un relato de High Mowing Organic Seeds en Wolcott, Vermont:

“Operacionalmente, tuvimos un aumento de pedidos de la noche a la mañana. Fue un desafío gestionar el inventario y enviar a tiempo. Se nos ocurrió ampliar el espacio para el equipo de trabajo y se implementaron dos turnos más para limitar la cantidad de personas presentes. Estábamos trabajando siete días a la semana”.

Las organizaciones han estado trabajando ilimitadamente para satisfacer la alta demanda de semillas. Muchos productores ya están mirando hacia el próximo año y creen que puede ser aún más difícil debido a la escasez de este año. Eloheh Farm and Seeds en Yamhill, Oregon, comparte:

“Muchas de nuestras reservas de semillas se están agotando, lo que significa que tendremos que cultivar de inmediato. Actualmente no tenemos el espacio ni el personal para lograr esto. Lo que significa que el año que viene tendremos escasez”.

Otras iniciativas, en particular las organizaciones comunitarias, comparten una preocupación similar, ya que dependen de las reservas de semillas para sus actividades. Si estas existencias se agotan ¿qué pasará con los bancos de semillas, los huertos comunitarios y otras iniciativas locales?

Sin embargo, muchos grupos señalaron que este “exceso” de demanda puede ser bastante positivo, ya que puede reflejar un amplio cambio en los intereses y la conciencia de los consumidores para cultivar su propia comida. Somos Semilla, una biblioteca comunitaria de semillas de San Miguel de Allende, México, reflexiona:

Todavía falta valorar lo que significa hacer un proceso integral en el cuidado de las semillas“Creemos que hay un aumento de conciencia en torno a las cuestiones de alimentación, especialmente con respecto al reconocimiento de la importancia de las semillas. Aun así, destacamos la importancia de no sólo usar las semillas para iniciar un jardín y comer su cosecha, sino también en lo posible conservarlas, replicarlas y compartirlas. Todavía falta valorar lo que significa hacer un proceso integral en el cuidado de las semillas“.

Los productores de semillas identifican que una gran parte de los aumentos de demanda se deben a personas que hacen jardinería por primera vez para el autoconsumo o para acceder a alimentos más saludables. En muchos casos, los consumidores están comprando semillas como respuesta directa a la pandemia y con un conocimiento limitado del proceso de cultivo. Una preocupación, sin embargo, es que este repentino interés en la jardinería, si se apresura, puede producir malos resultados. Según lo expresado por un representante de Southern Exposure Seed Exchange, en Mineral, Virginia:

“Vemos más jardineros inexpertos comprando semillas. Semillas que serán sembradas muy tarde según los tipos de cultivo e inapropiadas para la región donde viven. Creo que una parte de nuestros nuevos clientes que van a cultivar jardines este año, probablemente no tendrán éxito lo que puede ser una futura desmotivación para seguir sembrando dentro de cinco años”.

Adaptaciones durante la crisis

Muchos productores de semillas han comenzado a ajustar sus actividades y operaciones en respuesta a la crisis actual. Muchos ven este momento como una oportunidad para reestructurar las operaciones de nuevos proyectos con expectativas en la producción de semillas y actividades asociadas. Un grupo de cinco comunidades indígenas del Valle Sagrado de Cusco, Perú, conocido como El Parque de la Papa, comparten su experiencia:

“Nuestro objetivo es manejar los paisajes a escala. En este período de incertidumbre nosotros estamos tratando de reubicar nuestros invernaderos comunitarios (para la reproducción de plantas) para cosechar semillas de papas con cualidades agroecológicas (el Parque tiene más de 1300 variedades de papas). Tenemos planeado crear un emprendimiento comunitario de semillas con nuestros técnicos locales, particularmente ahora que se han perdido ingresos relacionados con el turismo”.

En este periodo algunas comunidades promovieron con más frecuencia el trueque, en ferias, mercados o espacios comunitarios, para intercambiar artículos sin el uso del dinero, entre ellos, las semillas. Como una agricultura urbana de Puerto Montt, Chile, comparte:

“Ahora estamos empezando a ver con mayor valor nuestros sistemas alimentarios sostenibles. Sigo trabajando en mi jardín, tomando todas las medidas de seguridad necesarias. En mi ciudad se creó un intercambio de semillas, plantulas y árboles, lo que ha sido una excelente iniciativa para compartir esta pasión y amor por las plantas”.

Otra respuesta ha sido la reactivación y el fortalecimiento de los lazos comunitarios.Otra respuesta ha sido la reactivación y el fortalecimiento de los lazos comunitarios. Esto es particularmente evidente dentro de las comunidades indígenas, muchas de las cuales tienen prácticas que han aportado estabilidad en estos últimos tiempos como la Apthapi, una tradición andina para el intercambio de alimentos y conocimientos, y Trafkintu, una práctica ancestral mapuche, donde se intercambian semillas entre las comunidades según sus necesidades. De la misma manera, en la península de Yucatán, México, las comunidades mayas peninsulares han reactivado prácticas como sesiones de monitoreo, protocolos de acción comunitaria y el uso de plantas medicinales para el autocuidado. Como describe una representante de los Guardianes de Semillas Kaa Nan linajoob:

“Durante estos tiempos estamos movilizando acciones e informando desde nuestra cultura maya, como la forma más efectiva de proteger nuestras comunidades, tierras y familias. A partir de estas acciones reconocemos a las mujeres y a la milpa como base de todos nuestros procesos que ponen la vida en el centro.”

De manera similar, surgen iniciativas creativas para reforzar la solidaridad durante esta crisis. Por ejemplo, en St. Paul, Minnesota, una mujer inició un proyecto de distribución gratuita de semillas llamado “Outplant the Outbreak” compartiendo 5.000 paquetes de semillas a través de ocho cajas de la biblioteca del vecindario tradicionalmente utilizadas para el intercambio de libros. En América Latina, diversas iniciativas han abierto espacios virtuales para la difusión de actividades de información relacionadas con las semillas y la agroecología. En Colombia, se celebró virtualmente por primera vez un evento conocido como el Carnaval del Maíz, en el que se conectaron más de 120.000 personas con talleres sobre semillas, economía solidaria, arte, soberanía alimentaria, agricultura y cocina tradicional.

Finalmente encontramos que emergen dos temas de suma importancia y actualidad en este periodo: el primer asunto, es el retorno de las personas que han migrado lejos de sus hogares en contextos rurales, debido en gran parte a la pérdida de oportunidades de empleo en los centros urbanos; en este periodo se han observado varias olas de retornos de migrantes a sus territorios donde en algunos casos existen problemas de acceso de tierra y precarias condiciones para tener una vida digna, lo que plantea una transición hacia nuevas políticas que atiendan estas necesidades. Un segundo asunto son las controvertidas políticas agrícolas que se han impulsado y reactivado en estos tiempos de crisis con un mínimo (o nulo) debate público; esto es particularmente visible en los recientes esfuerzos por regular el uso de las semillas genéticamente modificadas (OGM) en Bolivia, Perú, Chile y Cuba. Lo anterior, destaca la importancia de una mayor visibilidad y participación de grupos de la sociedad civil, organizaciones de base, academia, entre otros,

Construyendo sistemas de semillas

Basándonos en nuestras conversaciones con productores de semillas, agricultores, grupos comunitarios e iniciativas de defensa de semillas de toda América, presentamos las siguientes recomendaciones:

● En primer lugar, necesitamos más productores que hagan parte de los sistemas locales de semillas. En nuestro sistema actual, las responsabilidades de la producción de semillas son demasiado concentrados y los productores tienen pocos incentivos para producir excedentes de semillas, en particular en entornos comerciales.

● En segundo lugar, promover más prácticas de recuperación, conservación e intercambio de semillas y utilizar de la mejor manera esta crisis como una oportunidad para restablecer nuestro sistema alimentario.

● En tercer lugar, debemos trabajar para ampliar la asistencia técnica a los nuevos agricultores y jardineros, muchos de los cuales están comenzando con poco conocimiento práctico y recursos limitados.

● Por último, destacamos la importancia de seguir luchando para promover estructuras legales que apoyan a los agricultores, en particular el derecho de guardar e intercambiar semillas libremente.

Estas experiencias refuerzan la importancia de pensar en los sistemas locales de semillas a través de múltiples dimensiones -sociales, económicas, culturales y simbólicas-. Las semillas no deben ser vistas como un mero aporte económico. En su lugar, es necesario analizar cuestiones de producción, suministro e intercambio de semillas, desde el reconocimiento de las semillas con múltiples usos y significados en las comunidades. Aproximarse desde el punto de partida que las semillas hacen parte de una arquitectura amplia donde se encuentran varios componentes (producción, conservación, intercambio, cultura, cosmovisiones, educación entre otros).

Estos relatos sirven para destacar sólo algunas de las muchas formas en que los individuos, comunidades y organizaciones están experimentando y adaptándose al nuevo contexto de la pandemia de Covid-19. Esperamos que esto ayude a estimular nuevos entendimientos y reflexiones sobre nuestros sistemas locales de semillas.


Valeria García López es doctora en Ecología y Desarrollo Rural por el Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), en Chiapas, México. Trabaja en temas de semillas nativas y criollas, agroecología y ecología política. Su investigación más reciente se centra en la construcción de la soberanía de semillas y la red de guardianes de semillas.

David Greenwood-Sánchez es candidato a doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad de Wisconsin-Madison. Su investigación examina la política y la regulación de los cultivos modificados genéticamente en México y Perú.

ACO
A favor de la salud, la justicia, las sustentabilidad, la paz y la democracia.