Por Dr. Joseph Mercola, Mercola, 13 de septiembre del 2020.

HISTORIA EN BREVE

  • Los experimentos con el infeccioso virus SARS-CoV-2 han aumentado en los últimos meses. Ahora, dichas investigaciones se llevan a cabo en casi todas las instalaciones de bioseguridad BSL-3 y BSL-4 en los Estados Unidos y el extranjero
  • En lo que se lleva de este año ya se ha producido al menos una violación de seguridad relacionada con un virus SARS-CoV-2 modificado, cuando un ratón de laboratorio inyectado con el virus mordió al investigador
  • La información obtenida a través de solicitudes de la Ley por la Libertad de la Información (FOIA, por sus siglas en inglés) demuestra que los investigadores de la Universidad de Pittsburgh analizan el “corona-thrax”. Tienen la intención de insertar la proteína spike SARS-CoV-2, que permite que el virus ingrese a las células humanas, en Bacillus anthracis, el agente causante del ántrax
  • Los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés) exigen respuestas sobre la investigación del coronavirus que hizo EcoHealth Alliance al subcontratar al Instituto de Virología de Wuhan y utilizar las donaciones de los NIH

El Evento 201 fue un simulacro de una pandemia organizada en la ciudad de Nueva York por el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates en octubre de 2019, 10 semanas antes de que comenzara el brote de COVID-19 en Wuhan, China.

Este ejercicio de simulación incluyó todo lo que estamos viviendo, desde la escasez de equipos de protección personal (PPE, por sus siglas en inglés), los bloqueos y la eliminación de las libertades civiles hasta las campañas de vacunación obligatorias, los disturbios, la crisis económica y el colapso de la cohesión social.

Muchas de las discusiones giraron en torno al desarrollo de estrategias para limitar y contrarrestar la propagación de la “información errónea” que se esperaba sobre la pandemia y las vacunas posteriores.

Además de la censura de ciertas opiniones, su plan incluía el uso de celebridades y otras personas influyentes en las redes sociales para “modelar” y promover el seguimiento de los decretos de respuesta a una pandemia.

Al igual que en la vida real, una de las piezas de “desinformación” que había que contrarrestar eran los rumores de que el virus había sido creado y liberado desde un laboratorio de armas biológicas.

La verdadera teoría de conspiración es decir que el SARS-CoV-2 es un virus natural

La evidencia ahora sugiere que el SARS-CoV-2 es una creación de laboratorio, ya sea liberada por accidente o de manera intencional. Las “teorías de la conspiración” cada vez se convierten en conspiraciones fácticas, y como se señaló en un artículo del 20 de agosto de 2020 publicado en el sitio web WioNews.

El artículo fue escrito por Lawrence Sellin, Ph. D., un ex investigador del Instituto de Investigación Médica del Ejército de los Estados Unidos, quien dice que la verdadera teoría de la conspiración es que el SARS-CoV-2 es un virus natural. El artículo de Sellin analiza algunos de los estudios que ofrecen pistas importantes sobre el origen del virus, incluyendo el hecho de que el SARS-CoV-2 tiene:

  • Una tasa de infección muy alta, gracias a que es más selectiva para el receptor ACE2 humano que el SARS-Cov-1 (responsable de la pandemia del SARS de 2003)
  • Un sitio de división de furina único que no se encuentra en ningún coronavirus de murciélago que permita que el virus se fusione con las células humanas, al mejorar así su patogenicidad y transmisibilidad
  • Ciertas estructuras de proteínas spike que son similares a las que se encuentran en el virus MERS-CoV, y que permiten que el virus se fije al utilizar el receptor ACE2 y el receptor DPP4, como MERS-CoV. Esta estrategia de doble receptor podría ser responsable de su capacidad para infectar una gran cantidad de tejidos humanos

Todas estas características hacen que el SARS-CoV-2 esté extremadamente bien adaptado para la infección humana, lo cual es extraño, ya que se considera que “salió de la nada” y no se ha encontrado en ninguna otra criatura viviente.

La teoría de los mineros de Mojiang

Sellin analiza una teoría presentada por Jonathan Latham, Ph. D., y Allison Wilson, Ph. D., dos biólogos moleculares (Latham también es virólogo). Para obtener más información, consulte mi artículo “La cortina de humo alrededor del virus de Wuhan”.

La teoría de Latham y Wilson se puede resumir de la siguiente manera: un virus similar al SARS-CoV-2, conocido como RaTG13 (el cual es el pariente más cercano del SARS-CoV-2), infectó a seis mineros chinos en 2012. Una vez que el virus estaba dentro de los mineros, evolucionó a su forma virulenta actual, ya que todos estuvieron enfermos durante un período prolongado de tiempo.

Las muestras de tejido de los pacientes se enviaron al Instituto de Virología de Wuhan para su análisis, donde se demostró que la infección fue causada por un coronavirus similar al SARS de los murciélagos de herradura. Este virus, ahora denominado SARS-CoV-2, de alguna manera escapó del laboratorio de Wuhan en 2019.

Sin embargo, Sellin no está de acuerdo y dice que, aunque es un artículo bien documentado, tiene “fallas por ofrecer una teoría insostenible del origen del SARS-CoV-2 con base en la relación fortuita de una serie de suposiciones indocumentadas.” Explica:

“En primer lugar, el grado de evolución viral en un solo paciente que se requeriría para pasar de RaTG13 a SARS-CoV-2, alrededor de 1 200 nucleótidos, no tiene precedentes en la historia de la investigación científica.

Latham y Wilson atribuyen la adaptación a la carga viral dentro de una gran superficie pulmonar y, en particular, una infección prolongada que dura más de cuatro meses.

Sin embargo, a pesar de que existe la presencia de una infección activa de un coronavirus altamente adaptado para la infección humana, no hay evidencia de transmisión de persona a persona, aunque el estudio clínico chino no proporciona indicios de esfuerzos especiales de distanciamiento y un régimen terapéutico similar al de infecciones respiratorias ordinarias, incluyendo las infecciones por hongos.

Aunque parece probable que los mineros experimentaron una infección respiratoria viral inicial e infecciones secundarias, probablemente bacterianas, las pruebas de infecciones virales, incluyendo el SARS-CoV-1, fueron negativas durante la hospitalización.

El estudio clínico chino después menciona una prueba positiva para un virus no identificado, un posible virus similar a la henipavirus, que también se descubrió en la misma cueva junto con otros tipos de coronavirus de murciélago”.

Las cosas no concuerdan

Sellin señala el hecho de que el Instituto de Virología de Wuhan realizaba una investigación sobre RaTG13 en 2017 y 2018. Mientras tanto, el SARS-CoV-2, que se obtuvo de las muestras del tejido de los mineros, supuestamente estaban congeladas en esa misma instalación.

¿Por qué experimentaban con RaTG13 si ya estaba disponible una forma más virulenta del virus? Es más, si la enfermedad de los mineros hubiera sido el resultado de la transmisión directa de murciélago a humano, debería haber sido noticia de primera plana, pero no lo fue.

“Si la teoría de Latham y Wilson demuestra algo, es cuanta evidencia se necesita para demostrar que el SARS-CoV-2 es un virus natural, cuando uno comienza por excluir la posibilidad de que haya sido fabricado en un laboratorio”, Sellin escribe.

Para ser justos, Latham y Wilson han presentado varias teorías de un escape de laboratorio (mencionadas en nuestra entrevista) por lo que no creo que su objetivo sea tratar de demostrar que el virus es una ocurrencia natural. Sin embargo, Sellin no es el único que hace la observación de que esta transmisión zoonótica debió haber sido un descubrimiento revolucionario.

Han salido a la luz los reportes de un científico anónimo (posiblemente chino) que ha publicado una teoría alternativa, que incluye datos sin procesar, en un blog llamado Nerd Has Power. El escritor anónimo sugiere que RaTG13 es una fabricación y que en realidad no existe.

Si existiera, habría sido una noticia innovadora en 2013; sin embargo, Shi Zheng-Li, la científica que se supone que hizo el descubrimiento, se volvió famosa por la publicación de otros dos coronavirus de murciélago ese mismo año. La secuencia genética de RaTG13 se publicó hasta el 3 de febrero de 2020.

De acuerdo con ese documento de 2020, la secuenciación de RaTG13 no se había realizado antes. ¿Por qué esperó hasta que la gente comenzara a cuestionar el origen del SARS-CoV-2 para publicar la secuencia genética RaTG13?

Es más, de acuerdo con el científico anónimo, la secuencia genética de la proteína spike de RaTG13 “demuestra una clara evidencia de manipulación humana”. Y luego está la declaración de Zheng-Li para Scientific American en junio de 2020, donde afirmó que los mineros se enfermaron de una infección por hongos, y no de un coronavirus.

Para confundir aún más las cosas, existe evidencia que sugiere que RaTG13 se publicó antes en un documento de 2016, pero con el nombre de BtCoV / 4991, lo que oculta su relación con la mina Mojiang, donde los mineros se enfermaron.

Diseño y desarrollo de nuevos coronavirus

Como si no hubiera suficientes preguntas sin respuesta, la incertidumbre se acumula a medida que los experimentos con el SARS-CoV-2 completamente infeccioso han aumentado en los últimos meses.

Los grandes laboratorios de bioseguridad de todo el mundo quieren participar en la acción y, de acuerdo con Richard Ebright, epidemiólogo de la Universidad de Rutgers, esta investigación se lleva a cabo ahora “en todas o casi todas las instalaciones de BSL-3 en los Estados Unidos y el extranjero”.

En un artículo publicado el 17 de agosto de 2020, Latham reporta que este año, al menos ya ocurrió una violación de seguridad relacionada con un virus SARS-CoV-2 modificado, cuando un ratón de laboratorio inyectado con el virus mordió al investigador.

De acuerdo con los informes, el evento ocurrió en el laboratorio de alta seguridad de la Universidad de Carolina del Norte (UNC), Chapel Hill, en algún momento después del 1 de abril, pero se descubrió porque Edward Hammond de Prickly Research había presentado una solicitud FOIA. Hammond le dijo a Latham:

“Es evidente que en los últimos meses han aparecido muchos investigadores académicos con poca experiencia previa con el coronavirus. Es necesario que conozcamos los riesgos que esto implica.

El primer virus del SARS fue una fuente notoria de infecciones adquiridas en el laboratorio y existe un riesgo muy real de que las formas modificadas de SARS-CoV-2 puedan infectar a los investigadores, sobre todo a los investigadores sin experiencia, con resultados impredecibles y muy peligrosos.

El mayor riesgo es la creación y liberación accidental de una nueva forma de SARS-CoV-2. Cada laboratorio adicional que experimenta con CoV-2 amplifica el riesgo”.

De hecho, algunos investigadores defienden la idea de que se permita la investigación del SARS-CoV-2 infeccioso en los laboratorios de nivel 2 de bioseguridad, lo que Ebright ha calificado como una acción “notoriamente irresponsable”.

Ántrax equipado con una proteína spike del SARS-CoV-2

En otra solicitud de la FOIA, Hammond obtuvo información que demuestra que los investigadores (cuyos nombres están redactados) de la Universidad de Pittsburgh analizan lo que se denominó como “corona-thrax”.

Como reportó Latham, tienen la intención de “poner la proteína spike del SARS-CoV-2 (que permite que el virus ingrese a las células humanas) en Bacillus anthracis, que es el agente causante del ántrax”.

¿En realidad necesitamos este tipo de investigación, donde las bacterias que ya son letales cuentan con componentes virales que les permiten una mejor entrada en las células humanas y en una gran cantidad de tejidos humanos? ¿Qué podría salir mal? ¡Casi todo!

El argumento a favor de la investigación de la “biodefensa” es que debemos estar preparados por si la naturaleza nos agarra por sorpresa, pero la idea de que las bacterias evolucionarían de forma natural para desarrollar una proteína spike a partir de un virus altamente infeccioso tendría que ser demasiado pequeña. Como tal, este tipo de investigación es una verdadera locura.

Se han encubierto cientos de fallos de seguridad

Como se informó en un artículo de USA Today de 2014, las fallas de seguridad en los laboratorios de bioseguridad son mucho más comunes de lo que cualquier persona podría imaginar. Solo entre 2008 y 2012, se reportaron a los reguladores federales más de 1 100 incidentes de laboratorio relacionados con gérmenes muy infecciosos, pero los detalles se mantienen en secreto.

Es muy probable que la cantidad real sea mucho mayor ya que, al parecer, el incidente de abril de 2020 en la UNC no se reportó a los reguladores, como debería ser. De acuerdo con USA Today:

Más de la mitad de estos incidentes fueron lo suficientemente graves como para que los trabajadores del laboratorio recibieran evaluaciones o tratamientos médicos, según los informes. Las investigaciones confirmaron que, en cinco incidentes, los trabajadores de laboratorio se habían infectado o enfermado, pero por suerte todos se recuperaron.

En otros dos incidentes, los animales se infectaron sin querer con enfermedades contagiosas que, si se hubieran propagado, habrían representado una amenaza significativa para las industrias ganaderas. Un caso involucró la infección de dos animales con cólera porcina, un virus peligroso erradicado de Estados Unidos en 1978.

En otro incidente, una vaca en un ganado sin enfermedades junto a un centro de investigación que estudia las bacterias que causan la brucelosis, se infectó debido a prácticas que violaban las regulaciones federales, lo que causó que los reguladores suspendieran la investigación y emitieran una multa de 425 000 de dólares, según los registros”.

Los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos exigen respuestas

Retomando el tema de RaTG13, el 22 de agosto de 2020, el Daily Mail reportó que los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés) ahora exigen respuestas sobre la autenticidad de RaTG13:

“Los Institutos Nacionales de Salud preguntaron si el COVID-19 estaba relacionado con la muerte de tres mineros hace ocho años y cuestionaron si el laboratorio de alta seguridad en Wuhan poseía muestras del virus antes del brote de la pandemia a finales del año pasado.

La carta de los NIH, enviada por Michael Lauer, subdirector de investigación extramural, decía que existían “serias preocupaciones de bioseguridad” sobre la investigación en el laboratorio de Wuhan.

Lauer también dijo que la agencia necesitaba saber por qué el Instituto de Wuhan ‘no se había percatado que el virus RaTG13, el cuál fue el coronavirus derivado de murciélagos con mayor similitud con el SARS-Cov-2, en realidad fue aislado de una mina abandonada donde murieron tres hombres en 2012 con una enfermedad muy similar al COVID-19’…

La agencia también exigió saber más sobre la ‘aparente desaparición’ de un científico en el laboratorio que se supuestamente era el Paciente Cero, y cuestionó si se colocaron barreras alrededor del Instituto de Virología de Wuhan entre el 14 y el 19 de octubre del año pasado.

‘Parece que los expertos de los NIH ya no descartan la idea del escape del laboratorio como una teoría conspirativa’, dijo un experto biomédico con sede en Estados Unidos”.

Como mencioné antes, las teorías de la conspiración se parecen cada vez más a hechos de conspiración, e incluso se investiga la sospecha de que la secuencia genómica de RaTG13 podría ser una invención.

Las demandas de respuestas están dirigidas a EcoHealth Alliance, la organización de investigación que, entre 2014 y 2019, recibió una larga lista de subvenciones de los NIH para estudiar “el riesgo de aparición del coronavirus en murciélagos”. EcoHealth Alliance luego subcontrató ese trabajo al Instituto de Virología de Wuhan. Han trabajado con Zheng-Li por más de 15 años.

Los NIH cancelaron en un principio su financiamiento a EcoHealth Alliance en abril de 2020, pero acordaron restablecer las donaciones multimillonarias siempre que EcoHealth cumpliera con las siete condiciones emitidas por los NIH.

El escrutinio parece haber puesto al presidente de EcoHealth Alliance, el científico investigador británico Peter Daszak, al límite, al calificar las demandas de “atroces” y “políticamente motivadas”. Zheng-Li repitió los sentimientos de Daszak y calificó las demandas de los NIH como “indignantes”.

EcoHealth Alliance también es objeto de solicitudes de FOIA, por lo que Daszak no está muy contento. En una entrevista con Nature, publicada el 21 de agosto de 2020, Daszak dijo:

“Los medios de teorías de conspiración y las organizaciones con motivaciones políticas han solicitado la Ley de Libertad de Información sobre nuestras donaciones y todas nuestras cartas y correos electrónicos a los NIH.

No creemos que sea justo que tengamos que demostrar todo lo que hacemos. Cuando alguien realiza una donación, pone todas sus mejores ideas. No queremos entregar nuestros resultados a los teóricos de la conspiración para que los publiquen, los arruinen y se burlen de ellos”.

La consternación de Daszak por tener que demostrar correspondencia e información relacionada con la investigación del coronavirus de la organización en el Instituto de Virología de Wuhan sugiere que lo que hacen podría ser peligroso. ¿Por qué le preocupa que la información provoque teorías de conspiración?

¿Promesas cumplidas?

En 2015, Bill Gates dijo que teníamos que prepararnos para las pandemias como si nos preparáramos para la guerra.

Después en 2018, Bill Gates también dijo que se avecinaba una nueva enfermedad mortal y que tal vez no se tratara de una gripe, sino algo que nunca antes habíamos visto. A principios de ese mismo año, Melinda Gates dijo que el mayor riesgo global que podía imaginar era un ataque bioterrorista.

Gates sugirió que es más probable que la guerra moderna involucre gérmenes que bombas. En el pasado, si observaba la mesa de negociación global, tener armas de destrucción masiva le daba poder de negociación, y a los países que representaban una amenaza para ese poder se les pagaba para que no se armaran.

Se les pagaba con la condición de no producir armas atómicas, y para la mayoría, el costo de producir armas era mucho mayor que la ayuda que podían perder.

Por otro lado, las armas biológicas son tan económicas de fabricar que todo el mundo puede fabricarlas. Al igual que las armas nucleares, las armas biológicas también le dan poder de negociación, pero a un costo mucho menor. Miles de laboratorios de bioseguridad en todo el mundo ahora están equipados con patógenos altamente infecciosos que pueden manipularse en patógenos aún más peligrosos.

El Evento 201 fue un simulacro de un brote pandémico de una enfermedad por coronavirus que, para todos los efectos, es idéntico al COVID-19. Gates ha estado presionando por una preparación a nivel de guerra contra los virus durante años.

Y mientras los laboratorios de armas biológicas permanezcan abiertos, el Evento 201 del mundo real —que es esta pandemia de COVID-19— se convertirá en el Evento 202, Evento 203 y así sucesivamente, hasta que todos estos laboratorios cierren.

La evidencia es clara. La investigación de ganancia de función ha creado las mismas enfermedades contra las que los gobiernos globales se ven obligados a “armarse”. Es hora de detener la nueva carrera armamentista, antes de que sea demasiado tarde.

Mientras tanto, es importante asegurarse de estar preparado en casa. Recomiendo revisar mi artículo anterior “¿El peróxido de hidrógeno podría tratar el coronavirus?”, en la que explico los beneficios del peróxido de hidrógeno nebulizado. Es importante contar con sus propias armas para protegerse contra lo que venga.

Esto debe ser un elemento muy importante en su botiquín médico de emergencia, ya que podría marcar la diferencia para muchos, en especial para los adultos mayores, las personas con deficiencia de vitamina D o metabólicamente débiles y resistentes a la insulina.

Creo que el peróxido nebulizado es una de las mejores opciones disponibles para cualquier virus respiratorio, incluyendo los que son más peligrosos que el SARS-CoV-2 que probablemente aparezcan en el futuro.

ACO
A favor de la salud, la justicia, las sustentabilidad, la paz y la democracia.