Por Organizaciones de Guatemala, Biodiversidad LA, 12 de agosto del 2020.

Este reglamento tiene como ámbito de aplicación la producción y comercialización de semillas genéticamente modificadas (transgénicas) dentro del país lo cual vemos con especial preocupación por las siguientes razones.

  • Guatemala, como parte del territorio de Mesoamérica, es centro de origen de una gran diversidad de especies, entre ellas el maíz. Es en este territorio donde se encuentra la mayor riqueza genética de la especie. En el punto 4.12 del reglamento, se habla de la introducción de un organismo vivo modificado al ambiente sin adoptar medidas de contención. El maíz es polinizado por el viento por lo que existe un alto riesgo de contaminación del germoplasma nativo. Aumenta el saqueo de conocimientos y prácticas ancestrales sobre nuestros recursos fitogenéticos.
  • El incumplimiento del principio precautorio que resulta del Protocolo de Cartagena debido a que no se cuenta con certeza científica, de la ausencia de daños ambientales y a la salud,  producto de la utilización de Organismos Vivos Modificados (OVM). Los transgénicos, representan una amenaza para las especies nativas y criollas, porque ninguna de las medidas de bioseguridad es segura para evitar la contaminación genética y la sub valoración de nuestra biodiversidad, como el caso del maíz, que representa la base de nuestra alimentación.  Esto contribuirá a la erosión genética de la biodiversidad, ignorando y contradiciendo los esfuerzos que hemos realizado muchas organizaciones campesinas, indígenas y sociales del país, en la recuperación de los saberes ancestrales y los materiales genéticos nativos y criollos para mantener nuestros sistemas agro alimentarios familiares tradicionales, que pese a la falta de estímulo y protección estatal, siguen representando la principal y mayor fuente de los alimentos que consumimos en el país.
  • Actualmente, la agricultura familiar indígena y campesina es quién produce los alimentos para la población, ya que son las pequeñas y medianas productoras y productores quienes abastecen el mercado nacional de maíz. Al permitir el comercio de maíz transgénico pone en riesgo la economía local, limita la producción y conservación de semillas nativas. Además de generar dependencia de los productos como herbicidas y plaguicidas (agrotóxicos) que contaminan el agua y el suelo.
  • Al inundarse el mercado y hacer desaparecer a las productoras y productores locales, las grandes casas comercializadoras pueden jugar con el precio a su antojo. Este fenómeno económico se conoce como dumping y ha cambiado en varios países las dinámicas agrícolas y económicas, un claro ejemplo es México con la firma del TLCAN.
  • Al abrir las puertas a las transnacionales de semillas, (agrotóxicos y fármacos), para la utilización de Organismos Vivos Modificados y agrovenenos en el país, estaríamos generando un aumento de la contaminación en el campo y  ambiente, respondiendo únicamente a los intereses económicos de las empresas transnacionales, en detrimento de calidad ambiental y la economía de las familias empobrecidas del país. Esto también tendrá un efecto perjudicial en los polinizadores de la biodiversidad.

Frente a las condiciones particulares que estamos viviendo frente a la pandemia por COVID-19, vemos con especial preocupación que se permita la entrada de ayuda alimentaria con OVM y esto vulnere más la soberanía alimentaria de nuestros pueblos.

¡NO QUEREMOS OVM NI EN EL CAMPO NI EN NUESTROS PLATOS!

Iximulew 11 de agosto del 2020

– Firman cientos de organizaciones de Guatemala.

Fuente:  Red Por una América Latina Libre de Transgénicos (RALLT)

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