Por Marimar Toledo, El Sol de Mazatlán, 04 de julio del 2020.

La memoria ancestral perdura en el vaivén de manos agiles y en el calor del fogón. Esas son las tortillas, unas auténticas “joyas” de maíz que diariamente elabora Guadalupe Bastidas.

Como muchos mazatlecos, ella perdió su trabajo por la contingencia sanitaria del Covid-19, por lo que aprovechó esta crisis para emprender su propio negocio y poder sacar adelante a sus tres hijas.

Desde hace dos semanas, la mujer de 42 años abrió un negocio de preparación y venta de tortillas hechas a mano, no sólo hace de maíz, sino también de nopal, espinaca con betabel y avena integral.

Aunque ella es originaria de Mazatlán, cuando apenas era una adolescente iba mucho a un rancho, donde veía cómo se hacían las tortillas y ahí aprendió, pero fue hasta ahora en esta pandemia que decidió empezar con el negocio.

Guadalupe disfruta su oficio por la flexibilidad que el horario matutino le otorga. El trasformar pequeños granos en verdaderos “tesoros” de la cultura mexicana es una tarea que combina con su labor de madre.

Con un trozo de masa en la mano, dice que las mujeres tienen que salir adelante de las situaciones adversas, sobre todo cuando los hijos dependen de ellas. En su caso, tiene una hija que estudia en la universidad, otra en la preparatoria y una más pequeña que ya va a ir al kínder.

Disfruto hacer tortillas, sí es mucho el esfuerzo al amasar, varias horas en lo caliente, pero están muy ricas y vale la pena. Decidí hacer tortillas para poder salir adelante y espero que nos vaya bien.

Guadalupe Bastidas

Lupita se levanta a las 5:00 de la mañana para llegar a las 6:00 al negocio, preparar la masa y empezar hacer las tortillas, pues a las 7:00 ya tienen que estar listas para los clientes y para hacer las entregas a domicilio.

Con la prensa manual y el comal lleno de tortillas, las coloca en una hielera roja conforme van saliendo, para que estén calientitas y aunque cierra a las 4:00 de la tarde, cuando llega a su casa continúa con los quehaceres del negocio. Es su mamá la que le ayuda a preparar el nixtamal para molerlo a mano.

A pesar del poco tiempo, hace alrededor de 40 kilos de tortillas al día, ya que ha logrado colocar su producto en una tienda de abarrotes de la colonia Francisco Villa, tiene otra apalabrada en la Francisco Villa y está en negociación con dos más.

Aunque apenas tiene dos semanas en el Local 3 ubicado en avenida de La Piedad 4111, en Real del Valle, los clientes han respondido bien.

Explica que además de la tortilla de maíz 100% natural que tiene un costo de 28 pesos el kilo, también elabora de nopal y espinacas, betabel y avena integral, que son muy nutritivas y saludables, a un costo de 30 pesos el kilo.

A pesar de que las tortillas es su principal producto, también vende queso fresco, cotija, Chihuahua, Oaxaca, panela, requesón, jocoque, huevos, asientos, chorizo, machaca, gorditas picadas, empanadas y miel que le traen de la comunidad de Puerta de Canoas.

Confía en que a pesar de la difícil situación su negocio de tortillas hechas a mano, de las pocas que existen en Mazatlán, pronto pueda afianzarse, sacar para los gastos y un poco de ganancia, pues tiene que pagar la renta del local y el sueldo de una empleada.

Es así como las cocineras rescatan la tradicional tortilla de maíz hecha en comal, una tras otra y frente al cliente, que antes de degustarla observa y se le hace agua la boca, pensando en el disfrute de este alimento tan característico de la gastronomía mexicana.

PARA SABER

Las tortillas artesanales elaboradas con maíz nixtamalizado son uno de los componentes más importantes de la comida mexicana, reconocida como patrimonio intangible de la humanidad (UNESCO, 2010).

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