Por Dr. Joseph Mercola, Mercola, 07 de junio del 2020.

HISTORIA EN BREVE

  • En un espacio de nueve años (2005 y 2014), los tipos de cáncer que no están relacionados con la obesidad disminuyeron en un 13 %, mientras que los cánceres relacionados con la obesidad incrementaron en un 7 %. En ese último año, 630 000 personas de los Estados Unidos fueron diagnosticadas con cáncer relacionado con la obesidad
  • Se estimó que de todos los tipos de cáncer que fueron diagnosticados en el 2014, el 40 % estaban asociados con la obesidad; el 55 % de todos los diagnósticos de cáncer en mujeres y el 24 % en hombres, estaban relacionados con la obesidad
  • Considerando que más del 20 % de los adolescentes ya se encuentran en la categoría de obesidad, y con el fin de combatir exitosamente los índices de cáncer en las décadas futuras, hace falta crear más conciencia sobre el vínculo entre el cáncer y la obesidad
  • La grasa visceral es particularmente peligrosa. Las investigaciones asocian únicamente el exceso de grasa abdominal (sin importar el peso corporal) con un mayor riesgo de cáncer gastrointestinal y de pulmón en mujeres postmenopáusicas
  • La obesidad se asocia con gastos médicos significativos y pérdida de la productividad. Una persona de 20 años con obesidad que baje de peso lo suficiente como para entrar en la categoría de sobrepeso, se ahorrará dos tercios de los gastos médicos de toda su vida

Cerca del 30 % de la población mundial tiene sobrepeso u obesidad, lo cual, según los expertos, tiene un impacto significativo en los índices de cáncer. La obesidad fue vinculada en un informe de 2014 a un estimado de 500 000 casos anuales de cáncer en todo el mundo.

Estadísticas de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) demuestran que la realidad es mucho menos alentadora, al menos en los Estados Unidos.

El cáncer relacionado con la obesidad está en aumento

Mientras que los tipos de cáncer que no están relacionados con la obesidad disminuyeron un 13 % entre los años 2005 y 2014, la incidencia de cáncer relacionado con la obesidad aumentó en un 7 %. En el 2014 más de 630 000 personas fueron diagnosticadas con cáncer relacionado con la obesidad solo en los Estados Unidos.

En general, los cánceres relacionados con la obesidad representaron un enorme 40 % de todos los diagnósticos de cáncer ese año. Como informó Reuters:

“De acuerdo con el Centro Internacional de Investigaciones Sobre el Cáncer, 13 tipos de cáncer están asociados con el sobrepeso y la obesidad. Incluyendo el meningioma, mieloma múltiple, adenocarcinoma de esófago y cáncer de tiroides, mama postmenopáusico, vesícula biliar, estómago, hígado, páncreas, riñón, ovarios, útero, colon y recto (colorrectal)”.

La información previa de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (AACR, por sus siglas en inglés) sugiere que el exceso de peso corporal es responsable del 25 % de la contribución relativa a la incidencia de cáncer, aproximadamente, y con ello ocupa el segundo lugar después del tabaquismo.

Cuando se combina con otras conductas de alto riesgo, como una alimentación deficiente y falta de ejercicio, la contribución relativa se eleva al 33 %, lo cual hace que los elementos opcionales del estilo de vida sean factores importantes en el desarrollo de muchos tipos de cáncer.

Los cánceres relacionados con la obesidad afectan desproporcionalmente a las mujeres

Las mujeres están en mayor riesgo. En comparación con los hombres, las mujeres tienen más del doble de probabilidades de desarrollar cáncer relacionado con la obesidad, y entre más tiempo una mujer tenga sobrepeso, mayor será su riesgo.

Los últimos datos de los CDC demuestran que el 55 % de todos los diagnósticos de cáncer en mujeres, estaban relacionados con la obesidad, mientras que la obesidad representaba “solo” el 24 % de los casos de cáncer en los hombres. En general, el cáncer de mama, endometrial y de ovarios en mujeres en la postmenopausia, representó el 42 % de todos los cánceres relacionados con la obesidad.

Según los autores, “los estudios observacionales han proporcionado pruebas de que incluso un aumento de 5 kg (11 libras) de peso en la edad adulta temprana, está asociado con un mayor riesgo de padecer cáncer relacionado con el sobrepeso y la obesidad”. A pesar de tales pruebas, pocas personas conocen plenamente esta asociación.

Como señaló la subdirectora de los CDC, la Dra. Anne Schuchat, “el hecho de que la obesidad y el sobrepeso estén afectando al cáncer podría ser sorprendente para muchas personas de los Estados Unidos. La conciencia de que algunos cánceres están asociados con la obesidad y el sobrepeso todavía no está muy extendida”.

Teniendo en cuenta el hecho de que cerca del 71 % de los adultos de los Estados Unidos tienen sobrepeso u obesidad, y más del 20 % de los adolescentes ya se encuentran en la categoría de obesidad, hace falta crear más conciencia sobre este vínculo para combatir exitosamente los índices de cáncer en las décadas futuras.

El mito del “gordo sano” promueve ideales poco saludables

Muchos todavía se aferran a la idea de que puede tener sobrepeso y tener un metabolismo saludable, o ser “gordo y sano”, pero los casos en que esto podría suceder son pocos y muy esporádicos. Aunque esta idea ayuda a combatir la depresión y baja autoestima relacionada con el peso, ignora los riesgos reales para la salud que están asociados con el exceso de peso corporal.

Como se observó en una revisión y metaanálisis que se llevó a cabo en el 2013, la cual incluyó información de más de 61 000 personas, las personas con obesidad tuvieron más probabilidades de morir de forma prematura o de padecer problemas cardíacos, en comparación con las personas de peso normal —incluso si de no ser por su peso, estarían sanas— lo cual hizo que los investigadores concluyeran que:

En comparación con las personas de peso normal y metabólicamente saludables, las personas con obesidad están en mayor riesgo de experimentar resultados adversos a largo plazo, incluso si no presentan anomalías metabólicas, lo que sugiere que no hay un patrón saludable en el aumento de peso“.

Una investigación confirma que la grasa visceral —la acumulación de grasa alrededor de sus órganos internos, que por lo general se muestra como un aumento en el tamaño de la cintura— está directamente asociada con la resistencia a la insulina, hipertensión, enfermedades cardíacas, derrames cerebrales y cáncer.

En los Estados Unidos, Grecia, Islandia y Nueva Zelandia, más del 90 % de los hombres adultos y la mitad de todos los niños presentaron este factor de riesgo.

La grasa abdominal es especialmente peligrosa para las mujeres en la postmenopausia

Medical News Today señaló que “las personas denominadas metabólicamente de peso normal con obesidad podrían tener problemas de salud, y hasta el 50 % de estas personas podrían ser ignoradas por las mediciones actuales del IMC [índice de masa corporal]”.

Otras investigaciones recientes han vinculado únicamente el exceso de grasa abdominal (independientemente del peso corporal) con un mayor riesgo de padecer cáncer gastrointestinal y de pulmón en mujeres posmenopáusicas.

Según Line Maersk Staunstrup, autor e investigador del estudio:

“Las mujeres en edad avanzada promedio pueden utilizar esta información, ya que se sabe que la transición de la menopausia inicia un cambio en la grasa corporal que la dirige al área central del tronco. Por lo tanto, las mujeres mayores deben ser especialmente conscientes de su estilo de vida cuando se acercan a la edad de la premenopausia”.

Cómo medir su composición corporal

De hecho, se ha demostrado en repetidas ocasiones que el IMC es una forma poco confiable de medir la composición corporal de una persona, ya que no toma en cuenta la masa muscular y la masa de grasa intraabdominal (visceral).

Una medida mucho más precisa es medir su cintura (la distancia alrededor de la zona más pequeña debajo de su caja torácica, por encima del ombligo) en relación con su altura.

La circunferencia de la cintura es la medición antropométrica más fácil para calcular la grasa corporal total. Una guía general sobre la circunferencia saludable de la cintura es la siguiente:

Alternativamente, puede medir su proporción cintura-cadera. Esto se hace al medir la circunferencia de sus caderas desde la parte más ancha, a través de sus glúteos.

Luego mida su cintura en la parte más pequeña de la circunferencia de su cintura natural, justo por encima de su ombligo. Divida el tamaño de su cintura entre la medida de su cadera para obtener la proporción, o utilice el medidor en línea de la proporción cintura-cadera de la Universidad de Maryland.

El alto precio de la obesidad

Otras investigaciones también deconstruyen el concepto de “gordo saludable” y demuestran que al final la obesidad causa estragos en la salud —y en las finanzas— incluso si la persona se encuentra actualmente sana.

Con un modelo por computadora, los investigadores estimaron el costo financiero de la obesidad en diferentes grupos de edad. Por ejemplo, una persona de 50 años de edad con obesidad, presión arterial y niveles de colesterol normales, gasta 36 000 dólares más en atención médica directa y pérdida de productividad.

No es sorprendente que la pérdida de peso se asociara con ahorros significativos. No solo se podrían reducir las primas de los seguros médicos si la sociedad en conjunto no se encontrara combatiendo un exceso de problemas de salud relacionados con la obesidad, sino que las personas también ahorrarían en copagos y podrían mantener su productividad en la fuerza laboral.

Como informó Medicine Net:

“Los investigadores estimaron que, si una persona de 20 años con obesidad bajara de peso lo suficiente como para entrar en la categoría de sobrepeso, podría evitarse dos tercios de los gastos médicos de toda su vida…

Si una persona saludable, pero con obesidad de 70 años de edad llegara a la categoría de sobrepeso, sus gastos médicos durante el resto de su vida podrían reducirse en un 40 %…”.

Cómo el exceso de peso contribuye al cáncer

La obesidad puede aumentar su riesgo de padecer cáncer de varias maneras. Algunos tipos de cáncer, especialmente el cáncer de mama y endometrio, son sensibles al estrógeno, una hormona sexual femenina, y las células de grasa producen un exceso de esta hormona.

También por esta razón, la obesidad en los niños pequeños es una preocupación tan seria. Al tener exceso de peso (y exceso de estrógenos) durante muchos años, si no es que décadas, este grupo se encuentra en un riesgo significativamente mayor de padecer cáncer en la vida adulta.

La obesidad también se asocia con niveles elevados de inflamación en su cuerpo, que pueden contribuir al desarrollo del cáncer. Una de las razones básicas por las que la cetosis nutricional funciona tan bien para combatir el cáncer es porque reduce la inflamación de manera muy eficaz y eficiente.

Una alimentación con un alto contenido de azúcar, tiende a provocarle un aumento de peso y también alimenta al cáncer porque les proporciona a las células cancerosas su combustible preferido.

Por otro lado, una alimentación saludable rica en grasas, tiende a desincentivar el desarrollo del cáncer ya que las células cancerosas carecen de la flexibilidad metabólica para usar las cetonas derivadas de las grasas, como combustible.

Es probable que la obesidad represente un marcador indirecto de la verdadera causa del problema que contribuye tanto al desarrollo de la obesidad como al cáncer, es decir, la resistencia a la insulina, que también está asociada con la resistencia a la leptina y la activación de la vía mTOR.

Esto es debido a que disminuye los niveles de azúcar en la sangre y normaliza la sensibilidad del receptor de insulina, lo cual también crea un entorno menos propicio para el crecimiento del cáncer; además, el ejercicio tiene un efecto similar.

Reducir el consumo de carbohidratos es más eficaz que evitar las calorías

El conteo de calorías solía ser la solución para la pérdida de peso. Sin embargo, las investigaciones demuestran que evitar las calorías no produce el efecto más grande, como reducir los carbohidratos netos. Una de las razones es porque, en comparación con las grasas y proteínas, los carbohidratos tienen la mayor repercusión sobre la insulina, que induce al almacenamiento de grasa.

La restricción de carbohidratos también activa la AMPK, una enzima y poderosa proteína de señalización que monitorea los niveles de energía celular y controla varias vías metabólicas importantes.

Esto incluye a las vías involucradas en la quema de grasas, desarrollo de las mitocondrias, regulación de la insulina y la degradación del glucógeno, de los cuales todos tienen importantes implicaciones no solo para la eliminación de grasa, sino también para la salud en general.

Es importante destacar que una investigación demuestró que una dieta rica en carbohidratos —incluso si reduce sus calorías a un nivel diseñado para la pérdida de peso— evitará la activación de la AMPK.

Además, llevar una alimentación baja en carbohidratos activará la AMPK, ¡incluso si su recuento de calorías es excesivo! Esto puede ayudar a explicar por qué es tan difícil bajar de peso con una dieta baja en calorías cuando una gran parte de esas calorías provienen de los carbohidratos.

Dicho esto, la restricción calórica tiene sus méritos, sobre todo cuando se habla de la restricción de calorías con respecto al ayuno cíclico. Desde mi perspectiva, la hora y frecuencia de sus comidas realmente son la clave para obtener un metabolismo saludable.

Cetosis nutricional: la clave para la prevención y el tratamiento del cáncer

He escrito una serie de artículos que detallan el potencial anticancerígeno de la cetosis nutricional. Para un análisis más a fondo, revise mi entrevista con el Dr. Thomas Seyfried, uno de los pioneros en el tratamiento nutricional del cáncer.

Durante más de 25 años ha enseñado neurogenética y neuroquímica y su relación con el tratamiento del cáncer. Escribió un libro de texto médico sobre este tema que es excelente para los oncólogos alternativos, titulado Cancer as a Metabolic Disease: On the Origin, Management, and Prevention of Cancer.

Otro líder en este campo es el Dr. Abdul Slocum del Centro de Oncología ‘ChemoThermia’ en Turquía, donde ha reportando éxitos significativos al emplear terapias para el tratamiento del cáncer sustentadas metabólicamente en una amplia variedad de cánceres en etapas avanzadas, incluidos aquellos que involucran al páncreas, pulmón, mama, ovarios y estómago.

Muchos de los pacientes de Slocum no han tenido éxito con las terapias tradicionales y algunos incluso han sido enviados a morir en casa.

Cuando llegan a su clínica, se les pide que se incorporen de inmediato a una dieta cetogénica y permanezcan en ella durante todo su tratamiento. Al entrar en un estado de cetosis nutricional, les es posible minimizar la cantidad de quimioterapia necesaria sin sacrificar su eficacia.

Por el contrario, la efectividad aumenta de forma masiva debido a que sus cuerpos alcanzan un estado metabólico hostil para las células cancerosas, lo cual las hace más vulnerables y fáciles de erradicar.

La dieta cetogénica cíclica para una salud óptima y prevenir enfermedades

Otra investigación revela que la gran mayoría de las personas en los Estados Unidos comen todo el día. La mayoría también consume la mayor parte de sus calorías diarias tarde por la noche y este tipo de patrón de alimentación es la fórmula para el aumento de peso y la disfunción metabólica.

La razón por la que muchos tienen problemas con su peso (aparte de consumir alimentos procesados demasiado alterados de su estado natural) es porque rara vez omiten una comida, si es que lo hacen.

Como se mencionó antes, tener exceso de peso es un factor de riesgo significativo para el desarrollo de 13 tipos distintos de cáncer.

El lado positivo es que al consumir los alimentos adecuados y reducir la frecuencia de su alimentación, no solo bajará peso como un efecto secundario natural de la normalización de su metabolismo, sino que también reducirá significativamente su riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, incluido el cáncer.

Si ya tiene cáncer, la combinación de una dieta cetogénica y el ayuno intermitente puede mejorar significativamente sus posibilidades de recuperarse. Este es el tipo de programa alimenticio que detallo en mi libro titulado Contra el cáncer.

Desde mi punto de vista, no integrar este tipo de estrategia alimenticia en el plan de tratamiento de un paciente con cáncer (además de optimizar la vitamina D), no es más que negligencia médica.

Una dieta cetogénica junto con el ayuno intermitente puede integrarse fácilmente en cualquier plan de tratamiento para combatir el cáncer que decida seguir.

Personalmente, creo que es absolutamente fundamental, no importa qué tipo de cáncer esté tratando de abordar. Para obtener más información consulte mi artículo anterior “Quemar Grasas como Energía Incrementa la Cantidad y Calidad de Vida“.

A favor de la salud, la justicia, las sustentabilidad, la paz y la democracia.