Por GRAIN, Biodiversidad LA, 22 de mayo del 2020.

La pandemia provocada por el virus SARS-CoV-2 ha expuesto el papel que desempeña el sistema agroalimentario agroindustrial en la generación y propagación de enfermedades pandémicas y patógenos letales:

– Porque la destrucción de bosques y ecosistemas naturales y la crisis climática tienen en el agronegocio a un actor central. Y ambas crisis están directamente relacionadas con el surgimiento de nuevas enfermedades emergentes y con la pandemia del Covid-19.

– Porque el origen de anteriores brotes de patógenos epizoóticos (Nypah, H1N1, H5N1, enfermedades contagiosas que pueden afectar a uno o varios animales) se ha encontrado en la cría industrial de animales y es posible que las granjas industriales hayan desempeñado un papel en el desarrollo del SARS-CoV-2.

– Además, las cadenas de suministro de alimentos y piensos de las empresas, en particular las fábricas de producción de carne altamente concentradas, están desempeñando un papel fundamental en la propagación del Covid-19.

Sin embargo desde que comenzó la cuarentena en forma casi global, en América Latina el agronegocio no sólo no ha estado en cuarentena, sino que ha continuado actuando con total impunidad profundizando sus impactos y daños a comunidades y ecosistemas. En casi todos los países de la región las actividades agroindustriales fueron exceptuadas de la cuarentena por considerarse en la medidas tomadas como “actividades esenciales”.

Compartimos una breve reseña de algunas de esas acciones que por supuesto no agotan lo que está ocurriendo:

Fumigaciones con agrotóxicos – El 31 de marzo más de 100 organizaciones de Argentina denunciaron que “Durante estos días de aislamiento ha habido “incidentes” con fumigaciones en Santiago del Estero, Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos o Chaco; en aquellas zonas donde la producción de commodities se realiza parece haber vía libre para fumigar(nos). Esto no es nuevo, es la trágica cotidianeidad de los  Pueblos Fumigados de nuestro país, donde se liberan cada año alrededor de 500 millones de kilos/litros de agrotóxicos en miles de formulados comerciales y con principios activos prohibidos en buena parte del mundo sin control alguno, e incumpliendo la Ley General del Ambiente núm. 25.675”.

Deforestación – En Brasil la deforestación en la Amazonía ha aumentado más de un 50% en estos primeros tres meses de 2020, con respecto al primer trimestre del año anterior, en plena pandemia de coronavirus, según informaciones del Deter, el Sistema de Detección en Tiempo Real del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE). Aprovechando la cortina de humo de la pandemia, con menos agentes de fiscalización, las  operaciones madereras y de minería avanzan sobre las áreas protegidas y territorios indígenas, aumentando el contagio de poblaciones indígenas por el Covid-19 haciendo que muchos especialistas teman un genocidio.

En Argentina en plena cuarentena a nivel nacional, el desmonte no cesa y uno de los bosques más conservados de todo el ecosistema del Gran Chaco recibió la  denuncia de desmonte sobre una superficie de 8 mil hectáreas en la Estancia La Fidelidad. Por otro lado, a partir del monitoreo con imágenes satelitales, Greenpeace descubrió que en el norte del país ya se  desmontaron casi 10 mil hectáreas desde que comenzó el aislamiento en las provincias de Salta, Chaco, Santiago del Estero y Formosa.

En Paraguay y en plena cuarentena la deforestación continúa y varias denuncias fueron realizadas por ciudadanos alarmados por el avance de la tala indiscriminada de bosques para el avance de la frontera agrícola. Uno de los casos tomó estado público mediante las denuncias públicas de vecinos y vecinas en la zona del Guairá. El vídeo registrado por un medio de comunicación local recoge los reclamos de los habitantes del Cerro Tororô y muestra como dos topadoras derriban arboles de forma continuada en un predio que forma parte del área de recursos manejados de la Cordillera del Ybytyruzú. Por otra parte  en la Colonia Yerutí Ñu, del Departamento de Canindeyú, el pasado 7 de mayo se inició el desmonte de bosques protectores del arroyo que atraviesa la comunidad para, supuestamente, destinar las tierras al cultivo mecanizado de soja transgénica.

Facilitación del uso de agrotóxicos – A través de tres acuerdos de complementación económica que se han puesto en vigencia en el Mercosur,  se aprobó la reducción de aranceles intrazona para la importación de insumos para fabricar herbicidas y fibras sintéticas. En relación con los herbicidas, los acuerdos abarcan los compuestos químicos empleados para la fabricación de plaguicidas y herbicidas, monoisopropilamina y sus sales y de dimetilamina utilizadas para elaborar glifosato y 2,4 D.

En Brasil y en medio de la pandemia, el  gobierno de Bolsonaro aprobó 96 agrotóxicos en dos meses. El número de nuevos registros en el período de aislamiento social es mayor que los aporbados durante todo el 2019.

Imposición de nuevos transgénicos – El  gobierno de facto boliviano dictó el 7 de mayo el decreto supremo 4232 por el que autoriza la utilización de semillas genéticamente modificadas en los cultivos de maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya. La norma publicada en la Gaceta Oficial de Bolivia un día después, expresa que la fundamentación de la medida está en la emergencia sanitaria de la Covid-19, ante la necesidad de obtener alimentos en menos tiempo y con rendimientos superiores; algo totalmente falso y arbitrario.

Incremento de las ganancias de las corporaciones – Mientras la economía mundial se encuentra frenada y se espera una profunda recesión, las grandes corporaciones siguen incrementando sus ganancias. Veamos algunos ejemplos:

Bayer anunció que en el primer trimestre del 2020 tuvo un 20% de incremento en sus ganancias a causa del coronavirus y que su división agroquímica aumentó su facturación en un 6,1%.

El 23 de abril, los accionistas de Nestlé, uno de los mayores proveedores de alimentos ultra-procesados en América Latina, votaron para darse a sí mismos el mayor dividendo de la compañía en la historia: 8 mil millones de dólares.

El mayor exportador de carne vacuna de Sudamérica, Minerva, obtuvo 49 millones de dólares de beneficios en el primer trimestre de 2020, en comparación con una pérdida de 6 millones de dólares en el mismo periodo en 2019, a pesar de  una huelga en sus operaciones en Uruguay por las condiciones de trabajo inseguras.

Vía libre al agronegocio – A pesar de las evidencias ninguna medida se ha tomado para limitar su accionar. Todo lo contrario, en casi todos los países las actividades del agronegocio se consideraron “esenciales” y fueron exceptuadas de las cuarentenas.

Por ejemplo en Ecuador el Decreto Ejecutivo 1017 del 16 de marzo 2020, a través del cual “se declara el estado de excepción por calamidad pública en todo el territorio nacional”, para enfrentar la pandemia del Covid-19, establece en el artículo 6 (c) que “seguirá funcionando… toda la cadena de exportaciones, la industria agrícola, ganadera…”. De esa manera, los trabajadores de las plantaciones bananeras, de palma, piscinas camaroneras, planteles florícolas y muchos más, debieron continuar con sus labores, como si el país no estuviera bajo emergencia sanitaria, y exponiéndose al riesgo de contraer el Covid-19.

En Brasil el 28 de abril el gobierno de Bolsonaro firmó el Decreto Nº 10.329 que amplía las actividades esenciales que deben continuar funcionando sin restricciones, como las actividades de producción, transporte y logística general de cargas para la cadena alimenticia y de minería, incluso actividades de importación y exportación de insumos y productos químicos, petroquímicos y plásticos en general.

El agronegocio expone a sus trabajadores a la enfermedad – El agronegocio no sólo continúa funcionando sino que en varios países ha puesto en riesgo a sus trabajadores no ofreciéndoles ninguna medida de seguridad frente a la pandemia.

Los trabajadores y trabajadoras de los diferentes turnos de JBS en Brasil se manifestaron porque la transnacional cárnica no ha tomado ningún tipo de medida para paliar la crisis sanitaria provocada por la pandemia del coronavirus, y  fueron brutalmente reprimidos por la policía civil y militar incluso dentro de las instalaciones de la empresa.

En Chile el martes 24 de marzo se realizaron acciones de protesta con bloqueos, cortes de ruta y barricadas en diversos puntos de Chiloé como respuesta a la violencia ejercida por fuerzas represivas estatales quienes quebrantaron la aduana sanitaria para abrir por la fuerza el flujo de camiones de la industria salmonera y de mitilicultura provenientes del continente.

El agronegocio continúa exportando – En plena cosecha de la soja y el maíz en todo el Cono Sur la maquinaria agroexportadora continúa funcionando sin limitaciones con cosechas y exportaciones records.

En ese contexto las  exportaciones de soja de Brasil han aumentado un 38% con respecto a marzo de 2019 con facturación de casi 4 billones de reales, 31% más que marzo de último año, según la Secretaría del Comercio Exterior. De esta forma el país se mantiene como el  mayor exportador de soja del mundo con 77 millones de toneladas (1,4% mayor que en última cosecha 2018/2019).

En el puerto de Canarana en Mato Grosso, Brasil se dictó un Decreto por el que se prohibió la exportación de granos por cuestiones sanitarias ya que la misma representa la circulación de cientos de camiones de soja diariamente. Louis Dreyfus, Cargill y COFCO rápidamente iniciaron su lobby y en pocos días el  municipio anunció que modificaba el decreto para que la soja pudiera continuar siendo exportada.

En Argentina también la exportación de soja continúa sin freno. Pero debido a una bajante histórica del río Paraná las cargas de granos se trasladaron a los puertos de la provincia de Buenos Aires sobre el Océano Atlántico. Allí, la actividad no sólo no se frenó por la pandemia sino que se incrementó teniendo a la cabeza del ranking de exportadoras, con base de operaciones en Quequén, a la gigante COFCO (ex Nidera), seguida por otra grande del agronegocio, como Bunge. Otras de las corporaciones que figuran entre las diez primeras son pulpos de la talla de Cargill, CHS y Oleaginosa Moreno, controlada por Glencore, multinacional suiza socia de Vicentín en la firma Renova. En lo que va del año 2020 llevan embarcadas  más de 2,5 millones de toneladas de granos.

Todo esto ocurre en un contexto en el que la responsabilidad del agronegocio en la actual crisis es inocultable. Para el Día de la Tierra el Ministerio de Medio Ambiente del gobierno argentino distribuyó ampliamente un video institucional en el que expresa que dos de las principales causas de la pandemia son la deforestación y la agricultura industrial.

Es hora de parar esta locura y reflexionar sobre lo que estamos haciendo como especie humana, antes de que sea demasiado tarde.

Es una necesidad urgente transformar el sistema productivo controlado por grandes corporaciones y reformular un sistema alimentario orientado a la soberanía alimentaria, produciendo sin destruir los ecosistemas ni el clima. Tenemos que garantizar el derecho a una alimentación saludable para todos los pueblos del mundo.

Mucho más cuando lo otro que ha puesto en evidencia la pandemia es que es la producción agroecológica de cercanía la que realmente ofrece una respuesta a la cuestión más importante de estos días: alimentarnos de manera segura, sana y saludable.

Fuente: GRAIN

ACO
A favor de la salud, la justicia, las sustentabilidad, la paz y la democracia.