Por Gaceta UNAM, 2 de agosto del 2019.

El 90 por ciento de las plantas con flores necesitan de animales para su polinización y para atraer a los polinizadores, en su mayoría insectos, principalmente abejas, una estrategia fundamental es producir aromas.

Las plantas generan en casi todos sus tejidos diferentes olores. En las flores, el estigma e incluso en el polen pueden producir fragancias.

Una vez que llegan a los tejidos de las flores, los aromas se volatizan muy rápido. Ya en el ambiente, se van dispersando lentamente. Algunas fragancias pueden tardar en disiparse y alcanzar a desplazarse largas distancias.

Las flores “forman plumas de olores” que atraen a los polinizadores, fundamentales en la polinización y posiblemente en la fecundación, señala Rocío Santos Gally.

Las plantas con flores, dentro de una vegetación más cerrada, producen una mayor proporción de aromas para que permanezcan más en el ambiente, señala la investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM.

Todos los tejidos de la planta generan aromas, clasificados según su efecto en la interacción planta-animal. Unos son clave para la polinización y otros son una defensa contra la ‘herbovaria’. En las hojas, por ejemplo, se concentran compuestos volátiles que ayudan a repeler a los herbívoros.

Compuestos volátiles

Por su composición química, dice la doctora Santos Gally, no huele igual el aroma de una hoja que el de los pétalos. Las flores tiene normalmente fragancias más dulces, que provienen de un grupo de compuestos llamados aromáticos.

Químicamente, son compuestos basados en “el esqueleto del carbono” y se caracterizan por ser volátiles. En su estructura química tienen un anillo de benceno que le da esa característica dulce a la fragancia floral.

Hay otros compuestos también dulces, como los monoterpenos y los terpenos. Pero los aromas que más gustan a la gente son los que tienen benceno. Todos esos compuestos aromáticos son materia prima en la industria de la perfumería.

Otros aromas

La mayoría de polinizadores, señala la ecóloga universitaria, son insectos y casi todos, durante su evolución, desarrollaron antenas (tienen lóbulos donde concentran neuronas) para detectar el mundo químico de su entorno.

Un insecto interesante es una polilla nocturna que poliniza a un pariente del toloache (Datura stramonium). Este insecto puede detectar el aroma de estas flores (lo lanzan continuamente) a una distancia de 10 kilómetros.

Además de insectos como abejas, abejorros, mariposas, moscas…, otros animales fundamentales para la polinización son los murciélagos.

Los olores que generan las flores que son polinizadas por los murciélagos, no son tan perfumados. Te recuerdan más el olor a humedad, “a tierra mojada con crecimiento de hongos”, como cuando entras a una cueva. Son compuestos nitrogenados que le dan ese olor característico a esas flores.

Hay también aromas fétidos que atraen a otro tipo de polinizador. Así como el olor a carroña atrae a las moscas, hay flores que producen ese aroma y esos insectos, confundidos, entran en las flores.

Aromas y evolución

Los aromas no sólo son fundamentales en la polinización, sino también lo han sido en la evolución de las plantas. “Ayudan mucho a que no haya transferencia de polen entre flores de diferentes especies”.

Algunas plantas, explica Santos Gally, tienen polinizadores específicos que son atraídos por los aromas de esas especies. No mezclan el polen entre una y otra especie.

En la evolución incipiente de dos especies de plantas, hay ciertos caracteres, entre ellos los aromas, que ayudan a una reproducción independiente de cada una de ellas.

Bouquet floral

Los aromas son una combinación de diferentes compuestos. Cuando uno tiene un solo compuesto es un aroma dominante. Otros pueden tener hasta 90 compuestos. A esa mezcla se le llama bouquet floral. Como el del vino, que es una combinación de sabores, este bouquet es de aromas, apunta Santos Gally.

En un bouquet floral, la distinción entre los aromas, es por la proporción relativa de uno de ellos. Si contiene más limonene, por ejemplo, que pinene (generado por pinos y algunas angiospermas), percibiremos una fragancia similar a un cítrico.

“Dependiendo de la abundancia relativa de esos compuestos podemos ir discriminando el aroma particular de las diferentes especies de plantas con flores”.

–En perfumería, ¿qué flores se utilizan más?
En Francia, por ejemplo, la lavandula. En la Provenza hay cientos de hectáreas dedicadas sólo al cultivo de la lavanda. La economía de la región se basa justamente en esta planta aromática, valorada por su belleza, usos medicinales y fragancia muy utilizada en la industria del perfume y del jabón.

Finalmente, Santos Gally señala que gracias a que ahora se cuenta con herramientas tecnológicas para la detección y discriminación de los diferentes tipos de aromas florales, se ha observado que en algunos casos éstos son más importantes que el color y tamaño de las flores, para atraer a los polinizadores.

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