Por María Sánchez, Debate, 26 de julio 2019.

Proteger el patrimonio cultural y el suelo sinaloense son unos de los beneficios que legislar para proteger el maíz criollo traería a Sinaloa. Hasta el 16 de junio del presente año, Sinaloa se perfiló como el principal productor de maíz grano a nivel nacional, logrando alrededor de 5 millones de toneladas, según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sedur).

Sin embargo, la mayoría de la semilla para siembra proviene de compañías transnacionales; además, el estado no tiene una legislación que regule su cultivo ni mucho menos proteja de la mezcla con transgénicos al maíz nativo que se siembra en estas tierras.

Expertos opinan y esperan que la iniciativa de ley en favor de la protección del maíz nativo que actualmente se gestiona en el Senado de la República se vote a favor, ya que beneficiaría al estado, especialmente a sus productores, si se hace de manera integral.

Fomento al arraigo cultural

En charla para EL DEBATE, el senador Rubén Rocha Moya lamentó que actualmente no se tenga una ley de protección del maíz criollo. Comentó, además, que, de impulsar estas leyes, se lograrían bases normativas para proteger las semillas nacionales, impulsándolas sobre las semillas extranjeras, a la vez que se regularía el ingreso de semillas transgénicas provenientes de otros países. «Tenemos que ir acumulando nuestro patrimonio cultural en esta materia, que se conozca, que se vea que, en efecto, lo queremos, para la hora en que se negocie no se eche por la borda ese patrimonio», señaló, agregando que además se promovería la cultura originaria, ya que el maíz nos conecta directamente con nuestras raíces.

Impulso a las comunidades originarias

Impulsar leyes federales y locales de protección del maíz nativo brindaría la posibilidad de que en un futuro se beneficien las actividades de los pueblos y de las comunidades indígenas que lo conservan en el estado, aseguró Enrique Montaño Millán, quien ha sido asesor legal de asociaciones campesinas por más de veinte años.

Montaño afirmó que, si bien el maíz que más se cultiva en Sinaloa es el maíz blanco, que posee una excelente calidad y rendimiento, no se ha dejado de cultivar el maíz criollo, el cual está en manos de las comunidades indígenas en el estado, pero no ha tenido suficientes incentivos para su cultivo, por lo que dar marcha a la Ley Federal para el Fomento y la Protección del Maíz Nativo sería positivo para los pueblos originarios: «Tendría un impacto de promover el autoempleo en aquellas personas que cultiven ese maíz. Entiendo que se verían beneficiados por un aliciente económico o un apoyo, contemplando que el Ejecutivo destine cierto presupuesto para el programa», comentó Montaño Millán.

Enfatizó también que este beneficio, de otorgarse, iría directamente a beneficio de las comunidades indígenas del estado, las cuales —según el catalogo de pueblos y comunidades indígenas— están localizadas principalmente en diez municipios de Sinaloa, donde destacan Ahome, Angostu-ra, Choix, Cosalá y Sinaloa de Leyva.

Coincidiendo con Rocha Moya, Montaño comentó que la ley evitaría que el maíz local sea sujeto a la transgenización latente en la actualidad, dadas las tendencias de consumo y producción de maíz modificado genéticamente.

Beneficios ecológicos

Por otra parte, Efraín Verduzco Montes, quien ha experimentado en el campo sinaloense, mencionó que, si bien hay comunidades donde ha visto alta diversidad del maíz, como Cosalá, Mocorito y Concordia, los productores locales en su mayoría siembran maíces transnacionales porque les interesa el rendimiento, y los vendedores de semillas los convencen de que este es mejor.

«Cada año vienen y les dan pláticas, dicen de maíces de 18 y 20 toneladas (de rendimiento), pero pues ya vienen las semillas modificadas para dar los pesos y los tamaños de las mazorcas que ellos vienen promoviendo», señaló Verduzco, quedando así desprotegido el maíz local y propenso a combinarse con los genes de las semillas transgénicas.

Ahondó en que, además de ser necesaria una ley que proteja al maíz nativo, el programa deberá contar con un plan de tratamiento orgánico de la tierra y de las siembras, «tienen que forzosamente ayudarle a los suelos con abonos orgánicos», destacó.

Él ingeniero espera que este proyecto de protección siga adelante por los beneficios colaterales al suelo sinaloense, un suelo que, en sus palabras, está gastado y ha perdido sus propiedades originales por el uso excesivo de fertilizantes inorgánicos, utilizados para hacer rendir la semilla transgénica.

El especialista agrónomo asegura que Sinaloa tiene muy buenos materiales criollos para la producción de maíz en masa, que en este sentido volver a tener algo como la productora nacional de semillas que se quitó cuando estaba el presidente Vicente Fox, sería beneficioso para el campo sinaloense y mexicano.

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