Por Aqua, 3 de abril de 2019

La compañía AquaBounty ha anunciado que el Ministro de Medio Ambiente y Cambio Climático ha aprobado la producción de salmón del Atlántico genéticamente modificado, en un sitio en la Isla del Príncipe Eduardo. Esta será la primera fábrica en Canadá en producir salmón GM, que es el primer alimento animal trasngénico comercializado en el mundo.ç

“Canadá y Isla del Príncipe Eduardo ahora se asociarán con la polémica y arriesgada producción del primer pez transgénico del mundo”, dijo Sharon Labchuk, de la organización Earth Action Isla del Príncipe Eduardo “Pero nunca se consultó a los canadienses y el producto ni siquiera está etiquetado en nuestras tiendas de comestibles”.

AquaBounty dice que producirá 250 toneladas métricas de salmón transgénico cada año en su fábrica en tierra, que se está estableciendo en la comunidad de Rollo Bay, Estados Unidos, y que la primera cosecha será a fines de 2020.

“Esta decisión significa que más canadienses comerán salmón transgénico sin saberlo”, dijo Lucy Sharratt de la Red de Acción de Biotecnología de Canadá (CBAN). El salmón transgénico se vende en Canadá, sin que exista un etiquetado obligatorio de los alimentos transgénicos.

AquaBounty comenzó a vender salmón transgénico en Canadá en 2017, producido en su pequeña planta piloto en Panamá. Canadá había sido el único país donde se podía vender salmón transgénico, hasta que el gobierno de los Estados Unidos revirtiera una prohibición de importación en marzo de 2019. AquaBounty ahora puede vender salmón transgénico también en Estados Unidos. La empresa envía sus huevos de salmón transgénico desde la Isla del Príncipe Eduardo, a una segunda fábrica a escala comercial que la compañía está estableciendo en el Estado de Indiana.

Aunque la Isla del Príncipe Eduardo es el sitio de producción en tierra, los grupos ecologistas continúan expresando inquietudes debido a los graves impactos, en caso de que se produzca un escape a la naturaleza.

“Más salmón transgénico significará más riesgo para el salmón del Atlántico silvestre. Esa es la ciencia”, dijo Mark Butler, del Ecology Action Center con sede en Nueva Escocia. “Esta decisión es el primer paso en una expansión peligrosa de la producción de peces transgénicos. Necesitamos un consulta nacional sobre la mejora de la regulación antes de que se aprueben nuevos animales modificados genéticamente. Necesitamos democracia y transparencia en este tema”, añadió.

El pez está diseñado genéticamente con un gen de la hormona del crecimiento del salmón Chinook y material genético del fango del océano, para que crezca más rápido que otros salmones de piscifactoría.

“¿Cómo sabemos lo que estamos comiendo?” preguntó Mary Boyd, del Centro MacKillop para la Justicia Social de Estados Unidos. “Health Canada nunca debió permitir que un pez transgénico ingrese al mercado sin etiquetado, para que los consumidores decidan. Necesitamos etiquetas urgentemente”.

Los principales minoristas y muchas compañías de productos del mar han dicho que no venderán el salmón transgénico. “Sin etiquetado, los minoristas, los restaurantes y las compañías de alimentos deben tener claro que solo están vendiendo salmón no transgénicos”, dijo Sharratt.

El salmón del atlántico transgénico, llamado “AquAdvantage Salmon”, pero es apodado por sus detractores como “Frankenfish, ha sido manipulado genéticamente para crecer el doble de rápido que el pescado convencional y alcanzar, el tamaño mínimo requerido para ser vendido en el mercado. En concreto, logra el tamaño adulto en un plazo de 16 a 18 meses, frente a los 30 meses que demora mediante la cría natural, gracias a una hormona de crecimiento de una especie de salmón del Pacífico llamado “chinook” y el gen de un pez anguila, que se les inserta en el salmón del atlántico mediante técnicas de ingeniería genética.

De acuerdo a , esta es la quinta determinación reglamentaria de seguridad ambiental luego de decisiones similares en Estados Unidos, Argentina, Brasil y China.

FuenteAqua
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