Por Juan Carlos G. Partida, La Jornada, 9 de marzo de 20

Después de 51 años de luchar para recuperar parte de su territorio, la comunidad Wixárica de Bancos de San Hipólito, municipio de Mezquital, logró acreditar la acción de reconocimiento y titulación de bienes comunales sobre 10 mil 720 hectáreas.

Debió transcurrir medio siglo para que este viernes un ceremonial de agradecimiento a la deidades wixaritari del fuego, la tierra y el sol, iniciara los festejos por la sentencia definitiva del Tribunal Agrario 7, con sede en la ciudad de Durango, en favor de la etnia.

Maíz en masa y varas de ocote bañadas con sangre de venado sirvieron de combustible para el fuego ceremonial en Mesa de Torrecillas, ubicada a 2 mil 420 metros sobre el nivel del mar, en la sierra donde confluyen los estados de Jalisco, Nayarit, Zacatecas y Durango.

Un festejo que además fue tambor de batalla para ahora lograr que los tribunales ordenen la ejecución y devolución directa de sus tierras.

El 8 de febrero pasado el Tribunal Agrario 7 dictó la sentencia favorable a los wixaritari tras 51 años de iniciado el litigio con títulos virreinales en mano, el cual, a partir de que en 1992 se instauraron los tribunales agrarios, fue tomado por el despacho de Rubén Ávila Marín, quien murió recientemente, labor que continuó su hijo Rubén Ávila Tena hasta su culminación.

Se trata del reconocimiento de tierras en favor de los wixaritari más grande en los recientes 20 años, pues las 10 mil 720 hectáreas recuperadas representan una superficie 16 veces mayor a la del Bosque de Chapultepec, en Ciudad de México.

“Es hasta donde alcanza la vista, todo lo que ves”, presume Ascención López Carrillo, gobernador tradicional de la comunidad. El fuerte y fresco viento agita las plumas de águila que coronan su sombrero.

Y todo lo que se ve desde el desfiladero en Mesa de Torrecillas parece el planeta completo, hondonadas y cerros verdes, grises, azules a la distancia. Barrancas a las que no se les encuentra fondo. Un espinazo interminable de la Sierra Madre Occidental, en la punta al sur oriente de Durango.

Autoridades, representantes, pobladores, familias, niños que se corretean contentos, provenientes de seis pueblos de Bancos de San Hipólito, festejaron la noticia.

Honraron a los ancestros que iniciaron la lucha legal y se comprometieron en continuar a la siguiente etapa para que ahora, en los hechos, sus tierras les sean reintegradas.

Cuando eso suceda, Bancos de San Hipólito –también conocida como Bancos de Calitique o Cohamiata–, será ejemplo para las comunidades colindantes como O’dam, compuesta por tepehuanos, nahuas y náyeri (coras).

“Un ejemplo para todos los pueblos indígenas no sólo de esta región sino de todo el país”, expresó Santos de la Cruz Carrillo, vocero de la comunidad y quien encabeza el trámite legal para la restitución comunal.

Medio siglo de trámites

“Queremos decirle al gobierno federal, que si ya se emitió la sentencia, de una vez nos entregue el reconocimiento para iniciar la titulación de las tierras”, manifestó Maurilio Rodríguez Aguilar, una de las autoridades tradicionales presentes.

No será tan fácil. Hay dos núcleos agrarios en el municipio de Mezquital que seguramente se van a inconformar ante la sentencia del tribunal, San Lucas de Jalpa y Huazamota.

Estás localidades resultan directamente afectadas, y tras ser notificadas de la resolución, tienen hasta el próximo 15 de marzo para presentar sus respectivas impugnaciones.

Las tierras recién reconocidas por el tribunal agrario en favor de los wixaritari se amparan en su origen por un título virreinal otorgado por la corona española en 1725 a la comunidad de San Andrés Cohamiata, en Jalisco.

En la década de los 60 del siglo pasado, la autoridad agraria tituló de forma incompleta a San Andrés Cohamiata, quedando fuera de su perímetro comunal más de 50 por ciento de su territorio, incluidas las hectáreas recuperadas ahora por la comunidad de Bancos de San Hipólito.

A pesar que el trámite de reconocimiento y titulación de bienes comunales se inició el 8 de marzo de 1968, la autoridad agraria dio inicio por su parte al trámite de dotación de ejidos a las comunidades duranguenses de San Lucas y Huazamota, que les fue entregado en 1976 a sus pobladores por el gobierno estatal.

En 1981 San Lucas de Jalpa fue reconocido por resolución presidencial con 33 mil 456 hectáreas, incluyendo las 10 mil 720 hectáreas de territorio wixárika.

En 2002 los wixaritari acudieron al Tribunal Agrario 7 de Durango para instaurar la demanda de nulidad contra las restituciones de las autoridades agrarias.

Siguió la historia del pleito agrario hasta el que el 11 de agosto de 2009 el Tribunal Superior Agrario emitió sentencia anulando la resolución presidencial.

“Durante los 51 años que tomó a la justicia reconocer nuestros derechos ancestrales, hemos sido víctimas de abusos por parte de quienes son nuestros colindantes”, expusieron los wixaritari durante la ceremonia de este viernes.

Y agregaron: “por eso, solicitamos la atención y seguimiento de los medios de comunicación y sociedad civil para que nuestras demandas sean cumplidas y nuestros derechos garantizados”.

Afirmaron que la comunidad continuará su lucha por defender su territorio hasta tener en su poder las 10 mil 720 hectáreas, por lo que urgieron tanto al tribunal como al gobierno federal emitir las ejecutorias tras la sentencia de mérito en caso de que no se presenten las posibles impugnaciones.

FuenteLa Jornada
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