Monsanto se jacta de ser una compañía agrícola que ayuda a los agricultores a producir alimentos más sustentablemente.

Sustentable es un término que se ha vuelto hueco por usarse sin implementarse. El concepto se refiere a la habilidad de sostener, de mantener. Puede significar cambio para permanecer y por eso a su lado se habla de mantener los recursos para las generaciones futuras. Implica sostener para el largo plazo. Por supuesto puede implicar cambio tecnológico, innovación, evolución y modernidad. Pero sobre todo implica conservar la base productiva de los sistemas naturales.

¿Monsanto sustentable?

La tecnología de Monsanto dice aportar a la continuación de los sistemas agrícolas para cubrir las necesidades de todos. Pero realmente no obedece al largo plazo.

Monsanto ofrece soluciones rápidas los retos de eventos climatológicos impredecibles, a la erosión, a las plagas y a enfermedades de las plantas. Sin embargo, todo esto puede ser controlado con prácticas agroecológicas y saberes ancestrales de selección y reproducción de semillas. Aunque los agroquímicos y semillas de Monsanto sí pueden suponer mayor productividad en el corto plazo, en largo están deteriorando los recursos naturales, la base genética del sistema alimentario y la salud de los agricultores y de los consumidores de comida contaminada con agrotóxicos. De hecho, la soberanía alimentaria es el tema que menos importa a Monsanto.

Herbicida estrella

Sus herbicidas, como Faena y Roundup, a base del químico glifosato están entre los productos más vendidos y usados por los agricultores y jardineros en todo el mundo. Son aplicables a todos los cultivos y reduce el tiempo de labores culturales, de desherbar.

El glifosato se comenzó a comercializar por 1970. En México, es incluso parte de los paquetes tecnológicos que los gobiernos proveen a los agricultores.

Por años se ha dicho que el uso de glifosato es seguro para la salud humana, especialmente por la Agencia Ambiental de Estados Unidos (EPA). En cambio, la Organización Mundial de la salud lo ha considerado como posiblemente cancerígeno. Más recientemente, se ha propuesto que la razón de los argumentos de EPA tiene su raíz en conflictos de interés.

Glifosato presente por doquier

Los efectos del glifosato siguen sin ser certeros. No se puede probar que sea cancerígeno, especialmente en el corto plazo con exposiciones poco frecuentes, pero tampoco se ha podido probar que no lo sea. Una gran preocupación es que cada vez más, estamos expuestos a consumir glifosato en los alimentos.

El Grupo de Trabajo sobre Ambiente (EWG) publicó un estudio señalando la presencia de glifosato en muestras de alimentos industrializados a base de avena, en productos como granola, avena instantánea, cereales de desayuno, barritas de cereales y avena entera. De 47 pruebas analizadas, 45 presentaron glifosato. Incluso una tercera parte de 16 muestras orgánicas contuvieron el químico. De todos los productos analizados, casi 75% presentó niveles que se consideran por encima de lo que es seguro para la salud de niños.

En México, la gran mayoría (90%) de las tortillas industrializadas se elaboran con maíz transgénico. Además, alrededor de 30% presenta alguna concentración de glifosato.

La batalla continúa

A pesar de las muchas demandas contra Monsanto alegando su perjuicio a la salud, apenas recientemente un hombre con cáncer en fase terminal ganó su demanda contra la transnacional adquirida por Bayer que, a pesar de afirmar que apelará, hasta ahora debe pagar una indemnización por 289 millones de dólares. Se ha reportado que las acciones de Bayer en la bolsa de Fráncfort han comenzado a caer y se prevé que este evento de lugar a más actividad en contra de las industrias que producen y toleran los agrotóxicos.

El uso de herbicidas con glifosato como ingrediente activo está muy extendido en México y el resto del mundo. La dependencia hacia él no va a cambiar de la noche a la mañana.

Aquí la petición. Si desde el consumo exigimos que la materia prima de nuestra comida no se cultive con agrotóxicos, haremos presión sobre la industria alimentaria. Ésta a su vez presionará a los agricultores.

¡Celebremos esta derrota contra los agrotóxicos, pero sigamos en la lucha!

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