Por Alejandro Alegría, La Jornada, 5 de diciembre de 2017

Said Jiménez, jefe de campo en la planta de Casa Armand, explicó que la empresa tiene una capacidad para 180 mil plantas que germinan, en principio, en un invernadero. Sin embargo, de ese total sólo entre 13 y 26 por ciento de plantas de la variedad espadín, que se siembran bajo cuidados especiales, logran ser usadas en la producción.

Mediante ese proceso evitan que la planta haga de forma natural copias exactas o clones –llamados hijuelos–, porque la planta es más resistente y corre menos riesgo de tener plaga.

Agregó que si bien no es modificado genéticamente, el agave espadín que producen es más dependiente de quien la siembra. Jiménez explicó que las productoras grandes de mezcal han comenzado a hacer eso, porque se ha explotado el agave que se encuentra en Oaxaca, lo cual pone en riesgo la producción del mezcal, sobre todo por productores independientes.

En ese sentido, Raymundo Chagoya Villanueva, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Mezcalera, sostuvo que en los pasados 10 años han proliferado los cargadores de magueyes, quienes cortan los agaves sin que se siembren más.