Por Fernando Camacho Servín, La Jornada, 25 de mayo de 2017

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha propiciado un modelo agrícola en el que un reducido grupo de empresarios acapara los subsidios gubernamentales para sembrar ciertos productos de exportación, mientras la gran mayoría de los pequeños y medianos agricultores no recibe ningún tipo de ayuda o ésta únicamente es asistencial.

Así lo advirtieron los académicos universitarios que participaron ayer en el foro El maíz en México. Amenazas y alternativas, quienes subrayaron que dicho esquema pone en peligro la viabilidad del campo nacional y la soberanía alimentaria del país.

Blanca Rubio, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México, subrayó que un ejemplo del fracaso del TLCAN en el sector primario es que unas cuantas compañías agroexportadoras de Sinaloa, por ejemplo, concentran los mejores apoyos económicos con el fin de producir maíz amarillo para consumo humano mediante procesos altamente tecnificados.

En contraste, los pequeños campesinos se quedan prácticamente sin ningún tipo de acceso a subsidios productivos. Este factor, sumado a otros, ha provocado que entre 2012 y 2014 hayan caído en la pobreza 300 mil personas más en el campo, lo cual ha elevado a 61 por ciento de la población rural del país a dicha situación.

Este modelo, orientado a la exportación de productos como jitomate, aguacate y cerveza, así como la importación masiva de casi todos los demás alimentos, ha llevado a la agricultura mexicana a un peligroso estado de fragilidad, por lo que Rubio llamó a sacar al maíz y otros granos básicos del TLCAN.

Yolanda Massieu, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), plantel Xochimilco, alertó de que la concentración monopólica de diversos insumos agrícolas se acentúa cada vez más a escala global, como prueba que tan sólo tres compañías controlan 80 por ciento de la venta de semillas y 70 por ciento del mercado de pesticidas.

Otra cara de ese mismo fenómeno, apuntó el investigador Manuel Soria –también de la UAM Xochimilco–, es que la Organización Mundial de Comercio autoriza patentar no sólo diversos organismos vivos, sino también el conocimiento que llevó a su desarrollo en laboratorios. Todo ello beneficia a los grandes sistemas de monocultivos y limita la idea de la semilla como patrimonio gratuito.

Julieta Ponce, del colectivo COA Nutrición, advirtió que el abandono del método de siembra en milpas y de la alimentación tradicional ha tenido un papel determinante en el surgimiento de la actual epidemia de diabetes, sobrepeso y otros males relacionados, en una dinámica negativa donde los más afectados son los niños y los sectores más empobrecidos del país.

FuenteLa Jornada
COMPARTIR
ACO
A favor de la salud, la justicia, las sustentabilidad, la paz y la democracia.